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A B C. M I E R C O L 26 DE DICIEMBRE DE 1906. PAG. 4. EDICIÓN j Veatnos ahora to S c dido en el extranjero. Las necesidades de Sin de año han mmentado lis demandas de dinero, pero exist- n suficientes disponibilidades pava hacer frente á todo. Por eso el encarecimiento actual no tiene la significación que en otras épocas tendría. En Londres, tos préstamos á la vista vuelven á valer de 4 y tres cuartos á 5 por 100. En París tas dobles se han elevado, para la mayoría de los valores, á 5 y medio por 1 co. En Berlín, el Retchsbanck. ó sea el Banco imperial, ha elevado su descuento del 6 al 7, pero ce ha obtenido en Bolsa el dinero al 4 y medio por 100. A. pesar de esta tensión monetaria, los principales valores de la Bolsa de París han subido. El Interior gana 87 céntimos y vale 74,77; eJ Exterior 60 céntimos y cotiza á 95,20; los Nortes, 4 francos y y francos los Zaragoza. negociándose, respectivamente, á 374 y 425. La Renta francesa queda á 95,35, recuperando 10 céntimos de su cupón de tres cuarto por 100, recientemente cortado; el Ruso uevo cotiza á 87,30, y á 94,35 el Turco. Haremos especial mención del alza del Ríotinto, que gana 91 francos y vale i.i do, lo cual no es extraño, si se tiene en cuenta que el cobre no cesa de subir, y que es general ta subida de las minas de oro. Entre ellas, el valor que más interesa a España, por ser muchos los españoles que lo tienen en cartera, nos referimos á la Goldftelds, valía 9 a hace ocho díis, y cotiza zhora á i o 3 En el alza de los valores sudafricanos algo lia influido la nueva Constitución del Transías! En lo relativo á la mano de obra, el Gobierno ingles se reserva el derecho de intervenir y de tomar definitivas medidas, aun cuando desde luego autoriza al del Transvaal á prohibir la mano de obra asiática en las minas. Esto ha causado mal efecto en un principio; pero ha quedado compensada esa mala impresión, por la esperanza de que con la autonomía alcanzarán mayor desarrollo todas las industrias establecidas en aquella región. La noticia del día es de las que se rotulan con interrogante: ¿Crimen? ¿Accidente? Uní señora que ingresa lesionada en el Hospital y que fallece sin más declaración que la que había hecho en la Comisaría donde I propia herida se presentó diciendo que se había caído de la cama. ¿Hay motivo para creer que sucedió otra eos Adviértase que hacía tiempo que no contábamos con crimen misterioso para entretener nuestros ocios. Pero crimen ó accidente, no tiene relación alguna con las fiestas del di: que es lo que se trataba de demostrar. Y una ó dos reyertas registradas en la jornada no desbarata la buena nota adjudicada á la presente madrileña Navidad. jAhl y ya qite ayer no pudimos comunicarnos con nuestros lectores, que conste que les d e c mos felices Pascuas. partido conservador, en vez de aprovecharse de estas criticas circunstancias, asiente á la obra de Gobierno que cree oportuna el jefe del Gabinete y presta su cooperación más leal. La ley se aprueba al fin; el esfuerzo para conseguirlo ha sido enorme; entramos en la cuarta fase de cuestión. Cuarta fase. Si se ha hecho esta ley á costa de tantos sacrificios, es porque indudablemente hacia falta. Pero aunque la ley ha sido aprobada, los casos aislados de malestar se repiten aquí y allá; subsisten las mismas causas de fermento y de excitación; son pocos los días que han pasado desde la implantación de la ley hasta ahora; no se puede decir que la pacificación, el olvido, la concordia, la normalidad han sido restablecidas. Y sin embargo, apenas hecha la ley, se pide su anulación, se pide que sus resultados queden sin efectividad. ¿No es esto absurdo? ¿Hay algún país en Europa donde como en España se ofrezca este espectáculo de crea ción y de destrucción casi simultáneas? Aitulaf ta ley en estas circunstancias, ¿no equivale á la reintegración de todas las causas, la reproducción de todos los motivos, con más el bochorno de no aprender nada, ni en el escarmiento, CUJUCIO hasta los irracionales saben aprender de él? Un jefe de partido, un gobernante, sea monárquico ó republicano, ¿no tendrá el deber, ante todo, de defender una ley, de hacer que ésta se cumpla, de no conspirar contra ella, puesto que las leyes son el fundamento, la razón del Estado? Este es el principal deber de un gobernante, sean cualesquiera ¡as ideas que profese; pero, enfin, pues toqúese va á anular una! e vamos á ver cómo la anulamos. Varemos esto en Ja siguiente fase. Quinta faie. La anulación de la tey Ja na propuesto una minoría antidinástica; la ha pro puesto en momentos d ficiles, críticos, para el Gobierno á quien se proponía. Los delitos que entran en esta cancelación, en este olvido, son todos de a que los que afectan á la oposición antidinástica que propone la ley; se puede decir que la clemencia otorgada en estas circtinstancias críticas por un Gobierno, es como precio regateado y entregado algunos de los hechos penados y para los cuales se pide olviio, se hallan en tan íntima relación con quien solicita el perdón, que también podríamos decir que cada artículo parece tener nombre y apellido en esa ley de Amnistía esta ley es tan mezquina en su texto como en su espíritu Y en resolución, los que la han formado no se han acordado de ninguna otra categoría de desgraciados que, mezclada la culpa con la