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BgAÑQ CUATRO. NUM. 683. CRÓNICA U N I V E R SAL ILUSTRADA. SI MADRID, 26 DE NOVBRE. DEigoó. NÚMERO SUELTO, 5 CÉNTIMOS ras, no debe dejar, llegado el caso, de defenderse y castigar con dureza á quien la atropelle, sin que para ello tenga que intentar otra campaña semejante á la de 1859 á 60. Si entonces no pudo cruzar el Estrecho el general O Donnell, sin comprometerse á lo que había de ser el futuro tratado de paz, ¿qué nos sucedería hoy si fuéramos como mandatarios del mundo civilizado? Después de gastar millonadas y derramar mucha sangre, el verdadero fruto de la victoria- -lo que afecta á la industria y al comercio- -tendríamos que compartirle con los demás signatarios del protocolo de Algeciras. Marruecos quedaría tal como está hoy, poco más ó menos. Recuérdense Jas palabras de Bismarck: La cuestión de Marruecos sólo podría arreglarse en las orillas del J hin ó tal vez en tos Balkctnes. Y el mundo político, desde entonces, no ha cambiado. Nunca el buen sentido se ha manifestado en España tan unánime como en esta ocasión. Pasados los primeros momentos de sorpresa, en la que salieron á la superficie las más opuestas ¡deas, se ha reaccionado, dando il Gobierno explicaciones que han tenido la suerte de coincidir con e! pensamiento general. Cuantos se han ocupado del asunto en el Parlamento lo han hecho con tan acertado juicio como patriotismo; podrán haber variado en la forma y en la vehemencia; pero la idea madre era la misma en los labios de San Luis que en los de Soriano, en Lema como en Romeo, en Labra como en los de Rodríguez Sarapedro, Moróte, Bores, Villanueva y Gabriel Maura, autor del mejor libro que se ha escrito modernamente sobre la política internacional de Ma uecos. Esto indica, que á pesar de nuestros defectos y de lo poco que nos estimamos, no falta en esta tierra la masa para ser algo más grande de lo que es entregada á las ¡miserias de una política de campanario. Esto debe confortar á los pesimistas; no somos ya los exaltados cuyo cerebro meridional se emborrachaba para seguir cual manada de borregos, al que burdamente le alucinaba; España no irá ya á ciegas á hundirse más en el abismo; España cumplirá lealmente los compromisos adquiridos, sin faltar por esto á la lealtad que debe á todos sus amigos y sin que esto quiera decir que no defenderá, llegado el caso, sus intereses hasta derramar la última gota de su sangre. Aventuras quijotescas, nunca; pero sin olvidar nuestra situación geográfica, lo que se deduce de la historia de las invasiones guerreras que en ambas direcciones cruzaron el estrecho de Gibraltar y los pedazos del alma española que tenemos enclavados en el territorio africano. Y todo es compatible con los compromisos que públicamente tenemos contraídos, que son los únicos válidos, y con la acción que España debe ejercer en Marruecos, como se dirá en otro estudio. PJBMPE OVI LO MADRID AL DÍA aprovechó el descanso Sepo se mostró protector dominical. El tiemde la clase trabajadora. Día más hermoso, ni en Mayo casi. El aniversario de la muerte dei rey Alfonso XII no se conmemoró con funerales en Palacio, porque es práctica de la Corte no celebrarlos sino por el Monarca últimamente fallecido, y la última defunción fue la de la reina Isabel. Los médicos titulares se dieron el último adiós con un confortable y animado banquete. Madrid y su provincia eligieron, sin darse cas: cuenta de ello, un senador. Hubo novillada en la Plaza de Madrid y en la de Tetuán. Lo que no hubo fue público. La gente estaba por las admirables duchas de sol fgtte podía recibir gratuitamente. Los devotos del foot bal! tuvieron concurso a gran tenida empleando la frase puesta de snoda por Soriano. La política, animada. En la Presidencia dio el general el anunciado té con pastas y buenas esperanzas. Los diputados republicanos se reunieron en el Congreso para trazar planes de conducta. Por la noche hubo en Barbieri un mitin, tamfcién republicano, con discursos, protestas, alJjorotos y algo más. Corrió por la noche el rumor de haber ocurrido en el camino de El Pardo un sensacional assidente de automóvil; pero el hecho careció del carácter y la trascendencia que quiso darle la fantasía popular. Sucesos callejeros, varios, pero poco sonados. Siempre es un bien. EL CONFLICTO MARROQUÍ a experiencia de muy cercanas desdichas y el recuerdo de la infructuosa campaña de 1859 al 6o, han sido causa de que la opinión se declarara en contra de toda