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AÑO CUATRO. NUM, 698. CRÓNICA U N I V E R SAL ILUSTRADA. 11 DE DICBRE. DE 1906. NUMERO EXTRA 10 C É N T I M O S en Castres, es admirado por todos gracias á su palabra fácil, fluida y valiente, que se apodera del auditorio, á pesar de las flagrantes contradicciones en que incurre este orador que tiene la habilidad de compenetrarse en el pensamiento de sus oyentes. Es un político que pudiéramos llamar circunstancial, que, sin abandonar el particular socialismo que ideó en 1893, se adapta al medio en que vive, y que hablando ó escribiendo transmite al público cuanto le sugiere su imaginación soñadora. Lo mismo come con el rey de Italia y besa la mano á la Reina, que en rabioso mitin execra á los Reyes; hace bautizar á sus hijos con agua del Jordán, y critica á los empleados públicos que dejan ir á misa á sus esposas: en julio de este año, en la iglesia de Castres, se arrodilla para besar los pies de Cristo, y en Agosto exige el aniquilamiento de la religión. Y cuanto dice y hace, lo dice y lo hace con toda su alma, sin cuidarse de las críticas de sus enemigos, de quienes se hace temer y respetar; es hombre de valor, de mucha cultura, y de tal instinto, que adivini lo que ignora. Su debut como diputado fue originalísimo: catedrático de Filosofía en Toulouse, no hubiera distinguido la remolacha de lí. lechuga; pidió la palabra sobre la cuestión agrícola, y en tres sesiones consecutivas, en las que desarrolló toda su facundia, asombró á la Cámara. Su reputación estaba hecha. Leyendo el discurso del oraJAURES dor socialista se adivina al hombre que hemos tratado de esbozar. Tenía pocos datos firmes; pero con ellos formó un poderoso ariete que hizo sensación en su auditorio, á pesar de que en ese día su palabra no le sirvió como de costumbre; estuvo- -al decir de quien le oyó- -premioso. No es extraño; la responsabilidad que echaba sobre sí y el asunto que abordaba, en el que no caben fantasías, son plomos que obligan á marchar con parsimonia. Esiuvo felicísimo al señalar los grandes peligros de una política de aventuras, empleando iguales argumentos que los que habrán leído nuestros lectores el 21 y 22 del mes pasado en A B C y disecando el acta de Algeciras para demostrar hasta dónde llegaban los derechos y deberes de Francia y España, los grandes peligros de conflictos internacionales, singularmente con Alemania, ó la inutilidad de los sacrificios, si después de hacerlos se había de cumplir con exactitud ¡o convenido en el acta referida. Ya no tuvo el mismo acierto al tratar el aspecto internacional de! asunto en este momento histórico; no le conocía, ó fingió no conocerle, al ocuparse de posibles y ulteriores diferencias entre España y Francia, sin acordarse del convenio de 8 de Abril entre Inglaterra y Francia ó sin percatarse de que si hasta la semana En la dicha sesión fue digno de observarse el cambio de frente del grupo colonista de la Cámara, que importa mucho á España y á los españoles. Habló Luciano Hubert, el segundo de Etienne, ó hablando en africano, su kaüfa; pero los suyos lo mismo que para los musulmanes, sólo Etienne es Etienne y Hubert el profeta de Etienne. Son los que forman el grupo colonial- -injusticia fuera negarlo, -celosísimos patriotas; pero tan exaltados, que si en Francia hubiesen seguido sus consejos, la nación se hubiera desangrado en las más locas aventuras A nosotros nos miraban muy mal; el trate injusto, á veces cruel, que reciben en Argelia nuestros compatriotas, á quienes se dificulta hasta que sus hijos aprendan español, á ellos se debe. Verdad es que de eso tienen la culpa todos nuestros Gobiernos y nuestro embajador en París, cuya prolongada estancia en aquella capital, si bien tiene grandes ventajas, tiene todos los inconvenientes que salvando los respetos de la digna persona que desempeña el cargo, aseguraba Chateaubriand, llevan consigo los embajadores que se perpetúan muchos años en el mismo país. Pero lo importante para nosotros es qut Hubert estuvo correctísimo con España, demostrando que desde el libro que escribió en 1904, en el que esta humilde nación no valía la pena de discutirse, á 1906, las cosas han variado de tal modo, qus tiene acceso igual que la suya en los conciertos internacionales. En España no habrá deslealtad nunca; si siempre el grupo de exaltados franceses se hubiera demostrado como en la actualidad, me nos atados estaríamos ahora, y no pesaría st bre ambos pueblos lo que nos sujeta hoy. MADRID AL DÍA X ras quiÜdad completa. En política se había anunciado que ocurrirían acontecimientos. Por lo mismo, no ocurrió nada. Vega de Arrníjo, fxtuando