desgracia, están satisfaciendo deudas con la ley en nuestros penales ó en las antecámaras de los penales (á veces más inclementes que los pena! es m ¡snios) que se llaman Tribunales de justicia Note el lector que estas últimas palabras las dice un jefe de partido, de un partido conservador, y un hombre que se ha encontrado á la cabeza del Gobierno y que ha de volver á presidido otra vez. ¿Será posible hablar con un sentido más liberal, más amplio, más sin prejuicios? Y á ésta es á U conclusión á que hemos llegado en nuestro rápido examen. Como los comentarios á este discurso continúan, hemos qusrido, por vía de información, ofrecer un exacto trasunto de él; verá el lector por sí mismo si es ó no reaccionario. AZ 0 R 1 N ESPÍRITU DE UN DISCURSO p n l a pasada semana se ha pronunciado en MADRID AL DÍA I To ha sido la Navidad que nos representan ¡os Nacimientos infantiles con los montes y los árboles y Jas casas cubiertas de algodón en rama. No ha habido nieve más que allá por el Norte. En Madrid hemos tenido una Navidad con espléndido sol, y una Nochebuena con espléndida luna. Pero no sólo por eso Ka sido buena la noche del lunes y bueno el diz de ayer. La gente se ha divertido, ha bebido y ha comido hasta la exageración. Pero el fino, derramado á cataratas, no ha hecho estngos. Por eso la Navidad ha sido excelente, porque sin navsja y sin sangre toda fiesta resulta más simpática. Los espectáculos han hecho su agosto en pleno Diciembre, resultando pequeños los teatros para el número de espectadores que ha querido invadirlos. En todos ha habido estrenos y en algunos, como el clásico de obras francesas, desfiguradas á gusto del paladar de sn público... que se regocija viendo las obras originales con todas sus crudezas á la Mariani en italiano y i la propia Réjanc en francés. La política también ha tenido su fiesta dutante un día entero, el de ayer, y una noche, h de anteayer. Nadie se ha preocupado de si había Gobierno, ni Cortes, ni presupuestos, i ley de Asociaciones. Pero lo bueno pasa pronto, y ya que el Gobierno se vea imposibiBtsdo pan decretar la Navidad durante un semestre, cosa que haría con gusto y sobre todo (on desinterés, hoy volveremos á las andadas y á la triste realidad del Parlamento, de los preftrpuestos y de lis crisis. La capilla pública en Palacio, concurrida eon exceso. La pompa de la Corte siempre es una novedad para el buen pueblo madrileño el Parlamento un discurso que ha siJp tacludo de reaccionario. Conviene que meditemos sobre ello. El razonamiento del autor del discurso es el siguiente: Primera fase. La lenidad, la laxitud de los Tribunales de justicia en cierta ciudad española habían ido creando un ambiente especMisímo. Estaba nsut rimido el ministerio fiscal se veían reducidas á la nulidad tas leyes penales con respecto á ciertos deütos; estos delitos iban dirigidos contra los institutos armados; un día y otro estos institutos habían de soportar molestias, ofensas y escarnios; llegó un momento en que el Ejército se encontró en un ambiente absolutamente incompatible con su dignidad y con su disciplinas. Todo el mundo recuerda el momento culminante de esta situación; se vio claro entonces que tal situación no podía continuar. Y aquí entramos en la segunda fase de la cuestión. Segunda fase. Pjra remediar este estado de coszs hacía falta un algo supremo, avasallador; el mal era agudo: el remedio cUbia ser extremado. En un Estado constitucional, todo remedio, toda medida de interés supremo y genera) toma forzosamente forma d ¿ley. Aquí en este caso había que hacer una ley. Se pensó en la ley de Jurisdicciones. Esta ley implicaba el conceder á los institutos armados funciones que antes no tenían. Era un remedio último; lo inspiraban las circunstancias; el orador no cree que estas funcío es ilimitadas deben tenerlas aquellos á quienes en esta, ocasión se le Otorgaron; ellos mismos, si con serenidad lo miran no deben querer tenerlas el orador añade más: yo entiendo- -dice- -que, al fin y al cabo, es poco conveniente páralos institutos armados, como es muy poco conveniente para uno de los órganos que se destinan á sustentar un cuerpo, haberse de valer de un aparato ortopédico que le ayude á tenerse en pie Estas palabras no pueden contener un sentido mis amplio, más. abierto, más moderno y más liberal. Hay que hacer la ley, decíamos; pero, ¡quién la va á hacer y cómo la vamos á hacer? Esto ¡o veremos en la fase tercera. Tercera fase. La ley es ineludible, imprescindible. El partido liberal se encuentra en el Poder; preside el ministerio el Sr. Moret; él es quien va á hacer la ley. Claro está que esto representa un sacrificio para el Sr. Moret; él ha de ir contra sus inclinaciones él conti r ará su propia historia él, tras de rail penalida- LA ASOCIACIÓN des, logrará formar una comisión de amigos DE SANTA RITA suyos que defienda la ley en el Congreso; él mismo pronuncia y torna á pronunciar discurl acto verificado en la tarde de anteayer en sos; él ve negado por la Prensa su nombre y el hall de Blancoy Negro y A B C, fue sus prestigios de libera! ¿I ha de sentir sobre verdaderamente hermoso. sí el peso de la opinión adversa; él en estos Consistió en distribuir entre os pobres roconstantes tráfagos y esfuerzos, ve quebranta- pas y abrigos para que pudieran defende, se de das su salud y su tranquilidad. Entretanto, el los fríos del invierno. E