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A B C M A R T 5 5 27 DE NOVIEMBRE DE 1906. PAG. 6. EDICIÓN i. á estas alturas el himno de Riego es una música inocente. De la novela de Blasco Ibáñez á la comedia dramática que anoche vimos, sólo queda su pensamiento generador, el medio, y el trazado á grandes líneas de los personajes. El estilo, el color y lo documental desaparecen en una mancha gris, uniforme, monótona, que hace languidecer á grandes trozos la acción escénica, especialmente en el acto tercero, que sobra casi de raíz. Este no es en conjunto defecto que puede achacárseles á los adaptadores, guiados por el mejor de los deseos, es un vicio propio de la mayor parte de esta clase de transplantaciones. El primer acto fue, en punto á técnica de teatro, el que más gustó; en los demás, yo lo consigno imparcíalmente, fue lo amoroso y noble de las ideas, las gallardías de frase, el coips á corps, para decirlo de un modo gráfico, entre los evangelistas de la luz y los pantojistas, lo que triunfó determinando el éxito. Al final, y muy insistentemente solicitados por el público, se presentaron en escena los adaptadores, que en. un principio habían rehusado tal honor. De la interpretación, sóloThuilIier, pesado anoche del verbo de la democracia, y Manso son dignos al público elogio; los demás, amparándome con el título de la obra, me parecieron unos intrusos efectivamente. sin que el del pincho me aceche, meter en la población huevos, perdices, jamón y escabeche. Y alguna ilustre fregona podrá, pasando ¡a zona, introducir embutidos sin que le urgue los vestidos la matrona. Ahora bien; síes suprimida tal renta, ¿será la vida más barata... ¿Qué me dices? ¿que lo será... ¡Sí, enseguida. ¡Las narices! Los garbanzos, como el pan lo mismo que hoy costarán, y al pobre consumidor nada le rebajarán; no, señor. Y á más, los Ayuntamientos reventarán á las gentes con arbitrios sorprendentes, y adornarán con aumento los corrientes. Pagaremos por usa la cuchara y tenedor, por rascarnos, por andar por toser y por tocar el tambor. Ya ves, Sinesio, indicada mi escama sobre el asunto; y una vez manifestada, por no estar sin hacer nada, hago punto, rogándote, en conclusión, que aunque te sea molesto me des aquí tu opinión respecto á la supresión del impuesto JUAN PÉREZ ZUÑIGA E N LA PRINCESA Ef intruso, comedia- -dramática en cuatro tos, adaptación escénica da la noveía de Blasco Ibáñez, por los Sres. Jover y Castillo. El proyecto de ley de Asociaciones, vivamente sentido y deseado por la opinión liberal del país, tiene desde anoche un colaborador decisivo y valioso en Eí intruso, obra de corabate, de propaganda, por su amplia expansión democrática. LUIS ARESTI (SR. THUILLJERI En B ¡intruso, como en Electra- -muy superior ésta, como concepción, -se produjefon durante el espectáculo grandes explosiones de liberalismo, principalmente en la galería, donde la multitud más fácilmente impresionable y pronta al entusiasmo, se sintió inflamada al calor de los valientes apostrofes, de los vetos y de las arrogancias de Luis Aresti, el héroe de intruso, unido al Máximo galdosiano por los mismos vínculos generosos. El servirse del teatro como medio educador para mantener vivas, exaltándolas, las tenderv FERMÍN URQUIOLA (SR. MONTENEGRO) En resumen: que si anoche aparece en la Princesa D Bernabé, ¡vaya si se va al ministerio con ovación y oreja! FLORIDOR GACETILLA RIMADA. CONSUMAMOS... TINTA El operario modesto y el procer de muchas humos, cada cual desde su puesto, claman hoy contra el impuesto de C o n s u m o s ¿Quieres, Sinesio Delgado, si tienes juicio formado sobre estas graves cuestiones, exponerlo en un puñado de renglones? Yo te diré por mi cuente que voto con el que intenta que acabe esa iniquidad, morque el impuesto, en verdadme revienta ¿De las cosas fastidiosas no es (y las hay numerosas) la que más ira produce, que uno declare las cosas que introduce? Podré, al venir de Griñón, p N EL SUPREMO En noraore de una casa de París, sostuvo ayer el distinguido letrado Sr. Torres, en la Sala de lo civil, un recurso de casación contra sentencia de la Audiencia de Barcelona. Se trata de nombramientos de amigables componedores para resolver un desacuerdo en un contrato sobre compra de trigos. La Sala de Barcelona revocó el auto del Juzgado, falló que se hiciera contencioso el expediente y que no había lugar al nombramiento de arbitros por el juez. El Sr. Torres sostuvo los motivos de la casación, y el Sr. Monroy, representante de los recurridos, impugnó el recurso. Este asunto, que lleva doce años de tramitación, es la segunda vez que se ve ante el Supremo, pues en 1902 logró eJ- Sr. Torres la casación de otra sentencia de! a misma Audiencia que había fallado sobre el fondo dei mismo contrato á que nos referimos. Ayer coni e ¡s z ó á verse en la Sección tercera de la Audiencia e! proceso instruido contra Pilar Redondo, cigarrera, y una sirviente suya, Elvira Sastre, acusadas de haber sustraído 3.000 pesetas á Pascual Miralies, que tiene un establecimiento de vinos en la calle del Salitre. Las, declaraciones de los protagonistas fueron muy pintorescas, manifestando ellas, que lo del robo era una filfa, é insistiendo ellos, el tabernero y el dependiente, presunto seducido por Elvira, en lo de la sustracción. Hoy proseguirá la vista, y es de supone que seguirán animándola con su visita las cigarreras que ayer llenaban la Sala. CIGARRERAS, EL TABERLAST ERO: Y EL DEPENDIENTE ADABRE (SR. ARMENGOD) BEP 1 T (SRTA. VILLABONA; las de abolengo liberal, nos parece siempre un sano propósito y un empleo noble, aunque sean de nuestra particular preferencia, por estimarlas de mayor hondura y arraigo aquellas producciones que, arrancando de un pensamiento dramático fundamental, van bordeando sin salir continuamente á flor de tierra todas cuantas cuestiones conmueven y palpitan la ida y la entraña de los pueblos, es decir, que CARLOS KNAPPEí Baterías Madrid, Sagasta, 6 s de etteina eléctrica