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JABÓN MEDICINAL DE BREA APLICACIONES PRACTICAS Para lavarse El. J A B Ó N DE BKEA, marca I a Gir a l d a no tiene rival ni sustituto para la limpieza del cuerpo. El cutis adquiere con su empleo frescura, suavidad y t r a n s parencia. evitándose los sabañones y las grietas en la cara y manos. Es el mejor producto que existe para conservar y realzar la belleza. Lavando con el JA. B JjSIME BUBA á los niños, se les preserva de las escoriaciones, sarpullidos, costra láctea y demás padecimientos análogos, tan frecuentes en la infancia. Para desinfectar la piel E l i JIABÓ 3 M D E B B E A marca L a Gir a l d a es de un uso indispensable á todas las personas que estén al cuidado de un enfermo ó en contacto directo con un foco de contagio. Por sus altas cualidades d e s i n f e c t a n t e s la piel queda perfectamente i u m n n i z a d a de los gérmenes que son causa de graves y temidas dolencias. Para afeitarse Eli IABÚN DE BBEA uihrca I ¿a Giralda, es i mejor producto para afeitarse. Sus altas cualidades balsámicas, que no posea ningún otro jabón perfumado, le hacen irreemplazable para este uso. No q u c n i a ni escuece jamás, poroehcado que se tenga el cutis, ablanda la barba y evita la salida de los barrí Hos y granos. Para limpiar la dentadura Eli JABÓN DE BREA, marca l i a Giralda, purifica el aliento y hermosea la dentadura, evitando las caries, el sar r o y las enferme dades dentales que tienen por origen el uso del tabaco. Para emplearlo basta frotar el cepillo, humedecido con ana poca de agua, sobre la pastilla y pasarlo seguidamen te ala boca, en donde se forma un líquido espumoso que penetra en todos los huecos de la dentadura, sin alterar su esmalte, resultado que nunca ha podido obtenerse con los polvos y pasta dentífricos, que por limpiar r a s p a n d o conelu yen por destruirlo. Para curar las enfermedades cutáneas Para lavar la cabeza E l JABÓN HE BKEA, marca La Giralda, debe ser usado diariamente por los niños y Ia 3 personas amenazadas de una calvicie prematura. Con su empleo desaparece la caspa y se impide la caída del cabello. Laefieaeia del JABÓN OE BREA está demostrada por penetrar en el cuero cabelludo, haciendo desaparecer las causas que impiden la circulación de la savia que iortale e á la raíz. E L JIABÓJÍ O E BBEA, marca, l i a Gir a l d a no sólo es un eficaz preservativo, -evitándose con su uso las mancha de l a piel, sean ó no herpétieas, los g r a n o s sarpullidos y las demás enfermedades cutáneas que tanto molestan y afean, sino que á la vez posee propiedades curativas de primer orden para desterrar en poco tiempo las citadas dolencias. Pe venta en las principales Farmacias, Droguerías y Perfumerías de España, Ultramar y Extranjero. Precio: 3 PESETAS LA CAJA con tres pastillas 304 BIBLIOTECA DE A B C LOS SECRETOS DEL DOCTOR SÍNTESIS 3oi Pero no hay mal que por bien no venga. Un mes después de la vida tranquila que hacían en la aldea, Ana y Christian estaban desconocidos, fuertes, sanos. El capitán había recobrado todo su vigor y aprendido los infinitos recursos de la vida salvaje. Se sentía feliz, hasta el punto de pensar con tristeza en el momento de su regreso á país civilizado. Pero el maestro le había confiado una misión, y tenía que realizarla. Tres meses después de su llegada á la aldea se presentó la ocasión de reanudar el interrumpido viaje. Una mañana, cuando casi todos los hombres de la tribu estaban ausentes y no quedaban en el poblado más que Ba- lnntan, las mujeres y los niños, presentóse ¡nopinadamerte utt elefante, que precedía á tres más; cada uno de ellos llevaba sobre el lomo una tienda de campaña y grandes cestos. En el primer elefante, además del cornac, iba un uropeo. El cornac gritó: ¡Irrvong! y el elefante se detuvo y se arrodilló para dejar que el europeo descendiera. Entre la muchedumbre de Orangs había reconocido fácilmente á los náufragos. Adelantóse á su encuentro, los saludó respetuosamente, y dijo en inglés: -Como no tengo quien me presente, me presentaré yo mismo. Soy sir Harry Braid, residente, en nombre de S. M la Reina, en Perafc. -La Srta. Ana Van Praet, contestó el capitán designando á su compañera. Y yo, el capitán Christian, de la marina Real sueca. Ambos naufragamos hace más de cuatro meses y hemos sido atendidos con todo cariño por estos buenos sakeys. -Hasta hace diez días no he sabido que estaban ustedes aquí; temía que estuviesen ustedes prisioneros, y creyendo que, por lo menos, desearían repatriarse, he venido á buscarles sin perder momento. -Se lo agradecemos á usted infinitamente. otro; extrajo de aquel primitivo estuche un puñado de arroz blanco, cocido, lo puso en una calabaza y, ofreciéndoselo á Ana, dijo: -Tcha djaroi. Come este arroz. Comiólo la joven, y dirigiéndose á su companero, que había vuelto á su oostración, le instó á que á su vez comiera. ¡Gracias! -dijo él. -No puedo, me ahogo. Tengo la garganta abrasada. -Un esfuerzo. -Imposible. Pero usted s! debe alimentarse, recuperar fuerzas. Me alegro de haber encontrado á esta buena gente; parecen hospitalarios; acompañarán á usted y la conducirán á las posesiones inglesas. ¿A mí sola? ¿Y usted? -Yo... ¡creo que ha llegado el momento de que nos despidamos para siempre! ¿Morir usted? ¡No, no es posible; no quiero que usted se muera! ¡E! cielo hará un milagro! Intrigados por tan dramática escena, los sakeys se acercaron de nuevo. El viejo se atrevió á tomar una mano de Christian, vio que ardía; hizo una mueca de disgusto y reflexionó largamente. Después tomó una determinación, y revolviendo otra vez en su mochila, sacó, entre varios objetos extraños, una concha de nácar, afilada finamente por uno de sus bordes. Dirigióse á la muchacha y por mímica la hizo ver que no debía temer nada. Tomó la concha y con ella practicó detrás de una de las orejas de Christian cuatro incisiones, por las cuales brotó la sangre en abundancia; repitió la operación en el otro lado, y luego comenzó á mezclar diferentes substancias que iba extrayendo de la mochila. Aliviado por la copiosa sangría salió el enfermo de su postración y recobró la memoria; luego, obedeciendo al