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I? AÑO CUATRO. NUM. 686. CRÓNICA U N I V E R SAL ILUSTRADA. Ül MADRID, 29 DE NÓVBRE. DE 1906 NUMERO SUELTO, 5 CÉNTIMOS De la reunión, que duró una hora, se facilitó la siguiente nota oficiosa á la Prensa: En el Consejo celebrado el lunes 26 y des pues de haber expuesto los ministros diferentes opiniones acerca de la conveniencia de someter á S. M la llamada cuestión de confianza, se acordó por todos, á propuesta del señor Presidente, que no procedía, después de la votación recaída en el Congreso dudar de la cooperación y del apoyo decidido de la mayoría de los diputados, dejándose, no obstante, á la apreciación del general López Domínguez estimar si por dudas ó actos posteriores podía considerarse quebrantada la unión del partido, y autorizándole, en tal suposición, para que incondicionalmente formulara la expuesta cuestión de confianza y presentara la dimisión de todos los ministros. Adquirida hoy por el jefe del Consejo la seguridad de que una personalidad calificada del partido liberal expone con toda claridad ¡a opinión de que las huestes liberales se hallan divididas, el Sr. López Domínguez usó en el acto de la autorización, explícita y solemnemente otorgada, y presentó á S M la dimi sión del Ministerio. LA CAÍDA DEL MINISTERIO MORET PRESIDENTE R 1 SIS La noticia de haber surgido la cri sis ministerial produjo sorpresa general en Madrid, como la habrá producido? n España entera. Nada indicaba que pudiera surgir de modo tan repentino. Las primeras noticias llegaron al Congreso alrededor de las dos, cuando las tribunas se llenaban de espectadores y los diputados acudían á ia sesión. Pronto las noticias tuvieron confirmación oficial. La sesión se abrió y se dio lectura á la comunicación de la presidencia del Consejo, anunciando qtte el Gobierno se hallaba en crisis. Hubo sorpresa para los propios ministros. iNo había de haberla para el público Po I a nañana estuvieron en casa del general López Domínguez el Sr. Canalejas y el ministro de la Gobernación, Sr. Dávila. Hablaron de les asuntos corrientes, de los debates parlamentarios, de todo menos de crisis, en la que el Gobierno, después de la votación del lunes en el Congreso, después del Consejo celebrado aquella noche y después de la visita del Presidente á Palacio en la mañana del martes, no podía pensar. Dos ministros habían estado en Palacio descachando con el Rey, sin sospechar que iba á plantearse la crisis una hora más tarde M mediodía, según la costumbre establecida, fue el presidente de! Consejo á Palacio. Estuvo hablando con el Rey sobre los asuntos del día. Terminado el despacho, X Alfonso manifestó al Presidente que, aunque la cuestión política parecía resuelta con 1 votación del lunes, tenía, sin embargo, noticias de que en el seno del partido gobernante había serias disensiones. Mostró el Presidente su extrañeza por semejantes informes, de los cuáles él no tenía conocimiento. Entonces el Rey le mostró una carta del señor Moret, que había recibido por la mañana. ÓMO S E PLANTEÓ 1 Precisamente, en el ultimo Consejo de ministros habían convenido éstos en depositar sus dimisiones en manos del Presidente para el caso de que pudiera surgir la menor duda para la Corona. Terminó el Presidente acatando la indicación del Rey y anunciándole que iba á comunicar á los ministros lo ocurrido y á participar oficialmente á los presidentes de las Cámaras el planteamiento de la crisis. pez Domínguez marchó á la Presidencia, donde se encerró con el subsecretario y dictó las comunicaciones á los presidentes de las Cámaras. Habló por teléfono Con los Sres. Canalejas y Montero Ríos, rogándoles que fuesen á su casa, y citó á los ministros para las tres de la tarde, también en su domicilio. N p N LA PRESIDENCIA E general Ló- LA CASA D E L A l a una y media de la tarde fueron GENERAL á casa del general el Sr. Canalejas y el Sr. Montero Ríos, á quienes el presidente dimisionario dio cuenta de lo ocurrido. La entrevista fue breve, porque ambos presidentes tenían que ir á sus respectivas Cámaras para abrir la sesión y dar cuenta de la crisis. Antes de las tres empezaron á llegar los ministros. Muchos de