Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
SE ANO CUATRO. NUM. 703. CRON 1 CA UNIVERSAL ILUSTRADA. EL INCENDIO DE CARTAGENA SÉMADRJD, JÓ DE D 1 CBRE. DE 1906, NUMERO SUELTO, 5 CÉNTIMOS ASPECTO DE LA CALLE DK SAGASTA DURANTE EL INCENDIO DEL MIÉRCOLES ULTIMO, Fot. Ruiz y Uría QUE DESTRUYO COMPLETAMENTE LA CASA QUE APARECE EN PRIMER TERMINO A LA DERECHA EPISTOLARIO INÚTIL ii EL SEGUNDO CAÑONAZO A migo Zúñiga: En Enero de este año (ayer fue la víspera) decía yo, á propósito de la formación de una numerosa y distinguida Comisión extvjpariamentaria para estudiar los medios de abolir ó transformar el impuesto de Consumos: Los señores de la Comisión trabajarán como negros durante tres meses, y, al fin, arañando aquí, recargando allá, puede que descubran la manera de substituir el impuesto, sin que los presupuestos del Estado ni de los Municipios se resientan mayormente. Pero como á consecuencia de la combinación habrá que pagar un poquito más por cédulas, propiedad territorial, beneficios industriales, etc. etc. Juan, Pedro y Pablo tendrán que aguantar la broma de que el casero les suba los alquileres, y el zapatero el precio de las botas, y el sastre el de los vestidos; y como todos estos apreciables sujetos no se contentarán con sacarle al Jnquií no y al parroquiano el recargo que á ellos les hace la Hacienda, sino un poquito más por si acaso, resultará que al albañil, al carpintero y al herrero no les molestarán los del pincho, pero no encontrarán por este lado economía de ninguna clase. Y como además el panadero, el carnicero, el vinatero y el patatero les seguirán cobrando por el pan, la carne, el vino y las patatas lo mismo que antes... ¿Que no? Poco tardarán los pobrecitos en demostrar que la rebaja que á ellos les hacen en una arroba no puede alcanzar á las fracciones de cuarto de kilo. porque no hay moneda divisionaria. Y si no, al tiempo. Un poco largos son los párrafos, pero los copio enteros para que veas que no parece sino que me lo habían dicho al oído. Efectivamente, la Comisión trabajó de firme, reunió datos, examinó documentos, hizo consultas, y dio, por fin, un dictamen extenso y luminoso. Planeó el ministro, se quemó las cejas estudiando el problema días y noches, y... ahí está la ansiada solución vivita y coleando como base fundamental de los presupuestos generales del Estado. Y con la solución lo que yo temía: el camino enrevesado y tortuoso, y la vida muchísimo más cara al término del viaje. Para el cual no necesitábamos alforjas ¿Pero qué se le na de nacer, amigo Pérez? ¡La abolición de los Consumos está escrita en la bandera del partido liberal y... cartuchera en el cañón. ¡Guapo ha de ser el que convenza de que la dichosa abolición, tal como está pensada, es un disparate, á los jornaleros y empleados de mediana categoría, que creen que en cuanto les quiten de en medio á los del res guardo se van á encontrar ias alubias tiradas! Y, sin embargo, lo probable es que, como fruto del ímprobo trabajo de tantos hombres eminentes, ¡es cuesten más caras las alubias y paguen, además, otra porción de contribuciones nuevas con que ni siquiera habían soñado. Porque para encontrar fundamento á tan lamentable profecía no hace falta estudiar sánscrito ni saber matemáticas; basta contar pot los dedos. El impuesto de Consumos produce al Estado y á los Municipio 160 millones de pesetas en números redondos. Los Municipios y el Estado no prescinden de esa cantidad, sino que la sacan de otra parte, y como los artículos de comer, beber y arder no han de bajar de precio (eso lo puedes tener por seguro) resultará que el compromiso de honor del partido liberal se reduce á recargar los impuestos en