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A B C D O M I N G O 2 DENo temas, amable niña, que te haga una descripción de las obras de arte de todo género que contemplamos. En la biblioteca de tu padre hallarás reproducidas esas grandes y bellas cosas. Referírtelas reflexiones que me ocurrieron sería largo y acaso inoportuno. Museos de positivo mérito son todas las Iglesias, el Duómoy el palacio ducal. Las prisiones no revisten la tremenda negrura que tanto impresionó á Álarcón. La luz eléctrica ha convertido las odiosas mazmorras de los tiranos en una especie de sucursal del Museo Grevin, de París. Las visitamos porque no había más remedió; los guardianes no nos abandonaron ni un momento y era correcto oírles con paciencia y repartir copiosas propinas. El recuerdo del dulce Silvio Pellico, cuyas famosas Memorias habrás leído, nos siguió un buen trecho desDués salimos á la luz y nos 1 E M B R E D E 1906. PAG. i 3 EDICIÓN 1, patentado nada menos, ofreció describirnos todas las maravillas de la Catedral por cinco liras; al verme libro en mano y oir mi negativa, bajó hasta una lira, y por último se acercó á mi mujer y la dijo en voz baja: ¡Haré el servicio por cincuenta céntimos; es bien poco, señora, y quedarán muy complacidos! A pesar de esta falta de medios con que luchan los amigos de la infancia, funciona una Sociedad que lleva este nombre, trabajando bastante; existe un asilo para los niños de pecho, y la buena reina Margarita ha fundado el Instituto pa -a raquíticos, escuelas de encajeras y la Casa Paterna del Sido, donde se enseña flloricultura y horticultura á los jóvenes. Cuando volvimos á Venecia, dejando con cierto sentimiento, la bonita isla, se ponía el sol entre una masa gris, espesísima, de niebla eme se condensaba en el horizonte. Cayó en psz ha tomado posesión del lugar amenísimo y no lo soltará. El Adriático se descubre en una vastísima extensión, divisándose á lo lejos Trieste, tierra italiana que algún día reclamarán á los austríacos. Los antiguos enemigos recorren en sus vapores de guerra las aguas que dominaron. Venecia libre no quiere asemejarse á la oprimida y huye de su antigua cárcel. El hospicio marino está vacío. Los niños no permanecen más que los meses de Junio á Septiembre. Y, sin embargo, la estación de invierno es buena; obtendrían positivos beneficios los afectos de formas lentas y graves de escrófula. La razón es muy sencilla. Los médicos están convencidos de la necesidad é importancia de la prolongación de residencia de los enfermitos; pero... jno hay dinero bastante! La fundación que Bszelai y Levi hicieron en 1870 se sostiene con legados de varias oerso- EL PREMIO NOBEL í 1. -i IWtó f TI V- r- 3 f. f! I t íl EL POETA ITALIANO G 10 SUE CARDUCCi, OU 1 EN SE HA CONCEDIDO ESTE AÑO EL PREMIO DE LITERATURA apresuramos á tomar el vaporcíto auz había de conducirnos al Lido. En esa isla encantadora se halla el hospicio marino Véneto que deseaba conocer. El trayecto se efectúa en doce minutos. Numerosos viajeros nos acompañan. Muchos de ellos hacen el clásico viaje de novios, y el cuidado que ponen en aparentar que son unos señores casados muy formales les hacen cómicamente interesantes, cuando de reojo atisbamos sus inconscientes niñerías, ternezas y garatusas. Nos sorprende la vida que palpita en la islilla. Allá se va Venecia entera, huyendo de las callejas sombrías, de los ríos y canales turbios ansiosa de vegetación, de tierra firme, siquiera no sea muy extensa; pero sobre todo, de mar libre, de playa. Infinitas casitas de campo, que gozan de los alicientes de la caza y de la pesca, hoteles inmensos, establerimientos de todo género hay uno de inhalaciones de agua de marl) restaurants, casetas, quioscos, hasta un pequeño tranvía, hallamos al recorrer la nueva Venecia. Aquello fue un lugar fortificado; alguna parte pertenece á Guerra; pero la dulce BOLONIA. LA CASA DE CARDUCCI, RECIENTEMENTE ADQUIRIDA POR LA REINA MARGARITA PARA CONVERTIRLA EN MONUMENTO NACIONAL Fots. Croce. ella el astro sin despedir resplandores; el rojo intenso se, diluyó en la bruma, deformóse el disco, y hacia Oriente la media luna brilló como un trozo de plata bruñida sobre las cúpulas de la catedral, semejantes á las de una mezquita. La iglesia de San Jorge el Mayor destaco su artística silueta en el cielo; enfrente se contemplaba la cúpula enorme de Nuestra Señora de la Salud, cuyas campanas tocaban el Ángelus. Deslizábase suavemente el barco por la tersa superficie del agua. Nadie hablaba, muchos permanecían de pie admirando el cuadro. Yo recordaba los tiempos en que Venecia era fastuosa, quizá menos feliz que ahora, y al ver como avanzaba y se extendía la niebla de nuevo, al pensar en los pobres niños enfermizos y hambrientos que recorrían descalzos los mármoles húmedos de la egoísta ciudad, sentí hondo frío en cuerpo y alma. EL DR. FAUSTO Milán, 28 Octubre. 1906. ñas caritativas. Los esposos Pietroboni han j construido una gran parte del edificio, dotan- j do camas; pero 400 niños comen bastante, y los grandes que engullen sin apetito en estos albergos espléndidos, son pródigos en desparramar el dinero, pero no se acuerdan de nuestros pobrecillos. El hospital infantil nuevo, llamado de Humberto 1, está ya concluido. Es una monería; ocupa el sitio de una antigua fortificación, en Santo Alvise, funciona ya el dispensario, pero no es posible admitir niños por la escasez de recursos. En vano colocaron cepillos en todas partes, á la puerta del palacio ducal, en los hoteles; son muy pocos los turistas que dejan una limosna, como me dijo el. guardián al verme depositar la mía. En este pueblo hay relativa escasez, ó si quieres, penuria óptima. Nubes de personas de todas clases asedian y acosan pidiendo dinero de diverso modo. Los mendigos alargan la mano; otros, decentemente vestidos, nos brindan con servicios de guías, cicerones ó simplemente acompañantes. Uno de aquéllos, respetable por su edad, y