de amigable componedor, arregló á Moret y á Canalejas, y de lo dicho no jueda ni ü recuerdo. ¡Luego se dirá que los tiejos sirven para poco y el veterano marqués hasta ¡lace milagros! En la sesión del Congreso siguió discutiéndose la ley de Asociaciones. El Sr. Albo habló mis de dos horas. ¡Pira que digan ustedes que el romanticismo está llamado á desaparecer, y hay quien cree en ia eficacia de un discurso doctrinal! s La Diputación provincial tuvo también sesión psra discutir los presupuestos y dar otro golpe á esa tela de Penélope que se llama cuesión Pljza de Toros. tina Comisión de concejales visitó al ministro de ¡a Gobernación para rogarle que despache pronto varios asuntos pendientes de su resolución, áfinde dar jornal á mucha gente obrera; entre ellos el de la construcción de la Casa de Correo que debiera estar ya inaugurada si se hubiese empezado á hacer en su día. Veremos si ahora va de veras. En la Audiencia comenzó ¡a vista del procesó seguido por el robo á la caja de la Sociedad generíl de Tranvías. Comparecieron varios procesados, gente muy recomendable por cierto. Los estudiantes de las Escuelas especiales, jin novedad en su huelga. n la gacetilla criminal se registró otro timo del potingues. ¡Otro másl Cierto que el núme O de los tontos es reconocidamente infinito. H UBERT Y LOS COLONISTAS A INTERPELACIÓN -iiu. mi- n- ir I 1- -II I j EL CONFLICTO L ACTA D E AL- Casi al mismo íiempo ha sido ratificada por las Cámaras de Alemania, Estados Unidos y Francia, por unanimidad. El Gobierno alemán ha aceptado como buena ¡a nota franco- española; poco importa, pues, que la Prensa alemana se muestre recelosa; ya se calmarán, como se han calmado en Francia, ciertos recelos- -muy justificados por cierto- -con las claras, terminantes y rotundas explicaciones que J urés arrancó á su Gobierno. El mayor peligro, e ¡délas grandes complicaciones de carácter internacional cu opeo, se ha alejado. Quedan ahora los que pitedan surgir para Fiancia y España en M- uruecos, á cuyo téimlno, como tantas veces hemos reiterado, nuestros derechos alií será iguales á los de las Potencias que nada arriesgan. i ti- embargo, yi no podemos rehuir ei com momiso. España en esta ocasión representa algo más que á ella misma: es la seguridad, es! a confunda de Europa, es la garantía que muy á gusto puede dar la Francia de la lealtad de sus propósitos. Alí ES Ei famoso orador ha prestado un gran servicio á su país y al nues. ro, dando ocasión á las declaraciones de su Gobierno y bien merece unas líneas. De recia complexión, ventrudo, cara cuadrada, cubierta por pe cs tan ásperos como los de un cepillo, labios q iiesos y aire resuelto, es el tipo del antiguo demagogo. Joven aún, nacióen i85o anterior hubieran podido existir negociaciones desconocidas, habían cambiado las cosas de tal modo, que Mr, Pichón pudo leerle la nota del acuerdo franco- español, aprobado ya por todas las Potencias. tras escuadras sí hoy ó mañana llega el ejército del Sultán á Tánger? Debe observarse que el Raisuli se está portando en estos momentos con la mayor corrección, que el fanatismo que une á todos los musulmanes- -que es su patriotismo- -ha convertido en prudentes varones á los que ayer eran audaces bandoleros. Y aquí tenemos otro callejón sin salida: ¿Vamos á desembarcar si no hay desórdenes? N es posible, después de los recientes compromisos. ¿Se van á retirar los buques? Jaurés, con su fuerza de imaginación, ha dicho una verdad: quedaría en ridículo Europa; los moros, más envalentonados que nunca, y allí sería difícil más adelante la vida de! europeo. Cuantos co nozcan el país, afirmarán esto; y 6i no, a 1 tiempo. No hay más remedio que estar allí hasta dejar implantadas las reformas; si no todas las fuerzas, las indispensables; y trabajar por los medios quz existan hasta lograr una situación firme y segura para el buen nombre europeo. Y como se ve, no nos engañábamos al predecir las dificultades y peligros que ofrecía esta aventura ó compromiso. FELIPE OV 1 LO ÍLNUEVO PELIGRO ¿Qué harán nues- Pero donde se mostró clarividente fue al señalar un peligro en el que tal vez nadie hubiera pensado. Si llega ¿Tánger un Ejército del Sultán para imponer el orden, ¿qué van á hacer allí las escuadras aliadas? De ello hablaremos Por último, no se sentó sin haber obtenido del Gobierno la declaración de que se cumpliría el acta de Algeciras, rehuyendo toda aventura. El Rey, la infanta doña Isabel y los príncipes D. Carlos y D. Reniero de Borbón, pasa ron ayer ia tarde cazando en la Casa de Campo. Con las Reales personas fueron los condes de S n Román y Aybar, e! marqués de Bayancio y el Or. Aíabem