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A B C JUtVES i3 DE DICIEMBRE DE 1906. PAG. 5. EDICIÓN VULGARIZACIÓN CIENTÍFICA LOS HILADOS Y TEJIDOS ateriís textiles. Del pelo de cabra. Suministra esta materia una raza especial de cabras llamada de Angora, que se explota en gran escala en las cercanías de Constantinopla y Smirna, de las cuales se obtiene por esquileo cono la lana; es blanco y muy brillante, admitiendo con facilidad toda clase de tintes sin perder el brillo, lo que le hace bastante estimado. I a cachemira. Es el pelo de otra clase de cabras originarias de las regiones montañosas del Tibet, M encuentra más numerosas aplicaciones, empleándose en el día para formar la trama de los damascos de tapicería; la pita, que crece abundante y sin cultivo en los terrenos más estériles de nuestras provincias meridionales, empleándose principalmente para la cordelería; la pina, fibra extraída de la planta que produce las ananas ó pinas de América, confeccionándose con ella los finísimos pañuelos de nipis, una de las especialidades de Filipinas; el formix ó seda vegetal; el ramix, que produce hebras brillantes como la seda y cuatro veces más fuertes que ésta, y las malvas, ortigas, esparto, etc. etc. entre los vegetales, y entre los animales deben mencionarse también la alpaca, que es el pelo de unos animales que llevan el mismo nombre y viven en la América Meridional; la vicuña, el pelo de camello y otros. en la dirección de su eje; los de hilo, como cañitas delgadas, transparentes también, con los nudos distantes y poco marcados; los de cáñamo, como cañas más gruesas y obscuras, muy nudosas; los de seda, como tubos transparentes, lisos, uniformes y continuos, y la lana y los pelos con la apariencia de cucurucho de barquillo, de que ya hemos hablado, distinguiéndose la lana porque son más pronunciadas las escamas ó asperezas de la superficie. Sin necesidad de microscopio se efectúa también la distinción que nos ocupa, y aun con sólo la vista y el tacto la distinguen los inteligentes con tal de que no estén mezcladas ó lo estén en ciertas proporciones y no muy disimulado el fraude; pero sirviéndose de algunos reactivos, de los que fácilmente puede disponerse, se lleva mucho más allá esta distinción. EN EL GRAN TEATRO üf lí rf MADRID. UNA ESCENA DEL CUADRO PRIMERO DE LA CHANTEUSE ESTRENADA ANOCHE que se ha aclimatado en los montes Urales, donde se explota; la piel de estos animales está de ordinario cubierta de un pelo largo y grueso, semejante á la crin; pero cuando se aproxima el invierno, entre el ordinario, empieza á aparecer otro extremadamente fino, suave y flexible, que ha de servirle de abrigo y se le cae cuando se ha cumplido este fin; peinando al animal dos ó tres veces durante diez días le recogen, destinándole principalmente á la fabricación de los mejores chales que llevan el mismo nombre. Es materia muy apreciada, tanto por su escasez cuanto por sus excelentes cualidades. de explotación el yute, que es un arbusto que produce fibras semejantes á las del cáñamo, pero de peor calidad; el abacá ó plátano hembra, que cada día diversas materias. OtrasSon también objeto T ist ¡nción de la materia de los tejidos. r- Este problema adquiere cada día mayor importancia, pues á medida que se adelanta en el conocimiento de las materias textiles y de los medios de transformarlas haciéndolas adquirir diversos aspectos, se multiplican los fraudes y se lanzan al comercio tejidos con una apariencia de bondad y riqueza que en muchos casos están lejos de poseer; pero, por desgracia, aun? que la ciencia posee medios suficientes pata distinguirlos, los más eficaces requieren el empleo del microscopio, instrumento delicado y de difícil manejo, que rara vez podrá emplearse por las personas á quienes se dirigen estos trabajos, lo que hasta cierto punto nos releva de su exposición detallada; pero, no obstante, diremos que cuando se miran las fibras con este instrumento, se ven: las de algodón, como tubos aplastados, transparentes, lisos, uniformes en toda su longitud y algún tanto retorcidos Fot. A B C il En primer término, ia manera de quemarse ios filamentos da una indicación clara de su naturaleza genérica, porque los de origen animal, tales como la lana, la seda y los diferentes pelos se queman con dificultad y dejan un residuo negro y brillante de carbón muy esponjoso, y los de origen vegetal, como el hilo, algodón, cáñamo, etc. se queman mejor, y el residuo es, ó un carbón mate y poco luminoso, ó cenizas grises, poco abundantes; la sosa cáustica disuelve los de origen animal y no disuelve los vegetales; el cloruro de cinc disuelve la seda y no disuelve la lana y los pelos, etc. Veamos detalladamente cómo puede procederse para hacer esta distinción en un pedazo de tela, que suponemos que es de seda: Después de lavada con agua caliente y jabón para quitarle todo el apresto y lo más que se pueda del color, desharemos un poco separando unos cuantos hilos de Ja urdimbre y otros