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A B C JUEVES 6 DE DICIEMBRE D E porción respecto al resto de representantes nacionales. Hay un país diminuto que parece batir el record en esto del socialismo, Dinamarca, que no cuenta menos qne 24 diputados socialistas, sobre un total de 114, ó sea el 21 por 100. Después viene Alemania, en cuyo Parlamento hay 84 socialistas para un total de 397 diputados, que hacen el 20 por loo. Bélgica sigue á Alemania inmediatamente, con 3o socialistas sobre un total de 164 diputados (18 por 100) Francia está en el cuarto lugar, y tiene 76 socialistas por 584 diputados (i3 por 100) Después de estas cuatro naciones que parecen ser la tierra de promisión del socialismo, la proporción decrece de una manera notable. Holanda, por ejemplo, no da más que el y por ¡oo de representación socialista; Suecia, el 5, y por JOO, y después llega Inglaterra, en cuyo Parlamento el socialismo sólo tiene el 4,5 de representación. El caso de Inglaterra es digno de observarse, por haber sido aquel país la cuna del socialismo y ofrecer actualmente tal resistencia i la teoría proletaria. Este fenómeno se explica, sin embargo, fácilmente, cuando se observa que el carácter inglés es completamente individualista, que el obrero britano adquiere una educación profesional perfecta, y que su inteligencia le hace inaccesible á todos los espejismos de la utopía. El último lugar en ia estadística lo ocupa Suiza con un tanto por ciento de 1,2 sobre el total de diputados. Suiza, como Inglaterra, posee una masa obrera laboriosa, de admirable educación cívica y profesional que le permi te substraerse al dominio de los agitadores irresponsables y de los mangoneadores políticos. X J 9O6. PAG. 6. EDICIÓN i. i J o hay mas que leer la Prensa francesa d e estos días para comprender cuánto han variado las cosas y cómo las declaraciones de Clemenceau y Pichón tranquilizan los espíritus. No se va á invadir el territorio de Marruecos: se va á llevar la paz con el gran argumento de los romanos: si vis pacem para bellutn. EL CONFLICTO MARROQUÍ K n el momento en que los generales Tou chard y Matta lleguen á Cádiz, la escuadra franco- española partirá para Tánger. Ambos Gobiernos habrán participado á todas las Cancillerías los propósitos que les animan y que anticipadamente habían hecho conocer privadamente. Se ha confirmado cuanto se venia anunciando; nos encontramos ya en presencia de un hecho consumado; retroceder constituiría una vergüenza y renunciar para siempre á alternar con el mundo civilizado. Sin embargo, de ir como vamos á como se pensó ir, hay una diferencia colosal. Antes se hubiera ido á una loca aventura: hoy se va al cumplimiento de un deber. Las palabras del secretario del Foreing Office en la Cámara inglesa demuestran bien claramente que Francia y España no van solas por el camino emprendido. La Gran Bretaña, que tiene una magnífica escuadra en las proximidades de Marruecos, no envía un solo barco, para no dar pretexto á que otra nación, que no sea de las aliadas, envíe ninguno; son las pa- labras de sir Edward Grey. Se comprende que sea así. Todas las naciones tienen igu les derechos en Marruecos, derechos que seguramente serán respetados; pero Francia y España por sus fronteras, é Inglaterra por Gibraltar, por la neutralidad del Estrecho, vía para sus posesiones de las Indias, se encuentran en circunstancias muy excepcionales, y por deber, por lealtad, por conveniencia de sus nacionales, deben estar de acuerdo en este asunto, en el que no se puede ya dar un paso sin el consentimiento de las tres, así como sería desleal ejecutar un acto que perjudique á las demás Potencias, á las que seadebe dar cuenta de los pasos que se den. Se irá á Tánger con la mayor prudencia, se evitará todo rozamiento, se harán los mayores sacrificios para conseguir por la implantación de las reformas acordadas en Algecíras; pero si alguien se opone á ello, sea quien sea, se ¡mplaniaián. Antes de efectuar un desembarco, se meditará mucho, y no se llegará á él sino en último extremo, para evitar un casus belli, que algunos creen remoto y que nosotros no consideramos imposible, pues dejando aparte las complicaciones que podrían ocurrir en Europa, hay en África elementos muy díscolos que tal vez le ocasionasen. No es posible prescindir del espíritu y modo de ser de un pueblo como Marruecos, dominado por un fanatismo ciego, que es en ellos una forma de patriotismo valioso. La idea de la patria se encierra en él. Si es obedecido el Sultán es porque, descendiente del profeta y príncipe de los creyentes, es el lazo de unión de miles de hombres de distinta índole, pero que comulgan en una religión que es para ellos la patria, la familia, el todo. Creen firmemente que sus sufrimientos, sus penalidades, serán recompensados en la otra vida con placeres sin fin, y como la que en ésta arrastran no es muy grato, ni sienten perderla, ni la escatiman. Si se verifica un desembarco de tropas ex tranjeras, la actitud del Sultán decidiría lo que habría de suceder. Si Abd- el- Azíz se pone con todas sus fuerzas al lado de los cristianos, es posible que se quedara sin subditos, y que aquel país pasara de su anarquía gubernameit tal al caos; no habría con quién entenderse ni aun para hacer la guerra, que sólo terminaría CROQUIS DE TÁNGER Y PARTE DE SU BAHÍA