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A B C MIÉRCOLES 26 DE DJCITMBRE DE 1906 PAG. 5. EDICIÓN El taller de Nuestra Señora de la Esperanza, que pertenece á dicha Asociación, fue el encargado del reparto de las prendas confecciónelas por sus sodas. Presidieron el acto el señor obispo de Madrid- Alcalá y el director de la Asociación, P. Salvador Font, á los que acompañaban la marquesa de Yillantagna, vicepresidenta general y la presidenta del taller, señora de García de Torres. La distribución de las ropas se hallaba á cargo de las distinguidas señoras de Estrada, Moreno, Salvador, Yillapadierna, Luca de Tena, marquisas de Camarines y de Oliva y señoritas de Jaén, Bonafós, Yillasuso, Rodrigáñez, Calderón, Julia, Bayo, Ortiz y algunas más, cuyos nombres sentimos no recordar. El orden fue completo y el reparto se hizo con gran rapidez y con la más exquisita escrupulosidad. Cada pobre, y pasaron de 600, que recibía una limosna, pagaba con bendiciones para las almas caritativas que no olvidan la desgracia. Estos días han sido de verdaderas Pascuas para muchos necesitados, gracias á las señoras que forman la caritativa Asociación de Santa Rita, pues al reparto á que nos referimos hay que agregar los numerosos é importantes que han hecho los otros talleres que componen la citada Asociación. Al verificarse la rifa de nueve cunitas de mimbre con su colchón y ropas, una mujer joven, con traje de luto, seguía angustiosa los azares del sorteo. A cada bola que salía y que no correspondía á su número se le demudaba ti rostro; indudablemente se trataba de una verdadera necesidad. Salió la última suerte y ia pobre mujer, al quedarse sin cuna, rompió á llorar amargamente. Una de las señoras allí presentes, la de Lecea, conmovida, como todas las demás, se le acercó y la consoló, ofreciéndole el regalo de una cunita. El dolor dio paso entonces á la alegría, y la mujer besó repetidas veces la mano de su bienhechora. Terminado el acto, dignóse el señor obispo visitar nuestra re i acción y talleres y nos dispensó el favor, que agradecemos en lo mucho que vale, de hacer grandes elogios de nuestra instalación y de A B C. A la fiesta asistió numerosa y distinguida concurrencia. mientras unos bailaban, dedicábanse otros á visitar las habitaciones del palacio admirándose tanto la riqueza en ellas contenidas como el gusto depurado coi que están alhajadas. El salón de billar es, sin disputa, lo más elegante que en su clase hay; la terre constituye una maravilla de fino gusto; los salones, en los que tienen magnífica representación diversos estilos, son lujosísimos, todo allí respira grandeza. Ya hemos dicho que la concurrencia fue muy numerosa y distinguida. De entre los asistentes recordamos á las duquesas de Tetuán, Noblejas y viuda de Noblejas; las marquesas de Prado Alegre, Conquista, Laguna, Benicarló, Aguiar, Bayamo y Yillalba; las condesas de Vilana y Esteban Collantes; la vizcondesa del Castillo de Genovés y las señoras y señoritas de Rodrigáñez, Vázquez Zafra, OreÜana, Manella, Alvarez, Santos Guzmán, Díaz, Ochando, Lázaro Gaidiano, Otere, Prendergast, Cárdenas, Cabanilles y Suárez lnclán. Los duques de Tetuán y de Maqueda; los marqueses de Bayamo, Peña Plata, Prado Alegre y Benicarló; los condes de Es eban Collantes y Yilana; los vizcondes de los Asilos y del Castillo de Genovés: y los Sres. Rodrigáñez, López Monis, Alvarez, Manella, Lázaro Galdiano, Carvajal Quesada, Mendívil, Romero, Calderón, Zapata, Pimentel, Allendesalazar, Ochando, Cárdenas, Baeza, Orozco, Ruiz de Grijalba, Rey, Retortillo, Halphen, Nieto y algunos más. La bella marquesa y su linda hija Amalita hicieron los honores con exquisita amabilidad. W arias noticias. El Real Club Náutico de San Sebastián ha celebrado el santo déla Reina con una brillante fiesta que tuvo, además, el fin de recibir á las distinguidas señoras y señoritas que han ingresado como socios en aquel aristocrático centro. Después del te se bailó un rigodón de honor y una serie de valses y ton- slaps. El presidente del Club, Sr. 1 barra, y la Junta directiva, recibieron muchas felicitaciones. Ha sido pedida la mano de la encantadora señorita doña Caridad Figueroa, para nuestro querido amigo y compañero de redacción don Román Sánchez Arias. La boda se efectuará en la primera quincena del mes de Marzo próximo. Por el elocuente ministro de Hacienda, don Juan Navarro Reverter, ha sido pedida para su hijo D Enrique, la mano de la lindísima señorita doña Enriqueta Elzaburu, hermana del marqués de las Claras. La boda se verificará en la próxima primavera. La boda de la bella señorita doña Pilar Rodríguez de Yalcárcel, hija de la condesa viuda de Pestagua, con el marqués de Montortal, se efectuará en breve. Los duques de Santo Mauro han regresado de Pjr s. Ha regresado á San Sebastián el ex diputado á Cortes D Rafael Picavea, que días pasados fue recibido en audiencia