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ABM UNE 5 2 ¿OF DICIEMFSFE D E T O O 6 P G 4 T F D 1 C I O N I oído y en la de la Consti -irción al estómago. Gente hubo de fiime, acmirando los nacimientos de papel de estraza con figuras de adobe, los Don Nicanor con su tambor y todas las demás novedades que desde hace ochenta años smenizan c! tradicional cuadro de Navidad y pregonan ei adelanto de esta muy roble villa, modelo cíe feri. s, depuestas y de otra infinidad de cosas. El santo de L Reina tu. -T carácter puramente oficia! Los edificios públicos lucieron colgaduras é iluminaciones, y en Palacio se verificó la ie- ipcíón con desfile, para el público, de coches, vistosos unifoimes y cuanto constituye el encanto de la gente curiosa, centuplicada ayer por la festividad d ¿l día. La política eclió un sueño, y buena falta r hacía para v: r si hoy despierta más serena; porque en las ú timas jornadas parlamentarias se ha mostrado loquita perdida. Y nada más, afortunadamente, porque con ser domingo y todo, la policía se frotó las manos. De gusto y de ftío. ponTe al chico los mitones la bufanda y el Tinglan. y mofjle del presente, que el potvenii Dios dirá. Conque, chico, djle al parche, coge la bola, Piedaz, y pon alegres los ojos y mírate en mí na más, y cántate cuatro coplas de esas que sabes cantar, que esta noche es Nochebuena i- ñana Navidad. ANTONIO CASERO de JVtanchester tío lian aliog o el aliento de Sor Slielky y los Caiiy- e. Todo el queso de Holanda no consiguió aplastar á RubenS. Todo el petróleo, el acero y ios embutidos de Nueva Yoik y Chicago no han cohibido á Edgardo Poe y Emerson. El rosal misiico de San Juan de la Cruz y del maestro Valdivielso lia retoñado con Verd- Jguer, en B rcclona, entre el ronsabido humo de las fabricas v las campañas arancelarias del Fomento del Trabajo N Cioíial... La existencia es así: paradógica c irreductible i líneas fijas. í ¿i debemos confundir ta ¡oie ¿e vivre, contra la cual se enfurece el Sr. Unamuno, con Un grosero pino lismo ni CJII un bestial imi r del deleite. Falta saber cómo fueron de alegres ó lúgubres muchos de esos sraadores de Dios. De algunos lo sabemos, como de Francisco de Asís, alma bañada en celestial regocijo, que comunicaba á las aves, á las plantas y á las cosas inanimadas. Y en la misma santa Teresa de jesús, ¿no nos deleita más lo donairoso que Jo huraño? Convendría saber si en ese muero porque no muero y en ese venir escondido de la muerte todo es sentido literal ó requiebro y galantería á lo divino y si así debe entendeise. Acaso se pudiera probar que la austeridad profesional, diríamos de los grandes melancólicos castellanos es cosa principalmente mundana y laical, como también que ella aparece, contra lo que insinúa el Sr. Unamuno, después de la era iniciada por los Reyes Católicos. Hasta entonces no había surgido ese que podremos calificar de trascendentalismo español. La jote de vivre nutrió hasta entonces una gran corriente de literatura franca y popular, ingenuamente sensual y glotona. Jamás la vida j sus apetitos obtuvieron una florificación como 11 del sabroso é incomparable arcipreste de Hita. Lo cual, quiere decir también, que ninguna ivilización, por espiritualista que la supongamos, ha podido existir sin una gran base ó soporta material y económico. Las civilizaciones clásicas contaron con el de la esclavitud; el siglo de oro de Castilla tuvo los tesoros de América combinados con la esclavitud misma; y aun el pueblo más teológico del mundo, Israel, fue el pueblo crematístico ó usurario por excelencia. El haber creado la letra de cambio no impidió todo lo demás. El divorcio entre España y Europa nació, intes que de otra cosa, de nuestra ojeriza innegable contra el trabajo, base económica de la ida moderna. Desapareció la esclavitud y se igotaron los tesoros de las Indias. No vino la Compensación necesaria de las iniciativas creadoras. Sin este soporte prosaico se ha desmoronado también, dolorosamente, la vida espiritual. La fórmula conciliatoria del europeismo solemos entenderla nosotros, no como abdicación de la originalidad, i o como adquisición definitiva del instrumento ó novum organum que debe desarrollarla y asegurarla. El mundo se nos echa encima armado de todas armas. Contra semejante agresión no cabe más que predicar una especie de desarme industria y convencer a! mundo, con toda la potente dialéctica de nuestros doctores, de cuan errado va por tal camino, ó apropiarnos esas armas y ponernos e. verdadero estado de defensa. MIGUEL S. OL 1 VER. PREMIO DE SUEfOS (ACERCA DE LA LOTERÍA) 1 a lotería es un demonio sagaz que levanta la capa en la conciencia de los hombres MADRID AL DJA í on un tiempo que