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A B C VIERNES 28 DE DICIEMBKB DE 1906- PÁG. 4. EDÍCIOÑ j. Iprendían a cultivar las plantas y á confeccio- tristes, porque el placer, aq- sci beílo placer que nar la comida común que, bien sazonada y nu- prometían las Pascuas, antes de llegar, se ha tritiva, se les proporcionaba al mediodía. Du- convertido n dolor, en asco y en fatiga. ¡Oh rante esas horas, los juegos variados alterna- pobre humanidad, que sólo quieres gozar coban con enseñanzas prácticas por el método miendo, bebiendo, iurtando el vi nircl Manjón. N d i e se aburría, porque nadie estaAcúsame... ba inactivo, y la reglamentación no revestía caMe acuso de aquellos montones de grasa, racteres de ordenanza odiosa. Los cánticos al- azúcar, cremj, qui llenaban las mesas del banternaban con los ejercicios gimnásticos; el re- quete; me acuso de aquel chorro inaudito de poso no incitaba á la pereza. Los débiles, los vinos generosos, vinos agrios ó vinos espudesgraciados raquíticos, gozaban de mayores mantes; me acuso de aquel continuo comer, de Ventajas y cuidados; organizábanse excursiones aquel continuo embriagarse, de los turrones para los vigorosos, y la colonia urbana se frac- comidos á dos carrillos, de los capones devocionaba en colonias alpinas ó m mimas duran- rados con ansia, de los pasteles pringosos; me te el verano. En los comienzos fueron á los acuso de aquellos cantos groseros, de aquellas campos maternos los más necesitados, los aban- risas y gritos, de aquel estrepitoso golpeteo de donados de todo género; después, las escuelas sartenes, cacharros de lata, zambombas, peroclásicas se trasladaron al campo... les; me acuso, sobre todo! de aquellos rastros El dinero no faltó. Bien pjco se necesitaba nauseabundos que han dejado los estómagos de s; para la gran obra; así lo haoian proba Jo don los borrachos en los rincones de las r Bosco en Italia, Barnardo en Inglaterra y los me acuso de tanta concupiscencia c m- ufundadores de todas las empresas filantrópicas rrido por... del mundo. Ha ocurrido todo esto por haber nacido JeAquí todos eran fundadores, todos rivaliza- sús. Aquel que era la paz y el amor, la ternuban en patriótico entusiasmo, sin necesidad de ra y la sencillez, la limpieza y la blancura, la las vetustas Juntas que deliberan estérilmente. sobriedad y la virtud; aquél que gustaba aliLos niños crecían, plantaban árboles, cuida- mentarse con peces de los lagos, con miel ó ban animales útiles, aprendían á valerse por sí con frutas secas, y que se tendía junto á los mismos; construían con sus manos sus juguetes arroyos del campo para beber el agua inoceny casitas; sabían confeccionarse ropas y calza- te, el agua limpia y casta... do; no eran mancos y cojos como los hombres Acusóme de haber visto tantas impurezas y torpes á quienes se ha educado é instruido in- de haber contemplado la boca insaciable de esta completamente por su desgracia. humanidad, que todavía no sabe alegrarse y ser Este grato sueño se vio interrumpido por feliz sino hartando el vientre. Y aún quedarán vna espantosa visión; masas de gentes se atre- muchos silos para acusarnos nueva ente. Porpellaban disputándose presas que no alcanzaba que aún está muy lejos aquel día transparente y á distinguir y que rebrillaban entre el fango; risueño en que los hombres no cifrarán su diestallaban incendios, corría la sangre y se cha en llenar más ó menos el vientre, ni en amontonaban cadáveres de niños exangües) es- darle al paladar más ó menos cosas dulces, queléticos. Entre ellos, recogiéndolos con agridulces ó irritantes, sino en oler y respirar amor, levantando á la mujer culpable y caída y y ver cosas tiernas, limpias y puras, como son obligándola á ayudarle en la piadosa tarea, vi una flor, un aire primaveral, unos ojos juvenicon profunda emoción al Cristo moreno, en- les, un pájaro, una arboleda, un naciiukmo del langretado, desclavado de la cruz, envuelto en sol... mísero sudario, con la mirada tristísima del J. M. a SALAVERR 1 A moribundo, que infundía una desesperanza infinita... Caí yo también, y algo muy pesado gravitó sobre mi pecho... ACBT 1 LLA RIMADA Cuando creía morir, desperté. Varios libros ULTIMA RAT 10 de los que pensaba sacar datos en apoyo de la Si la humanidad progresa ideíca, habían quedado abiertos sobre la cama. se nota poco; sin duda Los cerré de nuevo, convencido de que para por designio de los cielos que se abran los corazones y los bolsillos en y en castigo de sus culpas. favor de los niños y no sean necesarias las leLos hombres de las caverna tras impresas, basta que