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A B C LUNES 24 DE DICIEMBRE DE 1906. PAG. 12. y humildes; nunca pudo distribuirse de mejor manera el dinero de la fortuna, D Miguel Agulló ha demostrado ser un hombre generoso y caritativo en sumo grado; al preguntarle alguien cómo tuvo paciencia para expedir tantos recibos de dos, de una y de media peseta, y hasta de 5 céntimos, contestó: rNo tengo otro disgusto que el de que hayan quedado vecinos de este pueblo sin ninguna participación A los presos les envió cinco pesetas, que se las distribuyeron entre sí en cantidades de 5o y Í 5 céntimos. Varios pobres que llegaban a su puerta pidiendo limosna, se llevaban una papeleta de 25 céntimos de participación, distribuyendo de este modo hasta 14 reales. Una pobre mujer, vendedora de garbanzos torrados, le ofreció su mercancía y preguntó si quería cambiársela por algo de lotería; el señor Agulló aceptó el cambio é interesó á la mujer en a 5 céntimos. Hay otro rasgo de generosidad, ocurrido con un infeliz gitano, que vino á casa del señor Agulló á pedir que le interesara en 5o céntimos; pero como no poseyera dicha cantidad, te marchó sin el recibo, y ayer, luego que se conoció el resultado de la lotería, se presentó el pobre gitano con los 5o céntimos, preguntando al Sr. Agulló si le podría dar el recibo. El generoso señor le extendió el recibo y el gitano cobrará su parte. También han sido agraciados ios individuos de la Guardia civil, excepto uno de los guardias; los carabineros y varios oficiales y sargentos de la zona de Reclutamiento. Han ocurrido casos muy curiosos y pintorescos; uno de ellos es el siguiente: Una pobre viuda mandó á un hijo suyo a que comprase un pan; pero el chico se guardó los 25 céntimos y volvió á casa sin el pan, lo que le valió una paliza formidable. Pero ayer, la viuda no se cansaba de besar á su hijo, porque resultó que los 25 céntimos los empleó el muchacho en tomar parte en la lotería. -López. tos españoles en Tánger, Ceuta y Mejilla, como asimismo con otras 5o.000 para sostenimiento de! Centro de informaciones comerciales de Madrid Hace ver el Sr. LABRA el desacuerdo de 1 Comisión del Senado con el parecer de los ministros de Hacienda, Estado y Fomento en este asunto en el Congreso, puesto que los tres consejeros se han manifestado conformes con la enmienda. En nombre de la Comisión le contesta el señor GULLON (D. E. Rectifican los Sres. LABRA y GULLON (Continúa la sesión. UN CAZATORPEDERO ESTROPEADO cazatorpedero español Proserpina, que saEl lió de Cádiz á probar sus máquinas, tuvo que regresar por habérsele auemado 35o tubos de sus calderas. Se cree que tardará varios días en reparar el desperfecto. CONGRESO SESIÓN DBL DÍA 2 4 DE DICIEMBRE DE 1906 SENADO SESIÓN DBL DÍA 2 4 DE DICIEMBRE DE 1 9 0 6 C e abre la sesión á las tres menos diez minutos, bajo la presidencia del Sr. López Muñoz. Es leída y aprobada el acta de la anterior. El conde de TORRES- CABRERA pide una relación de los Juzgados suprimidos, y otros datos referentes a asunto. ORDEN DEL DÍA Continúa la discusión del presupuesto de Fomento. Se da lectura del capítulo 14 De obras y servicios de nuestras posesiones y de una enmienda del Sr. LABRA, que este senador apoya y protesta de la extraordinaria precipitación con que el Senado lleva la discusión del presupuesto, lo cual da al Senado papel puramente decorativo. Entran los ministros de Estado y de Fomento. El Sr. LABRA pide en su enmienda que se subvencione con 5o.000 pesetas á los Centros comerciales hispano- marroquíes de Madrid y Barcelona para establecer Museos comerciales en ambas capitales, organizar Expediciones comerciales al interior