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MARAVILLOSO RESULTADO de un VIGORIZADOS de repetir que nuestro mejor argumentoenen los hechos, y por esto reproducimos diaELÉCTRICO está dos enfermos. No nos cansaremos riamente nuevos testimonios de los curados por nuestio sistema, que son nuestra mejor propaganda. Muchos años de sufrimientos llevaba el Sr. Santa Olalla y su señora, hasta que tuvieron la feliz ide? de adquirir mi VIGORIZADOS. ELÉCTRICO. Leed lo que dice el Sr. Santa Olalla Muy sen r mío: La ingratitud es uno de los peores defectos de que adolece la Humanidad, del cual yo no tengo parte y por lo tanto, quiero demostrarle mi agredeeimiento, al mismo tiempo que para su satisfacción decirle la e ación sorprendente que conseguí con su Vigorizador. Usé su Aparato para combatir el reúma que padecía, y, en efecto, se curó insensiblemente, por lo que dejé de usarlo; pero padeciendo mi señora de enajenación mental, 5 y habiendo acudido para curarla, gastándome mucho dinero en médicos, medicinas, específicos, aparatos y vjaies, no obtuvimos resultados, llegando un día en que influyó notablemente en mi salud, m- oauciéndome el insomnio, y una noche, ea vista de esos acontecimientos, volví á usar el Vigorizaos 1 y pude dormir tranquilamente hasta por la mañana. Este nuevo y sorprendente resultado me hizo pensar que podría ser útil para mi señora y, en efecto, la noche siguiente se lo apliqué, y figúrese cual sería mi sorpresa al ver al día siguiente que había experimentado un gran alivio. Continué poniéndoselo durante anos quince días, y la verdad sea dicha, sigue sin novedad. Esto fue una prueba más de los efectos maravillosos de su tratamiento, y excuso decirle cual es mi alegría y con qué fe recomendaré á mis amigos su tratamiento. Bendigo el día que por la Prensa tuve noticias de su Vágorisador y el en que la feliz idea d e adquirir su Aparato y puedo asegurarle qae siempre vivirá agradecido el que se repite de usted affmo. s. s. q. b. s. m. Juan N. Santa Olalla. -Aimorobieta (Vizcaya) ¿Puede pedirse ntiát. más hermoso y que demuestre más claramente hasta dónde llega el poder curativo de este tratamiento? A los enfermos crónicos les conviene saber esta verdad, para desengañarles de una vez que las drogas y específicos que constantemente toman sólo sirven para empeorar su estado. Acudid á. lo que puede salvaros, consultad sin temor vuestro padecimiento, y si es posible ion so os dirá y aconsejará cómo podéis obtenerla; si no, se os desengañará de una vez. La electricidad, aplicada por nuestro sistema, cura las enfermedades del sistema nervioso, neurastenia, dolor de ríñones, dispepsia, reumatismo, varicocele, espermatorrea, lumbago, debilidad museular, bronquitis, impotencia, etc. ¿Cómo y p o r q u é c u r a e l Vigorizados E l é c t r i c o VENGAD A CONSULTAR 0 PIDAN EL LIBEO QUE 1 0 EXPLICA Los conocimientos adquiridos durante muchos años de estudio j de éxitos repetidos están de manifiesto en un libro que hemos publicado y que da ana idea clara de la forma en que obra la electricidad en el organismo humano. Este libro nada cuesta, lo remitimos franco de porte al que lo solicite, ó lo entregamos á la persona que venga á recogerlo. Las consultas s o n g r a t u i t a s bien sea en nuestro despacho ó por correo. HORAS: n n h í f M r iAIIP. HI I1 SJ CALLEDESEVILLA l2 y 4 entl- MADRID De nueve mañana a ocho noche L t v- fe i f l C L r- r i U V J I 11- -di H LOS pagan después de curados, los g r a t i s La E l e c t r i c i d a d cura como por milagro los enfermos leves y alivia siempre los crónicos. Consultas v atilicaciones gratis, B r M a t e o s Preciados, r 28. RICOS POBRES Camas doradas, de hierro y de madera. F. a Príncipe Alfonso. 15 OTAEGUI Se vende uno que mide 23.241 pies, con fachada á tres calles. R a z ó n caüle d e R e c o l e t o s SI. SOLAR 282 BIBLIOTECA DE A B CB LOS SECRETOS DEL DOCTOR SÍNTESIS 2 -Es indiscutible que en el estado actual de la ciencia e debe buscar en la vejiga natatoria de los peces el orígen de los pulmones de los vertebrados terrestres. -Está usted en lo cierto. -Pero los testimonios aún existentes de esta transformación, que se remontan á las épocas más primitivas, on rarísimos... -Existen algunos, sin emoargo. -Indudablemente, puesto que acabo de encontrar uno en el laboratorio. E s un pescado de la región en que nos encontramos, peculiar, según creo, de Australia y Nueva Guinea; helo aquí. Si no me equivoco es el ceratodus, ya descrito por no recuerdo cuál naturalista americano. Ved, maestro, lo he disecado y he hallado en él una, veiga de aire que tiene á ambos lados bolsas respiratorias simétricas. Gracias á esta particular disposición anatómica, parece encontrarse en condiciones de suplir la ausencia de aire en el agua y de prescindir del agua temporalmente. -Está muy bien. La observación es exacta. El capitán, cada vez más asombrado, contemplaba la escena con una especie de terror, que no trataba de disimular. -He llevado un poco lejos el experimento- -continuó el D r Síntesis, -tanto por interés científico, como por a personal edificación de usted, pues usted podía creer que Pornic representaba una comedia, si sólo se hubiera tratado de cosas corrientes; pero al oirle expresarse en términos escogidos, tratar temas zoológicos complicados y discutirlos y afirmarlos con tanta competencia, ha tenido usted que convencerse de que no había por su parte superchería alguna. -Maestro, lo que acaba usted de hace, r es tremendo. -No. Nada hay más sencillo ni más natural. He encontrado un buen médium, le he hipnotizado y le he suge- rido todo 10 que se me ocurría. La caricatura de Koget Adams que ha realizado, sólo á mí es imputable. -Y ahora, ¿qué va á hacer? -Lo que yo quieta. Está mi devoción completamente. -Querrá usted decir que lo estará. -Completamente, repito. Va usted á verlo, porque una vez terminado el sueño hipnótico, perdurará la sugestión sin que él pueda desobedecer. -Dime, Pornic- -continuó el doctor, -ya no tienes viiedo de los espíritus, ¿verdad? ¿Los espíritus? ¿Y qué es eso? -Cuando vuelvas á oir esas detonaciones, sabré míe rio tienen nada de misterioso, y que fas producen los tfblcanes. -Sí, señor. -Y en cuanto á que nuestrosinsques pueden volver á país civilizado sin vapor y sin velamen, no puedes tenet la más mínima duda. ¿Has comprendido? -Sí, mi amo. Usted puede iiacerlos navegar sin más que ordenarlo. -Además, en el asunto de los víveres sabe que lo he resuelto radicalmente. Ya no habrá distribución de alimentos. Comerás lo que yo, y no quiero que la falta de costumbre te haga padecer hambre. Te sentirás harto coaio si hubieras comido ración doble, y continuará: míts vigoroso y más alegre que nunca. Lo ordeno, ¿oyesi Vas á olvidar las ideas de rebelión que tenías al venii aquí. -Ya las he olvidado. -Y ahora vas á subir al puente con los ojos cerrados, despertarás de un puñetazo al timonel, y te despertarás tú luego. -Sí, mí amo. -No volverás á- acordaru de nada de io que ha pasa-