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B C. LUNES 10 DE DICIEMBRE DE tOo 6. PAG. 5. EDICIÓN ANTIGUALLAS MADRILEÑAS de Diciembre del año J 63 C paróse un coche á las puertas del palacio del duque de Medinaceli, descendiendo del carruaje los alcaldes de corte, D. Enrique de Salinas y D. Francisco Je Robles. Penetraron ambos representantes de la Justicia en el suntuoso palacio, y sin ser por nadie molestados, atendido quizá al cargo que desempeñaban, llegaron hasta Jas habitaciones que servían de aposento al ingenioso y satírico D. Francisco de Quevedo. No poca sorpresa produjo en el revoltoso poeta la presencia de aquellos señores, subiendo de punto cuando sin rodeos le manifestaron que llevaban orden de prenderle. Mostrado que le fue el Real despacho, púsose Quevedo á disposición de los ministros de Justicia, saliendo de Palacio sin despedirse de nadie, arrebujado en su capa, y acompañado solamente por D. Francisco de Robles, y con tal cautela, que ninguno de los criados del duque llegó á enterarse por el momento de lo que sucedía. Una vez en la calle, subió Quevedo en el coche que había conducido á los dos alcaldes, emprendiendo las muías el trote largo el Prado de San Jerónimo, siguiendo por fuera de la muralla de Madrid hasta la puente toledana, donde esperaba un coche de camino rodeado por corchetes y alguaciles- P R I S I Ó N DE QUEVEDO Al anochecer del día ic EL NUEVO MINISTRO DE MARINA D JUAN JACOME Y PAREJA, MARQUES DEL REAL TESORO Fot. Raymundo y C. a En él montaron Quevedo y Robles, (ornando carruaje y escolta el camino de León, donde quedó encerrado el satírico poeta en h torre de San Marcos. Mientras caminaba Quevedo a su prisión, el alcalde de Corte, D. Enrique de Salinas, practicaba detenido reconocimiento en los muebles y papeles pertenecientes al preso, y no contento con registrarlo todo, sacó unos y otros del Palacio, mostrando una orden que para ello llevaba, y enviándolos en depósito á casa de un tal Josef González. Entonces fue cuando los criados del duque se enteraron de lo que ocurría, y! a noticia se esparció rápidamente por la villa produciendo en el pueblo un movimiento de indigación, pues Quevedo era popularísimo entre las clases populares, por la soltura de su lengua y el desenfado en criticar á los gobernantes. Hiciéronse sobre el suceso todo género de comentarios asegurando que la desgracia del poeta era debida á sus sátiras contra la Monarquía, y otros á que hablaba sin recato mal del Gobierno, y otros, dice Valladares, porque adolecía del mismo mal que el señor Nuncio, y que entraba cierto francés, criado del señor ífr snal de Richelieu. con gran frecuencia en tu casa. Esta especie de la supuesta traición de Quevedo con e! francés estuvo muy generalizada entre la aristocracia; pero el pueblo negóse á creerla, aumentando con tal calumnia las simpatías que por el poeta mostraba, como lo probó el movimiento de indignación que se produjo á los pocos días del arresto, al circu- EN EL ASILO DE LAS LAVANDERAS -i i- t r y, If s- 4 r i i, f- -t: ií ííí. Jíliíii ¡S 3 Í- MADRID D I S T R I B U C I Ó N DE LAS R A C I O N E S DE C O C I D O QUE, COMO T O D O S LOS I N V I E R N O S HAN EMPEZADO A REPARTIRSE POR CUENTA DE S- M. LA REINA DOÑA MARÍA CRISTINA Fot Ckmi.