de Marruecos y Exposiciones de produc- CUESTIÓN PREVIA las tres y veinticinco abre la sesión el señor Canalejas. En las tribunas muy escaso público, en el bancí azul los ministros de Gobernación y Gracia y Justicia. El Sr. BORES Y ROMERO pide que se cuente el número de diputados, mientras un secretario lee pausadamente el acta de la sesión anterior. El Sr. BORES exclama: Que se lea el arr. 109 del reglamento! (Eso es una arbítrariedadl El Sr. CANALEJAS: S. S. emplea frases lueiv tes que no puedo consentir. Terminada la lectura del acta, varios diputados de la mayoría piden que se vote nominalmente y tm aprobada por bastante numero de votos. RUEGOS Y PREGUNTAS El Sr. A M A T presenta varios documentos seguidos de numerosas firmas protestando contra I ley de Asociaciones. Los Sres. RENDUELES, HERRERA, MOLÍ. y conde de SAN LUIS presentan varios documentos análogos. El marqués de V 1 LLAV 1 CI 0 SA anuncia que va á hacer varias preguntas al Gobierno, aunque advirtiendo que no las ha consultado antes con so jefe el Sr. Maura. (Continúa la sesión. A 33o BIBLIOTECA DE A B CP JLOS SECRETOS DBL DOCTOR SÍNTESIS 33l Oe pronto, en medio de aquella desolación, aparecía un buque de corte elegante, de esbelta arboladura, que navegaba lentamente en dirección á la roca donde agonizaban los náufragos. Pronto se le pudo ver en detalle. A babor y estribor, cerca de la proa, dos marineros realizaban sondeos incesantes. Los náufragos, desilusionados por lo ocurrido pocos días antes con la llegada del Indus, no sabían qué pensar i ¡a vista del nuevo buque. Pronto salieron de dudas; en el pico de cangreja aparecía la bandera sueca, de fondo Azul cruzado por un aspa blanca, y en el tope de! palo mayor flotaba la del Dr. Síntesis con su orgullosa divisa, que result bs e 1 aquellos momentos cruelmente irónica. Plurmaque trato de galvanizar al anciano, anunciándo- le bruscamente aquella noticia, á la cual éi mismo no se atrevía á dar crédito. ¡Maestrol ¡Un buque suecol ¡Y con su bandera de usted! ¡Nadal ¡Ni una palabral El Or. Síntesis continuaD inmóvil como una estatua, con la vista fija en el espacio Las palabras del químico provocaron una explosión de alegría, á la cual se mezclaron sxclamacíones de terror. Los que habían cumplido su deber veían con entusiasmo llegar el fin de sus sufrimientos; los piratas pensaban en la expiación de sus crímenes. Aquéllos lanzaron un grito estruendoso, que fue contestado desde el buque. Como la marejada era cada vez más fuerte y había peligro en acercarse al arrecife, el capitán ordenó que e! buque se detuviera y que fueran echados los botes a agua para recoger á los náufragos. El Sr. Síntesis se dejó conducir á una de las lanchas donde, sin decir ni una palabra, se sentó al lado de Alejo, que velaba por éi con un cariño ni por un solo instante desmentido. Las embarcaciones, con todos los náufragos, llegaron pronto al costado del vapor. Junto á la es: ala esperaba, resplandeciente de juventud y de robustez, la Srta. Van Praet y el capitán Christian. La felicidad que les producía volver á ver al anciano estaba entenebrecida por el aspecto desolador de aquellos parajes. Aún aumentó su tristeza la situación en que encontraban al Dr. Síntesis, Ella se lanzó á sus brazos exclamando ¡Padre! ¡Padre mío! Soy yo ¿No me conoces? El se volvió bruscamente para contemplar con infinita tristeza los restos del atoll, y luego continuó impasible. Uno de los oficiales supervivientes contó á Christian codo lo que había pasado, y acabó comunicándole la presencia de los piratas en el arrecife. -Que se queden allí- -dijo Christian. -De nuestros compañeros no falta ninguno, ¿verdad? Vamos á zarpar