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Esta y otras frases semejantes llegan á nosotros todos los días. ¡Cuánto sufren estos desdichados! Los ricos ofrecen sumas fabulosas por Ja de su curación, y los pobres se lamentan de no tenerlas para poderlas ofrecer. A toflos los tratamos lo mismo; con entera franqueza les decimos si podemos curarles ó no. ¿Tío significa nada qae los que tales frases pronunciaron escriban cartas como la siguiente? A n t i g u o s a Iecii iento d e l s i s t e m a n e r v i o s y d e l e s t ó m a g o c o n l o s d o l o r e s Sr. Dr. MeLsughlin. -Madrid. Miiy Spreciable señor mío: Hace días qae debí escribirle para darle cuenta de los resultados obtenidos con el uso 8 B SU maravilloso VIGORÍZADOR; pero el bienestar en que me encontraba me ha hecho descuidar el deber de gratitud hacia usted. Desáe la primera aplicación noté un alivio sin igual, que ha ido acentuándose rápidamente, y al poco de usar sn tratamiento me encontraba perfectamente de mis dolencias, no habiendo notado hasta la fecha ni el más ligero asomo de ninguno de los padecimientos que sufría. Lo que le comunico para su satisfacción, autorizándole para que haga el uso que crea conveniente de mis afirmaciones, quedando suyo agradecido y afectísimo s. s. q. b. s. m. José Atísesi, -Tabernes de Valldígna Valencia 5 de Septiembre de 1906, Pues como esta carta tenemos muchos millares en nuestros archivos Bl movimiento se demuestra andando dice un autiguo refrán, y yo agrego, la bondad de un tratamiento se por las curaciones que efectúa ¿Qué mayor elocuencia me los hechos? ¿Por qué sufrir cuando podéis recobrar la salud? El Vigorisadoir E l é c t r i c o es el tratamiento más eficaz, cómodo é inocuo que existe sobre la tierra, y nuestras afirmaciones están confirmadas por los hechos. Gura el reumatismo, las enfermedades del sistema nervioso dolores de ríñones, vejiga, estómago, estreñimiento, impotencia, varicooele, lumbago, etc. ¿Cómo y por quécura eS Vigorizados 1 Eléctrico, VENGAN A CONSÜLTAE 0 PIDAN EL LIBEO QUE LO EX p LI 0 A Los conocimientos adquiridos durante muchos años de estudio y de éxitos repetidos están de manifiesto en un libro que hemos publicado y que da ana idea clara de la forma en que obra la electricidad en el organismo humano. Este libro nada cuesta, lo remitimos franco de porte al que lo solicite, ó lo entregamos á la persona (rae venga á recogerlo. Las consultas s o a g r a t u i t a s bien sea en nuestro despacho ó por correo, HORAS: De nueve mañana á ocho noche DR. M O McLAUGHLINCALLTM ¿LRí; 2 14 PKBCIO: 3 PESETAS L á CAJA COK TRES PASTIIAAS Se construyen en todos los estilos. JRreeios moderados. 34, US f AIS T A S 34 MUEBLES De venta en las principales Droguerías, Parmaeias y Perfumerías de España, Ultramar y Extranjero. 270 BIBLIOTECA DE A B C LOS SECRETOS DEL DOCTOR SlNTEiJS ZJ 1 -Por m! ninguno; pero ¿y si se pierae ustea: -Ya señalaré el camino de modo de encontrarlo fá: ¡Imente para volver. -Hasta la vista, pues. -Hasta la vista y no pierda usted la esperanza. Cuando e la vio que Christían se alejaba, abandonáronla sus energías; un sollozo agitó su pecho y, cayendo de rodillas, con las manos cruzadas hacia la impenetrable bóveda de verdor que la cobijsrba, exclamó: ¡Dios mío, Dios mío, ¿nos has abandonado? Su desfallecimiento prolongóse mucho, y sólo cuande fas torturas del hambre la acometieron volvió en sí dolorosamente y vio que las sombras comenzaban á invadir el río. ¡Cuánto taraa. -dijo. ¡Tengo miedo! Si él supiera que á pesar de mí valor aparente, soy tan temerosa... No quiero quedarme sola. Otra vez iré con él. Se acercaba la noche, la noche de ¡os bosques qut hasta á los más intrépidos atemoriza. La infortunada joven sentía aumentar su terror de mi rtuto en minuto. ¡Oíra vez... I Si tarda mucho me encontrará muerta. A su desesperación siguió una alegría nerviosa. Habís oído ruido de pasos. ¡Christian, Christian! ¿es usted? -Yo soy, Ana. Y el capitán, más pálido que nunca, apareció entre Jo últimos reflejos del día, con la ropa hecha jirones, e, rostro y las manos destrozados por las espinas, extenuado, pudiendo apenas sostenerse en pie. ¡Nada! -dijo con acento de desesperación. ¿Quéimporta! Lo principa! es que haya vuelto usted, -Es verdad, ¡qué importa! Lo principal es que estamos otra vez juntos. Pero no he encontrado nada que ofrecer á usted para alimento, ¡nada! ¡Selva maldita! más implacable, más engañadora que el mismo mar. Para engañar el hambre, masticaron aquella nocht unos brotes de bambú. El capitán tuvo apenas tiempo de preparar soure e) cuelo el lecho de hojas para su compañera. Excesivamente débil para renovar la provisión de combustible, agotado por la correría que había hecho por el bosque, se