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Ü A Ñ O CUATRO, NUM. 685. CRQ NICA UNIVERSAL ILUSTRADA. SÉ MADRID, 28 DE NOVBRE. DEigoó. NUMERO SUELTO, 5 CÉNTIMOS gmndes dificultades para la implantación de las reformas, tal vez agresiones á los subditos extranjeros que las escasas fuerzas del Sultán no pudieran castigar, y que cuando hacen sus víctimas en los propios nacionales no se pueden sufrir, y de ahí su acción naval, después de consultarlo con las Potencias más interesadas. Lo que anunciamos días pasados se va cumpliendo al pie de la letra: Inglaterra no sólo asiente, sino que hace una demostración con doce acorazados jue lo confirman; pero Alemania insiste en que lo que se haga por Frangía y por España sea únicamente lo conducente á realizar lo convenido en Algeciras. Y ahí tenemos á España que, sin desearlo, se encuentra metida en compromiso, del que es muy difícil pueda retroceder sin desdoro ó sin caer en otro peligro mayor. Dentro de pocos días la escuadra que en Tánger manda el almirante Campión, se compondrá de tres grandes acorazados: el Suffren, e ¡Charlemagne y el Saint- Lotus, el crucero acorazado Jeanne d Are, los cruceros Gahlée y Torbin y el transporte jNive, que servirá de buque- hospital. Esta escuadra tiene organizada una columna de desembarco, que lo mismo puede ser de quinientos, mil quinientos ó cinco mil hombres. Estas fuerzas no desembarcarán sino en último caso y unidas á las españolas- -así se dice en Francia oficiosamente, -y restablecerán el orden en nombre del Sultán para defender á los extranjeros que están en peligro; no enarbolarán bandera alguna, que significaría un acto de posesión, y una veipaciñeado el territorio, se retirarían. Tal es el programa, y con ello, si se puede realizar al pie de la letra, no padecería ni la soberanía del Sultán, ni su territorio, ni los intereses comerciales de nadie. Francia y España, si en eso toman parte, se habrán limitado á poner á Marruecos en condiciones de establecer las reformas convenidas en Algeciras, v merecerían bien del mundo civilizado. Hemos supuesto que todo sale á medida del deseo: que ni el Sultán, ni sus representantes se oponen, que, por el contrario, contribuyen con sus actos á los de Francia y España, y que la gente sediciosa, asustada ó castigada, ha desaparecido; pero... ¿y si falta el Sultán, cosa que puede suceder, por miedo á sus fanáticos subditos? ¿Y si éstos hacen sangre de verdad á los expedicionarios? ¿No se les va á perseguir? ¿A qué límite deben detenerse las tropas extranjeras? El honor militar, y más si naciones extrañas son testigos de ello, ¿sería capaz de sufrir con paciencia determinadas humillaciones? Y en otro orden de consideraciones, ¿las naciones que emplearan en la aventura ríos de oro y sangre, habrían de mirar con frialdad que las que nada arriesgaran disfrutaban como ellas de las mismas ventajas? Esas son las dos fases del problema á que nos debemos ir acostumbrando, porque, estando donde estamos ya, no podemos retroceder, ni habría Gobierno capaz de ordenarlo. Allí no pueden haber ido nuestros barcos- -hoy por hoy- con otro objeto qfle proteger á los españoles allí residentes, que son 10 ó 12.000, la colonia extranjera más numerosa. ¿Qué se dirá de nosotros si confiáramos su protección á otros pueblos? Aparte del ridículo que haríamos ante el mundo, ya nos podíamos preparar á despedirnos de nuestras posesiones de África y tal vez de algo más caro, y no se cite la expedición á Méjico; no hay punto de comparación con esto. Pero si España ni puede, ni debe retroceder, está obligada á hacer esfuerzos inauditos para que no llegue el caso ineludible que obligue á un desembarco, y eso debe intentarse empleando cuantos recursos estén á su alcance. Desembarcada una fuerza militar en un puerto de Marruecos, no hay nadie que pueda predecir dónde ni cómo se parará. FELIPE OVILO MADRID AL DÍA THras de ¡a tempestad política vino la calma. Los amagos de crisis se desvanecieron, y ía gente, sintiéndose defraudada, se dedicó á pasear, aprovechando las bondades del tiempo. También las aprovecharon los estudiantes, paseando las calles hasta el ministerio de Instrucción pública, donde fueron á renovar sus pretensiones. La verdad es que no se hacía uno á llevar dos meses escasos de curso sin jiGue hubiese surgido algún incidente. La gente bullanguera, la que viaja en tercera, según la aleluya popular, como la que viaja en segunda, tuvo ayer una satisfacción. Los poderes públicos han tenido, por fin, compasión de ella, y dictó una orden para que en Jos trenes lleven calefacción los coches de segunda y tercera clase. Se tardará algún tiempo en