clase de aventuras guerreras, desde que se entrevio la posibilidad de que fuéramos envueltos por compromisos ó convenios secretos, que el Gobierno ha puesto en claro. La manifestación naval española en Tánger tío tiene otro origen que demostrar í los inquietos subditos marroquíes que España no bandona á sus nacionales, y que si las autoridades sherifianas no les podrían atender, no estaban olvidados y sin defensa. Nuestro Gobierno lo ha declarado así en las Cortes, y no era de presumir otra cosa, sobre que el Gabinete del general López Domínguez no había de contraer responsabilidades, que recaen más sobre el que ejecuta que sobre el que planea. Tampoco habrá de olvidar fácilmente el artículo 55 de la Constitución de la Monarquía, que previsoramente prohibe actos determinados. No hay en el acta general, ni en las de los omites de las Conferencias de Algeciras nada que nos obligue á una acción armada, como no hay tampoco nada que nos prohiba repeler el daño que se nos haga por los marroquíes, ya sean leales ó rebeldes, subditos del Sultán; y como al cumplirse lo acordado en Algeciras podrían producirse trastornos que perjudicaran á la colonia española, bien está que el Gobierno tome las medidas oportunas para evitarlo; que prevenir es gobernar. España, qtte no desea una guerra cte avsntu- extensos, no menos útiles para el desenvolvimiento cultural de la nación. El discursa que en el Ateneo pronunció el ilustre político fue muy notable, lleno de interés, de enseñanzas, y, tratándose de tan elocuente orador, huelga decir que lleno de gala nura en el lenguaje. Así lo creyó el público y se lo demostró con sus nutridos aplausos, siendo de observar que formaban el público que llenaba el salón del Ateneo, jóvenes abogados, periodistas, catedráticos, algunas señoras y buen número de obreros. Esta última representación era la que daba un carácter verdaderamente educativo al acto, y puede estar orgulloso el Ateneo de haber atraído á su recinto al elemento popular, que co n su presencia á este género de sesiones demuestra su interés por la cultura. El Sr. Moret escogió como puntos principales de su discurso los tres conceptos de Palabra, Poesía y Música, y sobre estos elementos substanciales de la vida espiritual del hombre, el orador se extendió en brillantes consideraciones que tuvieron cautiva la atención del auditorio. Refiriéndose á España, investigó el Sr. M o ret la cualidad de los elementos componentes del lenguaje, pasando en seguida á examinar los distintos estados psicológicos que refleja la palabra humana, además de las condiciones que necesita reunir por ser el conductor del pensamiento. Siguiendo el curso de esta ¡dea, el orador pasó á sublimar el sentido de la palabra, que necesita elevarse y hacerse poesía cuando quiere expresar ciertos estados de la vida, naciendo entonces el verso, la manifestación ás sensaciones inefables. Pero cuando en nuestro espíritu queda todavía algo que ni el mismo verso ha podida expresar, cuando lo inefable llega á su estade más sublime, cuando el espíritu balbucea y no puede exteriorizar su anhelo en forma material, entonces aparece la suprema expresión deí pensamiento humano. Ja música, ese destello que tiene una esencia superior. Mientras el Sr. Moret desarrollaba este punto de su discurso que se refiere á la música, D Miguel (Salvador tocaba al piano algunas composiciones musicales que hacían más comprensivas las palabras del orador y daban al acto un realce altamente hermoso. Al terminar su notable discurso, el Sr. Moret fue objeto de entusiastas felicitaciones. INFORMACIÓN POLÍTICA 1 O D E L D Í A En la reseña que: aparte publicamos de la reunión de la mayoría en la Presidencia, recogemos lo más saliente de la política, ocurrido ayer. Réstanos consignar aquí que la expectación es grande. Espérase la sesión de hoy con verdadera ansiedad. t La actitud de los conservadores, la que, ea definitiva, pueda adoptar el Sr. Moret, y el propósito del Gobierno de dar la batalla y des pejar de una vez la situación en que se halla ante el país, son motivo bastante para que esa impaciencia pública se justifique. EL SR: MORET EN EL ATENEO C l Sr. Moret nos demostró ayer tarde una vez más, y de manera brillantísima, que OS REPUBLICANOS A las seis de la su acción de cultura y de patriotismo no se litarde se reunió mita únicamente á los términos de la política, la minoría republicana en una de Us secciones sino que abarca otros campos, aunque no tan del Congreso,