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A B C DOMINGO i DE DICIEMBRE DE 1006. PAG. 10. EDICIÓN i. Ele Amonio, tpie llega para huir con su Gloría y COTÍ su hijo. E! tutor bzja. humillado, la cabeza ante la VÍoier. ta interpelación de Antonio, que se fuaó de Santa Rita gracias á un chaffeur amigo Suyo y, maldición por poco si perece estrangulado entre sus manos; pero Antonio se Conforma eon despieciarle como á un pingo. Mas el tutor se rehace, toma una carabina, que fesuíta ser la de Ambrosio, porque m i j i t o para lo que sirve, y sale en su persecución, y, alcanzándole, e dispara un tiro, que no hace blanco, pero que en cambio pone en moviSí l rníí menos que á un tren, que se presenta automáticamente en aquel instante. ¡Buen tiro! frío. Para este servicio de disimulo teníamos antes á la capa, la tradicional prenda española; pero he ahí que la capa, ante el empuje invasor del gabán extranjero, tiene que irse cayendo de los hombros de los españoles. La capa se va... Fijaos en la muchedumbre y observaréis que las capas son muy raras ya. Antes era el gabán lo extraño y exótico: ahora en cambio es la capa la que desentona. Hasta los señores chulos, se entiende los chulos elegantes que toman vetmoulh y visten sombrero hongo, hasta los chulos van enfundados en el gabán. Los horteras, los empleados, los señoritos, todos desprecian á la capa. La capa es ya un signo de vulgarismo y de ranciedad; sólo algúi estudiante provinciano, que llega de los pueblos meridionales, se emboza todavía garbosamente i en su capa querida. Y la capa se retira modesi lamente ante la intrusión del gabán cosmopolita. Lo mismo que la capa se retiran otras cosas viejas y castizas, tímidamente y sin protesta; ¡os toreros beben cok- iaill y no manzanilla; la clase media bebe cerveza y no vino; las estrellas fugaces de los teatrillos cantan ecos de París y no ecos de Sevilla; todo se marcha lig ramente, como avecillas que dispersa un ladrido potente. Este potente ladrido sale de allá arri- ba, de Germanía ó de Albion o de la Galíat un mastín europeo y voraz que se traga ai pobre españolismo. La capa se va, la capa se muere; yo no sé si 1 orar su muerte ó lamentar su partida. Considerando ei asunto como particular, no tendré otro remedio que decirle á la capa: Vete enhorabuena, amiga mía porque la capa no me prestaba mucho calor, ni servía más que para embarazarme el cuerpo. Pero si he de hablar como artista, entonces ya tendré que adoptar otro acento más lastimero y sentimental; porque, realmente, la capa era un algo bello, romántico y encantador; era la prenda en que se envolvían nuestros poetas, y nuestros bohemios, y nuestros toreros, y también nuestros pintorescos salteadores; y muchos años más atrás, en los buenos tiempos de la gallardía hispana, nuestros abuelos los hidalgos se colgaban la capa de los hombros é iban por el mundo tan arrogantes; y bajo la capa, si bien algunas veces escondían la daga del picaro, otras muchas veces guardaban la espada del caballeio, aquella buena espada de Toledo que sabía vencer en Italia y en Flandes y e i Francia, cuando aún no se había fundado á Santiago de Cuba. J. M. SALAVERR 1 A. SESIÓN D E L Los más viejos conocedores de ia casa no CONGRESO recuerdan ocasión alSARA l! Rl NIÑO DF PfCHO, guna que haya ofrecido la Cámara aspecto tan UNA e DE A! RE ES PEDGKOSA imponente. t VAMOS, NO HAY DERECHol Pocas veces un presidente del Consejo se De la sorpresa, del espanto- -y se comoren- habrá levantado á hablar con ia emoción que de, -cae ei ttitov al suelo para no levantar- ayer lo hizo el Sr. Moret. Sus palabras, que se más. siempre brotaron de sus labios ligeras y briJusto eastígo á su perversidad. llantes como sarta de perlas, salían ayer como A SKI nombre así, ¿cómo iba á perdonarle la cadena de pesados eslabones. La cosa no era galería? para menos. No hubo protestas de oposiciones E! aplauso, como en los actos anteriores, ni de liberales descontentos. Tampoco hubo fue monumental, entusiasta. aplausos de más de veinticinco diputados raoLos autosts salieron á escena seis ó siete retistas agrupados detrás del banco azul, mienveces. tras los monteristas formaban pina alrededor En la interpretación se distinguieron la se- di) Sr. García Prieto, en el extremo de los ñorita Yelazcjuez, y los Sres. Vico y Ru z bancos ministeriales, y los demócratas formaTatay. ban agrupación cerca de los Sres. Canalejas y E ¡teatro, rebosante, conde de Romanones. FLOR 1 DOR Sólo cuando el Sr. Moret habló de que este Gobierno era continuación de los anteriores, hubo rumor