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A B C MARTES 4 DE DICIEMBRE DE 1006. PAG. 11. EDICIÓN libros, sin embargo, 1o que! e han valido la fama universal que disfruta, aun siendo unas y otros de importancia y valer extraodinarios. Lo que le ha hecho célebjre han sido sus maravillosos descubrimientos científicos, entre los cuales figuran en primer término el aislamiento y liquefacción del flúor, y la fabricación de diamantes en un horno eléctrico, calentado á 3.ooo grados. El retrato que hoy publicamos, representa á M r Moissan en su laboratorio, y precisamente al lado del horno de referencia, en el momento de realizar sus interesantes experimentos. prometer que los marinos serían complacidos La situación en el ministerio era cada vez más difícil. Los jefes de los distintos negociados que, eran llamados para despachar con e ¡nuevo mi nistro, se concretaban á decir que no había n: n v gún asunto pendiente. Trató de despachar con el subsecretario pero éste manifestó que sólo era un jefe de la Armada. Sorprendido el ministro, hízole observar que era subsecretario, puesto que no se había admitido la dimisión. Y llegó el día de ayer, y sólo entró á despa char con el Sr. Alba el Sr. Ferrándiz. En tanto reuníanse los marinos, y ae esa comunión de pareceres y opiniones salía el firme propósito expresado por el general que visitó al Sr. Moret: la resistencia pasiva Por esta resistencia pasiva, todos los que habían sido ayudantes de los ministros de Marina anteriores se proponían no serlo del señor Alba. La situación había llegado á ser tan difícil que hasta se asegura que fue á entrar en uno de los departamentos el secretario particular y ¡le advirtieron que allí no podían entrar paisanos. También intervino el ministro y le con ¡testaron con respetuosa firmeza que esas eran las órdenes de la superioridad. Añádese también que el habilitado se negó 5. autorizar y á pagar una cuenta presentada por la secretaría, alegando t ue no conocían á los señores que formaban aquélla, puesto que paraJ desempeñar esos cargos en el ministerio de Marina era necesaria la publicación de la coJ rrespondiente Real orden. La crisis planteada ha venido á resolver en cierto modo este conflicto de gravedad indudable; pero del que aquí no debemos decir más por hoy. ORET Y MONTERO Cuando el pre- -R Í O S sidente del Con- -sejo supo que las tentativas del Sr. Montero Ríos para que la proposición incidental fuera retirada habíaa sido infructuosas, pasó á visitar á éste. Díjole el Sr. Montero Ríos que, firme en su propósito de dimitir, había encargado á su hijo de entregar la dimisión en el momento en que fuese á empezar la votación. Alegaba el dimisionario que no quería presentarla antes para aue no fuese pretexto de una crisis política. El Sr. Moret le rogó que se la entregase á él personalmente, á lo cual accedió el señor Montero Ríos, recabando el derecho de hacer público lo ocurrido y el porqué de su dimisión y de no presentarla hasta el crítico momento de ser inevitable la división de la ira yería. Convenido, contestó el Sr. Moret, pero, desde luego le aseguro que no llegar el momento de la votación. El Gobierno va á snun- í ciar al Senado que está en crisis. Así fue, en efecto. 1 N A DIMISIÓN DE He aquí el texto de TRA C R I S I S Solución de la crisis Oucedió lo que debía suceder. No ha llegado á triunfar la intriga. Una vez siquiera se ha impuesto el buen sentido echando por tierra lo que no tenía razón de ser. Eso siquiera se ha sacado de provecho. Resulta triunfante la doctrina de que las crisis deben ser parlamentarias. La política de camarilla ha quedado herida de muerte. Hay que esperar que la lección sirva de algo y que hombres de la clarividencia del señor Moret no incurran de nuevo en atavismos de efectos perniciosos para el réoi ¡r n constitucional y para el país. Porque hay que reconocerlo, esa ligereza, esa locura de un momento no ha traído sólo consigo un trastorno en la vida parlamentaria. La responsabilidad es mayor, porque ha dado lugar á excesos tumultuarios en las calles de Madrid, contra los cuáles la protesta más enérgica, cual lo es la nuestra, no basta, y á actos de tanta gravedad como el registrado ayer en el ministerio de Marina; acto que hace sospechar una falta de reconocimiento de la regia prerrogativa que nombra libremente á sus ministros. ¿Pero hubiera habido esos desmanes callejeros de no haberse provocado el descontento general, del que se aprovechan siempre los perturbadores para sus fines, con una crisis tan intempestiva y tan mal razonada? ¿Hubiera lie gado