especial por el Rey para informar á S. M de los planes industriales que aquel hombre de negocios va á implantar en las islas Canarias, por las que don Alfonso tiene especial interés desde su último viaje al archipiélago. El Sr. Picavea salió muy satisfecho de la entrevista con el Rey, que le alentó en sus planes y le ofreció el apoyo que el Gobierno pueda prestav e. Ha regresado á Madrid el maraués viudo de las Claras. También ha llegado á la corte, de regreso de París, el duque de Zaragoza. Se han trasladado de Bilbao á Córdoba los condes de Yilallonga. Los señores de Jardon han regresado de sv viaje de novios. Después de oír la M sa del Gallo, se han celebrado cenas, entre otras moradas distinguidas, en las de los marqueses de Torre Yillanueva, barones del castillo de Chirel y D Alejandro Pidal. MARINOS CONDENADOS O TELKUtATO Can Petersburgo, i5, 9 ra. El almirante Ne bogatoff y los comandantes Smirnow, Grigozjeff y Lisahine han sido condenados á muer te por la rendición de Tsoushima; pero em vista de las circunstancias atenuantes, el Tribu nal que ha pronunciado la sentencia solicitará del Emperador la reducción de la pena á dief años de reclusión en una fortaleza. AGUINALDOS EN CASA BLANCA POR TKLÉORAFO VyT ashington, 5, 8 m. El presidente R osevelt regalará hoy como aguinaldo un pavo trufado á cada uno de los 12 S empleados casados que prestan servicio en la residencia presidencial, y una moneda de oro nueva, d cinco dollars, á cada uno de los empleados sol teros. DE PALACIO C DE SOCIEDAD como todas las que en dicho palacio se celebran. Que la magnificencia de tal morada, el lujo que en ella impera y el delicado gusto y liberalidad de sus dueños constituyen motivos para que cada vez que las puertas de la Huerta se abren para recibir en grande, resulte la fiesta encantadora y suntuosa. Y así fue la de anteanoche. A las once comenzaron á llegar los primeros invitados, y una hora más tarde los amplios salones estaban repletos de concurrencia. ¡Y qué mujeres! Hay que tener presente que la Huerta viene á ser el punto de reunión de la colonia cubana, y en ésta abundan las mujeres hermosas como en ninguna otra. En punto de las doce díjose la primera misa por el capellán de la casa; el oratorio, preciosa pieza de estilo bizantino, est iba bonitamente decorado con profusión de flores y en él apiñábanse los invitados. Mientras se celebraban las misas cantaban alegres villancicos, muy bien por cierto, las dos hijas menores de los marqueses y la gentil Srta. María Orellana. Al terminarse la misa, bajaron todos al hall, convertido en comedor, y allí, en gran número de mesitas sueltas, sirvióseles una suculenta cena, amenizada por una notable orquesta que ejecuté escogidas piezas del moderno repertorio. Eran las tres de la mañana cu: ndo comenzó el baile, que duró hasta cerca de las cinco, y. La Nochebuena en la Huerta. Fue una fiesta espléndida, apilla pública. Con gran solemnidad se celebró ayer ea la capilla de Palacio la fiesta de la Natividad del Señor. A las once salió de sus habitaciones la Rea familia, precedida de los gentiles- hombres y grandes de España. La banda de Alabarderos interpretaba la Marcha de los Valerosos, de Pares. La Reina Victoria estaba radiante de belleza con traje blanco de fino encaje, y llevando sobre los hombros un manto rosa. Lucía joyas de perlas y brillantes, entre ellas un collar formado por un hilo de perlas de gran tamaño. El Rey vestía de húsar de Pavía con insignias de capitán general. S. A. la infanta doña Isabel llevaba traje blanco de seda y soberbio manto verde cor grandes flores sobrepuestas. Sus joyas eran de brillantes y magníficas esmeraldas. Los infantes D Carlos y D. Fernando vestían sus uniformes militares. En la comitiva figuraban las duquesas át San Carlos y de Sessa, esta última de guardíi con la infanta doña Isabel, las marquesas de Castel- Rodrigo, Santillana y Santa Cristina, ésta de guardia con la Reina Victoria, y las condesas de Vía- Manuel, Revillagigedo, San Román y Almodóvar del Campo. Entre los grandes de España vimos á loi duques de Granada, Gor, Medina Sidonia, Conquista, Tovar, Arión, Béjar, Veragua, Montemar, Maqueda, Vístahermosa; marqueses de Quitanar, Laguna, Corvera, Torrecilla, Santa Cvur Rafal, Camarasa, Santa Cristina, Castel- Rodrigo, Romana, Miravalles, Cenia y Narros, y condes de Superunda, Revillagigedo, Heredia- Spínola, Fuenclara, Aguilar d Inestrillas, Almodóvar, Real, Sallent y Guadiana La Reina doña María Cristina, la infanti doña Paz y la princesita Pilar se situaron en 1 tribuna baja. La Reina madre vestía de blancc y llevaba manto color heliotropo. Como en la ceremonia de ayer se cantaba el Te Veum por haber entrado felizmente la Reina Victoria en el quinto mes de su embarazo, lai damas de la augusta señora lucieron sus más espléndidas galas. Todas iban de blanco, adornadas con riquísimos encajes y ¡ovas, á exceD.