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ABC. VIERTCES 3o DE NOVIEMBRE DE i W? PAG. 4. EDICIÓN i. otro olía, tras de unos enantes tiros en Cstíey y unas breves notas diplomáticas en París, nos sorprende la fenomenal noticia de que aquel Imperio de las Indias ha venido á hundirse en el abismo... Todo es azar entre nosotros, sorpresa, acaso, actos descomunales y repentinos. La política es una íotería; Ja vida entera es una ¡otería. Todos los días, af levjnt. irnos, hay un grito que resuena en nuestro corazón y que nos hace estremecer, y que nos dice: Hoy sale, hoy sale... I. J. M. SALAVERRIA. hablaba como en Ja plaza publica y no razón para no hablar de igudl modo ante la vepresentación nacional. El Sr. Moret intentó convencerle, apelando á su amistad de siempre, y le pidió, como 1 timo recurso, que le facilitase ministros. Nada consiguió, y entonces 1 m al Sr. Jimeno para rogarle que con eiva ia cartera á Instrucción pública. El Sr. Jimeno, agradeciendo la indicación, la rehusó, alegando dos razones: su consecuencia con el general López Domínguez, á quier no podía abandonar, y su amistad íntima, política y personal con el Sr. Canalejas. El presidente dimisionario del Congreso permaneció en su despacho de la Cámara toda la tarde de ayer, y recibió la visita de muchos amigos. A las seis abandonó aquella casa, dejando redactada, firmada y cursada su dimisión irrevocable. De esta renuncia se dará cuenta a! Congreso en la primera sesión. O N T E R O RÍOS Cuando el presiden- -t e ¿je Senado recibió la visita de! Sr. Moret, no le ocultó que no estaba, en manera alguna, dispuesto á facilitarle ningún ministro que ostentase su representación; pero sin que esto signifique que los monteristas se pongan enfrente del nuevo Ministerio, Ai ser interrogado sobre esta visHa Je! señor Moret, dijo: Me he negado á designar ministros, no poí otra razón sino porque entiendo que el jefí de una situación, encargado de formar Minis erío, debe ser uno sólo, y además tener libertad completa en la elección de las personas que á su juicio crea que son las más á propósito para llevará cabo el programa de gobierno quí se proponga realizar. Respecto del proyecto de ley de Asociacioj nes y de las modificaciones que en él anuncia el Sr. Moret, dijo D Eugei i a: Conmigo no habló el Sr. Moret de las mss dificaciones que pensara hacer en tal proyecto, y sobre el particular no ha habido más sino que yo le he dicho que estaba dispuesto á apoyar con mi modesto voto al Gobierno, se quienquiera el que lo foimz, si acepta como programa el del partido liberal, firmado pot todos los ex ministros del partido á raíz de la muerte del Sr. Sagasta, en los primevos días del año igo 3. R e f i r i e n d o Ja o c u r r i d o el miércoles en su visita al Rey, decía ayer el general López Domínguez: A la hora de despachar, fui á la regia cámara, y S. M me preguntó por la marcha de la política. ¡sDíle cuenta de lo sucedido en la sesión del martes, que se había deslizado tranquila, y Je manifesté mi opinión de que nada nuevo ocurría, y que el Gobierno estaba dispuesto á rea lizar su programa, contando con el apoyo de las Cortes, demostrado claramente con la vo tacíón del día anterior. Entonces S. M sacó un pape! del bolsillo, y mostrándomelo, me dijo que e ¡S r Morei le daba cuenta en él del estado de 1 política, y ie manifestaba su opinión de que debía consultar con los prohombres del partido lifeeraT sobre los sucesos que se habían desarrollado, los cuales acusaban una división en aquél. Había llegado esta carta, como los recop tes de que antes hablé, á manos de S. M peí conducto del Sr. Alba. sDespués de oír al Rey puse inmediatamente en sus manos mi dimisión y la del Gobierno, advirtiéndole, pues todavía no me había retf- planes seguros, y los sucesos no dejan en el ánimo de las gentes ninguna estupefacción. Pero aquí, entre nosotros, el plan, el cálculo, la experiencia, la lógica, esas son palabras sin sentido; nosotros tenemos la mágica y deslumbrante palabra, que es el Azar. En nuestra Historia todo es imprevisto, sorpreci n y deslumbrador. Un día ocurre que descubrimos un mundo- -reflexionad la grandeza que hay en el descubrimiento de un mundo, -y entonces nos quedamos maravillados viendo como entre sueños montañas dr 010, de: anela, de café, de plumas de papagayo; pero LA SOLUCIÓN DE LA CRISIS TRISTE ESPECTÁCULO C l país está curado de espanto. Por eso no le extraña nada y deja pasar todo en medio de) a mayor