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AA V V PRUÉBENSE LOS CHOCOLATES DE XOS ÚNICO DEPOSITO EN MADRID 0 LHARDY- Carrera de San Jerónimo, ÚNICOS DEPOSITARIOS EN BUENOS AIRES Sres. 0- a. rcía. Hermanos y Csirlosillo Almacén EL IMPARCI AL Victoria, 10 Oí 286 BIBLIOTECA DE A B C LOS SECRETOS DEL DOCTOR SÍNTESJS 287 En aquel momento Hegaba el Sr. Síntesis mas intrigado que inquieto por aquel fenómeno sin precedente en el islote madrepórico. -Sí, maestro; es una tempestad- -dijo al verle Phar maque. ¡Es incomprensible! ¡Con tal de que no influya desastrosamente en la evolución de los organismos ni en su existencia... -No lo creo- -respondió e! doctor. -Antes por lo contrario, supongo que esta perturbación será favorable al desarrollo de la serie precursora de la humanidad. ¡Ojalá esté usted en lo cietfo! -Razonemos serenamente. Hemos intentado reproducir en lo posible en este espaqio aislado Jas condiciones en que se encontraba nuestro globo terrestre en la época en que evolucionaban los seres primitivos. La atmósfera artificial que hemos creado es sensiblemente la misma qus ertonces, con su temperatura y sus constantes desprendimientos de electricidad y de gases. Pero hay que reconocer que en aquellos lejanos tiempos ocurrirían perturbaciones y cataclismos que agitarían violentamente los elementos creando productos nuevos y modificando ¡os existentes. Un olvido mío, lo confieso, ha producido el cataclismo en nuestro mundo artificial. Yo no le dije á usted que la dínamo, perfeccionada por mí podía dar un rendimiento de fluido extraordinario. He querido expe ¡mentar el exceso de producción y me olvidé de suspender oportunamente el experimento. Y esta es la causa de lo ocurrido. Para hablar por última vez de este exceso de fluido, diré á usted la forma en que me propongo utilizarlo. Usted ha estudiado, naturalmente, Ja influencia de la luz sobre ias células vegetales, -Sí, maestro; hace mucho tiempo. -Usted sabe, por tanto, que las plantas, para descomponer el ácido carbónico del aire y asimilarse el carbono, ó lo que es lo mismo, para nutrirse, necesitan cier- ta cantidad de rayos luminosos y caloríficos; luminosos sobre tcdo. -Sí, maestro, y los experimentos que he hecho me han permitidoafirmar que la dosis ó la duración de 1? acción luminosa y calorífica que necesitan para su desarrollo los vegetales, esta en razón inversa de la cantidad. -Exacto. ¿Y no cree usted que la acción prolongada de los rayos luminosos puede tener la misma influencia intensiva para el crecimiento délos organismosprimítivos? -S! lo creo. -Yo lo afirmo. Si pudiera lucir aquí el sol veinte ó veintidós horas, nuestros amibios, nuestros planeadas, nuestros gastreadas se transformarían con mayor rapidez. Pues bien, á esto voy á destinar el exceso de fluido eléctrico substituyendo, durante la no. ¡e, el sol con arcos potentísimos. Así se hizo, y el éxito fue rápido y feliz. Una mañana, Roger Adams fue en busca del D r Síntesis para enseñarle algo que le hizo prorrumpir en exclamaciones de alegría. ¡Gusanos! La serie había realizado un progreso enorme. ¡Jamás hubiera creído en una transformación tan rápida. Coincidencia singular: cada aparición de tipos nuevos era precedida de perturbaciones atmosféricas ó de acciientes en los aparatos. Una vez cayó un rayo en el laboratorio, un rayo auténtico, y en poco estuvo que no lo pulverizara. Pocos Jías. después el zoólogo presentaba triunfalmente raues ras de Bryozoarios. Otra vez, la rotura de un tubo de jas produjo explosiones parciales y vapores sofocantes, r Roger Adams encontraba poco después en las aguas de a laguna, entre los gusanos, ejemplares de Jlsctdios y halusios.