confirma lo que dice el calendario, esto es, que hemos entrado en pleno invierno, cosa que sin afirmarlo el almanaque nos Jo sabíamos de memoria, se verificó ayer la tan renombrada feria de tambores, panderetas y zambombas, remedio infalible para las jaquecas, en la plaza de Santa Cruz y calles vecinas. La festividad del día. dio mayor animación, no se sabe si más dinero, á los modesc- -industriales que en aquella plaza regalan al y descubre á la pública vergüenza un solapado vicio: el de la gandulería. Preguntad á cuantos juegan en el sorteo de Navidad, y os contesta rán ingenuamente, noventa entre los cien: Si á mí me tocase el premio gordo, ya no trabaA C E T 1 L L A R M AD jaría más... ESTA N O C H E ES NOCHEBUENA Pero, ¿vamos también á denigrar ese instinto tan humano, que es el no hacer nada? La Dale a! chico! a pandera i holganza, ¿no es acaso un sentimiento altamenpa que toque e! córraselas, te aristocrático, don de los espíritus elevados y y dame á mí una zambomba, profesión habitual de los dioses en el Olimpo? y coge tú del vasar La holganza... esa inefable dicha, para la cual un cazo y una cuchara, lie escrito yo mis páginas más vehementes. ú lo que te plazca más, También yo adquirí mi papelito, en que U A y ponte el mantón terciao número grabado firmemente prometíame una y yo la capa tercia, cantidad fjstjosa de dinero; también yo soñé y vámo: ics al arroyo, con la holganza, mi sueño dorado. No bien y vamos á disfrutar, guardé mi papelito sobre el pecho, la fantasía, que esta noche es Nochebuena que es una buena loca, comenzó á volar. ¡Ney mañana Navidad. cio trabajo, yugo tirano, absorción de las hoNo te acuerdes del casero, ras más alegres de! día, dependencia de la laque es una vulgaridaz, bor, esclavitud nefanda... Ya no volvería á ni te ocupes un menuto tribajar. Me iría por las calles, y vería con ni del carbón, ni del pan; desprecio cómo los demás hombres trabajaban, dile al chico de la tienda sudaban y perecían; los oficinistas, los mercauna chirigota más, deres, los picapedreros, los periodistas, los laJ y cuéntale cuatro cuentos, bradores. Los vería apdar, sudar, sufíir y afa- j y di que tiés que heredar, narse, mientras que yo saldría á tomar el sol pa que le siga fiando por las veredas, por las colinas y por ¡a orilla otro mesecito más; de la nnr. no hagas caso que merraure mañana la vecindad El sol, adoración suprema de los medita y que digan Jo que digan; bundos, sería mi compañero familiar. Asistiría, déjalos, ¡ellos veránl; á su nacimiento, allá en las tibias mañanas de, no te azares porque el chico primavera, y por la tarde le admiraría con sui no haiga aprendido la a, rayos de oro, cayendo lentamente sobre laj ni porque diga el maestro aguas del mar ó sobr la planicie de una gran que va á ser un animal. llanura; cntr mirar ai y filosofar acerca ¿Que yo no echo medias suelas de los profundos problemas de la vida, los ni tú das una punta, días pasarían dulcemente, con la suavidad y que estamos en el valle de un gato que se desliza entre vuestr JS dedos. de las boqueras? ¡Pues na, Tendría un gallo cantador, que es música cam paciencia ¡Qué vas á hacerle! pesína muy grata v muy evocadora. Tendría 1 ¿Repudrirte? ¡Quita allá! además vi perro. Y una casa junto á un río. Y pa cuatro cochinos días en lo alto c e un monte habría escogido un que uno vive, disfrutar, pino, el árbol más sensato y familiar, más su- i Pa que cuando venga el mengue surrante y solitario, y debajo de su obscura lerengue con las moras, copa me tendería á fumar, viendo cómo pasay te faturen pa el barrio ban las aves por el cielo limpio, y oyendo el de! señor de Josifá, ruido lejano, suave, profundo, de las olas al le haigas dao al cuerpizari romperse en las peñas... el charipé de danzar Estos sueños, estas gratas imaginaciones, y te lleves por delante han sido el premio de mi lotería. Di yo mis el caldito y las tajas monedas por un papelito humilde, ¡redondas y ole, y ole, vnya cardo, y magníficas eran las monedas, en verdadl chipi, chipi. Tú, Piedaz, Pero los sítenos que ese papelito ha levantadale- A chico la pandera do en mi nente, como banda de golondrinas pa que toque el carrasclás, primaverales, ¿son por ventura cosa despreciay dame á mí la zambomba, ble? Los sueños, las imaginaciones, ¿no son lo y coje tú del vasar imás rico y lo más grato de la vida? La lotería; el cacharro que te plazca me ha dado esos sueños, ¡yo le estoy agraden y eí gato de mostagán cidol pa llenarlo en la taberna- g Puesto que vale más soñar, que no realizar; de Marcelo el General, aspirar vale mil que tener. Soñar, soñar, soj y ponte el mantón terciao ñar... esa es la s de Ja vida. y y o la capa t rciá. J. M. S A L A V E R R I A!