indiferencia. Hay momentos en que se llega á dudar de si existe, realmente, Opinión. Si existiese con la fuerza irreductible de su poder ¿sucederían las cosas que vienen sucediendo de algún tiempo á esta parte, especialmente desde que perdimos el imperio colonial? Moret inicia una disidencia; vota, sin embargo, á favor de! Gobierno; al día siguiente dirige al Rey una carta diciéndole que la mayoría está dividida y que la conducta política del Gobierno no responde al programa del partido liberal. Su maquiavelismo tira el Gobierno. Se compromete ú formar otro y pregona que este nuevo Gabinete será continuación del caído; que sus proyectos seguirán en píe; que se discutirán, como iban á discutirse, f que, en todo caso, el de Ja ley de Asociasiones se mejorará en sentido radical. ¿Cabe mayor incoherencia? Si todo sigue ¡o mismo, ¿para qué la crisis? Si hay crisis, ¿por qué todo ha de seguir lo mismo? Pues bien; ia opinión se encoge de hombros. Queda sentado el precedente de que cuando i un prohombre de un partido que gobierna no le agrada el Ministerio que rige los destinos de la nación, le basta- una epístola dirigida a! Rey, contándole sus cuitas, para lograr sus propósitos. Y la opinión sigue inconmovible. Caído el Ministerio por arte tan pintoresco, un ministro que se ha distinguido hacienclo frente al personaje que quiso dividir la mayoría y redactó una proposición incidental equivalente al golpe que quiso dar el heresiarca en el edificio ministerial, se queda en su puesto, nejo? dicho, se pasa al enemigo. El país puede que, por todo hacer, ría la gracia. Donde estas cosas pasan deberían suceder Otras; pero nada ocurre. NadaJ, y esta palabra simboliza el estado real de un pueblo en el que aún quedan algu, ios ilusos que sueñan con venturas de rzgenejación. Desde bien temp r a n o empezó ayer el movimiento político, ante el anuncio de la solución de la crisis. Antes de las diez de la mañana, hora á la cual debía ir el Sj Moret á Palacio, se veían los alrededores del regio alcázar llenos de periodistas y curiosos. A las once menos veinte llegó á Palacio el Sr. Moret, y al ser interrogado por les periodistas contestó que no llevaba í lista del nuevo Gobierno ni sabía cuándo le sería posible llevarla. Media hora después volvió á aparecer el señor Moret, y dijo que por. la tarde, á las seis, iría nuevamente á Palacio. En aquellos momentos empezaron á circular rumores pesimistas relacionado con las dificultades que, según se decía, encontraba el señor Moret para formar Gobierno. Laboriosísima era la solución de la crisis, porque el nuevo Presidente, por más esfuerzos que: hacía, no lograba formar la sta del nuevo Gobierno. En las primeras horas de la tarde se dedicó el Sr. Moret á hacer algunas visitas para pedir que los prohombres del partido le facilitasen la misión de que estaba encargado. ORMANDO LA LISTA LA ACTITUD DE Ayer por la mañana visitó el Sr. AguileCANALEJAS ra al ex presidente M ORBT EN PALACIO del Congreso (ex presidente, porque es dimisionario) en nombre del Sr. Moret. Iba á explorar su actitud. El Sr. Canalejas no le regateó explicaciones. Estaba identificado con el último Gabinete y no había de incurrir en flagrante contradicción. Igual misión llevó después el S r Gasset, agregando la súplica en nombre del Sr. M o- de que autorizase al Sr. Jirneno á seguir en ciuninisterio de Instrucción pública. El señor Canalejas persistió en su actitud y manifestó, además, que el Sr. Jímeno tenía personalidad saliente y propia para ir á un ministerio y que él, el Sr. Canalejas, no le opondría reparo alguno; pero que con la significación canaiejista no iría el Sr. Jimeno al nuevo Gobierno. Finalmente, el Sr. Moret fue á ver al señor Canalejas para rogarle que no dimitiese la presidencia del Congreso. Dióle seguridades el Sr. Moret de que el nuevo Gabinete sería una continuación del anterior, que ¡a política sería en absoluto la misma y que, si el proyecto de ley de Asociaciones se retiraba, sería para mejorarle en sentido más radical. Entonces, ¿para qué la crisis? repuso el Sr. Canalejas. Si la política ha de ser la misma y si aquel proyecto ha de ser mejorado, cosa que podía hacerse lo mismo al ser discutido, ¿á qué se provocaba una crisis 1 El Sr. Canalejas negó de nuevo sti apoyo incondicional al Gobierno. Quería discutir con él ¡a última crisis; quería decir en el Parlamento todo lo que pensaba y todo lo que había dicho al Rey. Dijo siempre que smte el Monarca ABLA LÓPEZ DOM 1 NGUEZ