se inspiren los homse disputaban las frutas, bres en AQUEL que nos enseñó á amar al prójiy tas cuevas y las pieles mo como á nosotros mismos. con los dientes y las uñas; Y he aquí por qué renuncio á exponer mi y después de tantos siglos pobre ideíca. Estoy enfermo y triste. de ciencias, artes é industrias, cuando ¡a razón parece Et DR. FAUSTO que venció, al ñn, en la luch TUciemhre 1006. y triunfaron los cerebros sobre las musculaturas, sigue, bajo la levita, la americana ó la blusa, (FINAL DE PASCUAS) viviendo e ¡nvs no salvaje uántas cosas se habrán comido en estos días dominado por la furia, pascuales? ¿Cuántas cosas se habrán bebique apela al palo y las piedra do? ¿Cuántas concupiscencias habrán ensuciado para acabar las disputas. las almas? ¿Qué ríos de vino, qué montones de Ved, si no, lo que aucede azúcar, de crema, de grasa, de porquerías dulcuando los hombres se juntan ces habrán empachado los estómagos? ¿Y qué para defender ideas erie de remordimientos no asaltarán ahora á ora claras, ora turbias, fas conciencias, ahora que los estómagos están Sus discursos son ataques; doloridos, flagelados, rotos y tristes? sus argumentos injurias, ¿Cuántas botellas de aguas medicinales se y los más suaves, predican beberán ahora? ¿Cuántas visitas harán ahora los la violencia á las turbas. médicos? ¿Cuántas miradas se posarán ahora Ahora rismo se discute en la cuarta plana de los periódicos, buscando con inaudita iracundia aquellos anuncios quehab an de ¡ixir estoma si nos faltan ó nos sobran cal cura la acedía y los ardores pildoras frailes, obispos y curas, laxantes... y como los que peroran Han ac b do las Pascuas, y los estómagos más que razonar, insultan, están sucios porque han p cado con exceso; se acaban las conferencias las conciencias están sucias también, porque con alboroto y con bulla, también han pecado muiho: los rostros están y hay entre mueras y vivasi sus intermedios ae tanda con guijarro por el aire y estacas en las alturas... S ¡Hoy los librepensadores contra los conventos bufan y al que piense lo contrario je amenazan con la tumba, mañana los clericales, encalabrinados, juran que van á empezar á tiros si en la discusión no triunfan! Estos dicen á los suyos que siempre que se reúna lleven un par de pistolas de dos cañones ocultas, y aquéllos, públicamente á los obreros anuncian que si salen las señoras más ó menos linajudas á enseñar no sé qué pliegt, 3 la soberana augusta, deben salir dando gritos tan bién á la vía pública y chafarlas los sombreros y estropearlas las plumas... Y en iguales circunstancias se arman las mismas trifulcas poi- si éstos piensan que verde y los otros que maduras en Alvitl- nia y en Francia, y en Inglaterra y en Rusia, en los pueblos atrasados y en las naciones más cultas. Y es que no hay que darle vueltas, la humanidad disimula su barbarie, y el progreso no la extii pa, la atenúa; pero si se rasca un poco surge el hombre de las grutas Con sus hachas de granito y sus ¡anzones con púas, ¡y en asuntos baladíes y en discusiones profundas, como postrer silogismo se emplea la fuerza bruta... SINESIO DELGADO G LOS REYES HONRADOS ICs indudable que las costumbres cambian, como las modas. No están tan lejanos los tiempos en que algunos Reyes no desdeñaban el sobrenombre de Veri g ilanl, ni de Re gahnluomc, y se esforzaban en ganar este título, mientras que hoy. en que los Reyes no asisten á! as batallas, ni la galantería es uno de ios atributos de las doradas coronas, toda la ambición de los soberanos es que digan de ellos: ffjEs un hombre honrado! Y en verdad os digo que la cosa no es tan fácil como parece... En todos los países los descontentos gritan contra ia corrupción gubernamental. Estas acusaciones sistemáticas, que son muy fáciles de lanzar y muy difíciles de sostener, tienen la inmensa ventaja de que si no siempre perjudican i los gobernantes, tampoco los favorecen gran cosa. Aún no hace mucho tiempo que ios periódicos de Europa entera publicaban sensacionales acusaciones contra el rey de los belgas por su cruel explotación en las posesiones del Congo. Pero hoy un periodista yanqui ha venido á destruir esa tremenda leyenda: He hecho expresamente un viaje á Europa, dice este desfacedor de calumnias, para interviuvar al rey Leopoldo sobre los abusos que tanta impresión han producido en las almas honradas, y he aquí textualmente las palabras del Soberano: -Yo no tengo ni una peseta colocada en las industrias del Congo. Ni tampoco he recibido retribución alguna por los trabajos que desde hace veintidós años he venido haciendo para la ACUSÓME...