general, que indicaba extrañeza, y sólo cuando Soriano lanzó sus ¡vivas! republiZk doblar as esquinas, y al sentir el soplo nos, el ruido de la protesta alcanzó mas gran helado del viento que nos asalta de fren- des proporciones te, todos tos que vamos por la calie pensamos El Sr. Salmerón habló brevemente y facilitó inmediatamente en la sierra, que ya estará po la salida del Gobierno. biada de nieve; ia sierra está nevada ya, en efecY cuando con la sacramental frase de Orto, y de allí vienen esas ráfagas repentinas que den del días se retiró el Gobierno del salón de nos azotan el rostro como con un látigo invisi- sesiones, muchos se consideraron decepcioble. Y hace frío, un frío inquietante que se nos nados; pero los espíritus serenos reconocían mete bajo! a piel. Y temblamos, y ponemos que no por salir el Gobierno sin agravios de Cara triste, y lagrimean nuestros ojos. Hace tumulto salía con más vida. frío, la piel se hiela, tiembla el cuerpo. Por el contrario, de! ambiente que se respi ¡Tenemos todos un frío de perrillo tem- raba se deducía que el Gabinete está condenablónl Y es natura! que lo tengamos, puesto do á morir por los votos. íjue comemos nwl; cuando nuestra hambre es L figura de! Sr. Canalejas adquirió más retan atrasada, que tiene ya de fecha varios si- lieve y se elevó más sobre su nivel político. glos, ¿cómo no hemos de sentir frío, un frío Fue cauto y demostró que cree en la eficacia Intenso? Comemos mi! garbanzos con poca del saber esperar. El escándalo era fácil, pero Carne, leche adulterada, embutidos falsificado el escándalo no es práctico. HOS falta el calor interno, aquei amable calor El Gobierno salió convencido de que la maque prestan ios huevos, la mantequilla y los yoría no es suya. buenos filetes de vaca. ¡Es natural que sintaEl silencio del Sr. Canalejas fue una habilimos frío y que nos arropemos temblorosa- dad. Nunca un triunfo para el Gobierno. mente! Nos arropamos y nos embozamos hasta las Orejas, y ns ¡se van disimulando la flaqueza del 1 A SESIÓN D E L La tarde en la alta Cuerpo, e! vacio da! vientre y las roturas deja Cámara fue de efecSENADO tos desastrosos para ropa; amsnando á buen paso, flacos y graves Como jm- stros? fene! os los hidalgos, vamos di- e! Gobierna. El Sr. Moret, contestando á la simulando siucsira iiambrs v ahuyentando el interpelación dei St Laúrüa expiicó Ja crisis de HUMORADSTA LA HACE FRÍO manera que no pudo convencer á la mayoría. Ya ésta había dado antes muestras de no dejarse convencer. Sus aplausos para el general López Domínguez, sus protestas para el Gobierno y su silencio para el discurso del Sr. M o ret, eran testimonio expresivo de ese divorcio. El presidente del Consejo, soberano siempre de la palabra, estuvo ayer desgraciado y no acertó con eses toques de orador grandilocuente qje arrebatan al auditorio. Si en el Congreso tuvo infortunios de expresión, como el decir que los nuevos ministros son muy co nocidos en sus respectivas provincias, como qi ien dice, en su casa, en el Senado tuvo I? nula estrella de decir que viene á unir á la mayoría ¡él, que la tenía delante dividida é indis cip inadal y de afirmar que el voto de confianza dado por el Congreso el lunes al Gobierno López Domínguez, era de censura para él, ¡y el propio Sr. Moret ha hecho esfuerzos pari recener como ministro á su lado al autor d ¿a juella proposición... No convenció, repetimos, la explicación de la crisis, porque, como dijeron el Sr. Labra primero y el general López Domínguez después, si este Gobierno es continuación del anterior, sobraba ¡a crisis. Aquél tenía unida la mavoría. Este la tiene dividida. En cambio, el general López Domínguez empleó tanta sencillez en su discurso y tanta sinceridad mostró en sus lamentaciones, que sé captó las simpatías de la Cámara. Los aplausos fueron para él como los rumores y las protes- tas habrían sido para el Sr. Moret. La proposición no se votó por acuerdo presidencial, que acaso vio en ella más que un voto de confianza al general López Domínguez y más que una censura al Gobierno. Si llega á votarse, el Gobierno sufre una tremenda derrota. Moralmente quedó votada. Y materialmente casi también; no en la sala de sesiones, pero sí en los pasillos, con los aplausos y vítores á López Domínguez y á Canalejas, cuando salían rodeados de un grupo numerosísimo de senadores, mientras el Sr. M o ret salía solo, materialmente solo, aislado por completo. OVACIONES n mediatamente después de kp leída ia proposición incidental se evantó la sesión y senadores y diputados- salieron a ios ¡túsalos.