implantar esta mejora; pero más vale tarde que nunca. Si los señores del margen que disponen estas cosas viajasen como las clases modestas, es seguro que la calefacción sería obligatoria hace tiempo en todas las clases Hacía muchas horas, lo menos cuarenta y ocho, que no ocurría un accidente de automóvil. Ayer le hubo, y gordo. Pero no se apuvea. ustedes, que más pueden ocurrir, porque los automóviles siguen dedicándose á correr por las calles de Madrid á la mayor velocidad, y las autoridades á verles marchar y ponerse por. montera ¡as disposiciones vigentes. En las Cortes no hubo nada de notable. En el Congreso comenzó la dichosa discusión del proyecto de ley de Asociaciones. El primer discurso, muy lato, aburrió soberanamente al auditorio. En los Tribunales quedó pendiente de sentencia la vista de la causa seguida á una cigarrera, que desde luego cuenta con la simpatía popular, que siempre es algo. Sucesos de la calle hubo algunos, sin faltar el indispensable y diario suicidio. Por la noche hubo estreno de Los abejorros en la Comedia. Éxito completo. Y eso que los abejorros parlamentarios le tienen harto al público. LAS NOCHES DEL REAL T ercer Profeta, pero segundo turno y teatro brillante, por consiguiente. La Parsi, admirable; la García Rubio, excelente, como siempre; Viñas, notabilísimo, y Mascheroni, concienzudo, alcanzaron grandes ovaciones y repetidas llamadas á escena. El público, satisfechísimo. Asistieron á la función la infanta doña Isabel y los infantes D. Carlos y su hermano Re- niero, que había llegado por la mañana. Sus Altezas no ocuparon el palco regio, sino el inmediato, lo que hizo creer al público que asistirían los Reyes; pero no fue así. En el palco de los ministros, los Sres. García Prieto y Romanones, haciendo éste en tos intermedios otro Piofeta sin música de Meyerbeer; un profeta que predecía larga vida al Gobierno y éxito feliz á la ley de Asociaciones. ¡Raro contraste! Al tiempo mismo que J batallador ministro auguraba un tiiunfo á dicha ley, muchas señoras conspiraban contra ella en los palcos y antepalcos, dándose cita para una reunión que se celebrará hoy y en la cual proyectan recabar muchas firmas femeninas para elevar una protesta contra el dichoso proyecto de ley. Se reconocía que Arana ha procedido esti vez, como otras muchas, con una habilidad m quiavélica. Abre el teatro con Profeta para que con su catedral, su procesión y sus cantos religiosos se hallen á gusto los enemigos de la ley de Asociaciones, y la segunda obra que pone en escena es Guillermo Teíl, para que con su asunto, su ambiente y sus cantos de libeitad se satisfagan los partidarios de la ley. En efecto, hoy va Guillermo para debut de la soprano Pucci, el tenor Gillion y el grande, el inmenso barítono Sanmarco. -C. EL CONFLICTO MARROQUÍ C n l o s asuntos de Marruecos la opinión se rf ha explicado de una manera tan explícita como unánime: no quiere aventuras; pero ocuí r e con frecuencia que aun rehuyéndolas se encuentran los pueblos con ellas contra toda su voluntad. Entre el Marruecos anterior á Algeciras, y el de hoy, media un abismo; es cierto que las Potencias signatarias del acta general de la Conferencia, han reconocido la soberanía del Sultán y la integridad del territorio, que tanto convienen á los marroquíes; pero también lo es que se acordó el régimen de la puerta abierta, tan interesante para todos los europeos, España no podía menos de asentir á lo pactado en Aigeciras, sin hacer abstracción de sacratísimos intereses y había de- convenir en el planteamiento de ciertas reformas que integran la seguridad y la independencia de Marruecos, y por ende la suya. A Francia le acontece lo propio; pero los marroquíes levantiscos y poco sumisos al Sultán, demuestran su hostilidad en las fronteras y en ios alrededores de Tánger. Sospéchanse TRIBUNALES AS CIGARRERAS, EL TABER- Ayer ConÑERO Y EL DEPENDIENTE t i n u ó l a- v i s t a d e esta causa. Practicada la prueba testifical inr. formaron el fiscal, Sr. Jiménez Madrid, que; retiró la acusación; el acusador privado, señor Sartou, que en nombre del tabernero acusó á las procesadas y pidió que se las impusiera varios años de prisión, 3.066 pesetas de indemnización y el pago de las costas, y el defensor, Sr. Díaz Valero, que además de defender á las inculpadas pidió que se dedujese testimonio para procesar al tabernero, á su dependiente y á su criada. La causa quedó pendiente de sentencia, que será dictada dentro de unos días. En la Sección cuarta la vista del- -proceso instruido contra el conductor de un ómnibus que al regresa; de la romería de San Eugenio, el año pacomenz I E L VUELCO D E U N CARRO