ese conflicto en un ministerio militar, regido últimamente y sin protesta por un hombre civil, si no hay una malhadada carta que acaba por sorpresa con el Gabinete López Domínguez? Sensible es que hombre de la valía, de la ftrstoria y de los méritos del Sr. Moret, quede asociado á esa página lamentable de la historia política contemporánea. Aún puede esperarse de su patriotismo una labor reparadora y eficaz para la causa liberal. NTES D E LA CRISIS Por la maña, no se esperaba el desenlace rápido que iba á tener el conflicto político. Había ministros que se mostraban optimistas porque todavía confiaban en el apoyo del Sr. Montero Ríos. Pero el presidente del Senado no había vat riado en nada su actitud. Era la del sábado por la noche: si la proposición incidental dando un voto de confianza al genera! López Domínguez no quedaba retirada, él dimitiría la presidencia de la Alta Cámara. Había otra cuestión mucho más grave: el conflicto entre el ministro de Marina y sus subalternos; pero los consejeros de la Corona daban más importancia á la cuestión del Senado. No era esto lo lógico; pero hemos convenido ya en que la lógica brilla por su ausencia en la política española. TOTAL VEGA DE ARMIJO, PRESIDENTE Tan firme era la resolución del Sr. Montero Ríos, que redactó y escribió- su dimisión. A los amigos suyos que fueron á consultarle, les dijo que si llegaba á presentar su dimisión, les dejaba en libertad de abstenerse de votar ó de dar su voto si la proposición incidental les satisfacía. Les anunció que él, por su parte, pensaba abstenerse. También el conde de Romanones aconsejó la abstención á sus amigos. Así las cosas, llegó la tarde y la hora de las sesiones del Congreso y del Senado. El S r M o n t e r o Ríos llamó á su despacho á los señores Rodrigáñez, Capdepón, Sánchez Román, Calleja, Arias Mitanda y Palomo, excitándoles á retirar la proposición, por entender que con ella se dividía el partido liberal. Hablaron todos los firmantes, manteniéndose firmes en su propósito. El Sr. Rodrigáñez preguntó al Sr. Montero Ríos: ¿Entiende la presidencia que esa proposición envuelve algo anticonstitucional? -Si fuess así- -contestó el presidente- -la Mesa no la habría leído. Los firmantes se retiraron del despacho y el Sr. Montero Ríos, convencido de la ineficacia de su esfuerzo, llamó al Sr. Salvador, primer vicepresidente, para que se dispusiese á presidir la sesión y para que previniese al Sr. Moret de lo que iba á ocurrir. Cuando los firmantes de la proposición salieron á los pasillos, la animación en ellos era extraordinaria. Todo el mundo político estaba allí, desde Soriano hasta Nocedal, sin exc uir á Maura que con la plana mayor de su partido había acudido á presenciar la sesión. Entonces llegó también á la Cámara la versión exacta del conflicto del ministerio de Marina, que es el siguiente: A PROPOSICIÓN INCIDENTAL OS MARINOS Y El rumor extendido en la mañana de EL SR ALBA deque el Sr. Albaayer había presentado la dimisión de su cargo, nació de la actitud hostil en que se suponía colocados á los marinos, actitud que el Sr. Alba se esforzó en presentar de modo completamente distinto á lo que parece la realidad. Y lo cierto, según buenos informes, es lo siguiente: El sábado último fue á visitar al Sr. Moret un marino de la categoría de general, y le expuso los agravios que los Cuerpos de la Armada habían recibido del Sr. Alba, en tiempos en que existía el partido de Unión nacional. Los marinos no llevarían á cabo actos ruidosos, manifestó el visitante al Sr. Moret, ni romperían la disciplina; pero adoptarían una actitud pasiva aue haría ineficaz la acción del ministro. El Sr. Moret recomendó calma y prometió que el desagravio sería total y completo y lo suficientemente amplio para que los marinos quedasen satisfechos. Recabó el general la necesidad de- que tales satisfacciones fuesen formuladas por escrito y volvió á recomendar calma el Sr. Moret y á A MONTERO RÍOS l a d (m i s i o n ii i i Excmo. S r L a deplorable cuestión que está pendiente de resolución en el Senado, amenaza á nuestra partido con una escisión que rompa aquellos vínculos de unidad que tan halagüeñas esperanzas hicieron formar cuando en i885, de acuerdo el señor duque de la Torre y el Sr. Sagastfy ambos de gratísima memoria, el ilustre é inolvidable Sr. Alonso Martínez y el que tiene eí honor de dirigirse á V. E convinieron en las bases sobre que había de constituirse el gran partido libeqal por la unión de los entonces llamados partido constitucional é izquierda democrática, t Comprenderá V. E. -caandoforoso