ellos ignoraban por qué se les llamaba. El general les había avisado que fuesen á su casa; pero no les decía el objeto de la reunión. La noticia de la crisis la supieron algunos por los periodistas que esperaban en la puerta. A las tres menos cuarto llegaban á la puerta de la casa en que vive el general López Domínguez, en la calle de Serrano, el Sr. García Prieto y el Sr. Moret, á pie. Se creyó que éste iba á ver al ex presidente; pero se apresuró á manifestar que iba á la clínica del especialista laringólogo, Dr. Cisneros, que vive en el segundo piso de la misma casa del general Media hora más tarde salía de la consulta A CARTA DE E r n escrito en el méiica el Sr. Moret. Preguntado por los periodistas sobre la crisis, contestó que nada saM n B B T c u s t e e x P res dente del bía de lo que ocurría, y que sólo podía decir U K r Consejo manifestaba ¡respetuosamente á S. M su juicio sobre el es- que á las seis iría á Palacio, llamado por el Rey. r ¿Saben ustedes si está citado también el tado de la situación. Sr. Maura? Porque ese dato seria de intereCreía cumplir un deber de lealtad explicansante orientación. do á la Corona su actitud en las Cortes y con respecto al Gobierno. Se le dijo que sólo estaban citados los señoEl Sr. Moret estima en ese escrito que el res Montero Ríos, Canalejas y él y se despijSr. Montero Ríos y él son los jefes de la ma- dió, diciendo: yoría. Manifiesta que está de acuerdo con el Pronto sabremos todo lo que va á pasar Sr. Montero Ríos al dar este paso y que coinaquí. ciden, además, en apreciar que el proyecto de ley de Asociaciones presentado por el Gobier 1 OS MINISTROS DI- Entretanto seno no responde á las necesidades del país ni á MISIONARIOS g i a U ¡dos las tradiciones del partido liberal, por todo lo los ministros en cual estiman prudente ambos que la Corona casa de su Presidente. Este dio cuenta á sus consulte á los prohombres de ese partido para compañeros de la entrevista con el Rey cerciorarse de la evidente división que en él Aprobaron todos la conducta del general y existe. comentaron lo sucedido en términos de absoAnte este documento, el general López Doluta sumisión para los acuerdos de la Corona, mínguez manifestó al Rey que desde luego pero no de tanta resignación para la causa oricontase con la dimisión del Gobierno para pogen de esta crisis, tan poco explicable, á su der ejercitar libremente la regia prerrogativa. iuicio AS SESIONES EN Huelga decir que i iic P A A J I A D A O carecieron en abLAS CÁMARAS soluto de ínteres, limitándose los respectivos secretarios después de ser aprobadas las actas de las anteriores, i dar lectura de la comunicación del presidente del Consejo de ministros dando cuenta de la crisis. Asistieron á ellas pocos senadores y diputados, con ausencia absoluta del Gobierno, durando la del Senado diez minutos y la de! Congreso sólo cinco. COMENTARIOS La animación era ex traordinaria en los pasillos de tas Cámaras, especialmente en los de! Congreso. Nadie se explicaba lo sucedido. Los conservadores también mostraban su sorpresa. El desconcierto era general entre los liberales. Sólo los moretistas se mostraban complacidos. Algunos parecían estar en el secreto de lo sucedido y hasta había quienes recibían la en horabuena como futuros ministros. El subsecretario de Gobernación, Sr. Armiñán, y el diputado radica Sr. Sortano, apostaban loo pesetas el primero contra cinco el segundo, aquél á que no sería llamado al P o der Moret y éste á que sí. Circularon muchas versiones, no siendo la menos celebrada una que recibía el misterioso título de Conjura de la Viña P suponiendo que en este popular establecimiento se había fraguado noches pasadas algo que ha podido tener relación muy directa con los actuales acontecimi entos. Una indiscreción tal ve P u s o e n a P s a e ua detalle interesante. Espe- rando turno en uno de los teléfonos del C o n greso, para comunicar noticias á nuestro periódico, oímos esta frase á la persona que ocu- paba el locutorio: a Está probado que el que ha llevado la carta ha sido el gobernador. nos L 1 A FAMOSA CARTA Fácil nos fue después comprobar el alcance de estas palabras. En efecto la carta, mensajero como quien