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A B C MARTES i3 DE NOVTEMBRE DE 76o. PAG. 5. EDICieN i. El título de Campeón de Madrid, y su categoría, lo obtendrá el equipo que haga más puntos, debiendo jugar cada uno de los equipos tres partidos contra cada uno de los tres inscriptos de su misma categoría. Coreo el objeto de este campeonato no es Otro que el desarrollo de la afición al foot- ball, esperamos que el Sr. Padrós verá felizmente realizada su- tan plausible iniciativa. RUBRYK Cuenta ella toda una historia novelesca. Su padre la quería, pero su madrastra, no. Tuvo con ésta una cuestión un día que su padre estaba en el hospital, y adoptó la resolución de abandonar la casa paterna. Sigue un capítulo descriptivo de su odisea por las calles de Madrid, su encuentro con un hombre que la brindó su protección, etcétera. A este capítulo sigue el de la seducción y el abandono. Esperanza se ve en la calle, arrojada por su seductor, vestida de hombre y con una sola peseta en el bolsillo. Hjice vida de gQlfo por las calles de Madrid, y, finalmente, rendida por las penalidades, se dirige al asilo de Santa Cristina, donde halla casa y comida, engañando á sor Fernanda. Esto es lo que cuenta la heroína. Hay que advertir que en los retratos de Esperanza que tiene la superiora y que fueron hallados en una cartera, después de descubierta la superchería, aparece el original con traje y peinado femeninos. Con los retratos fueron halladas algunas tarjetas postales, en las cuales, con firma femenina, se la hablaba muy afectuosa y tiernamente. Sin embargo, Esperanza llevaba tan bien el papel de hombre, que en el Asilo fumaba siempre qtie podía como el fumador más empedernida V E R S I Ó N Lo que la familia de- v Esperanza cuenta es cosa distinta. Su padre, Juan García, se casó con Sinforosa López, cuando aquélla tenía apenas dos años. La madrastra no lo fue para Esperanza. La crió y la cuidó como si fuese hija propia. Hasta el año pasado Esperanza había sido una excelente muchacha; pero últimamente dio señales de perversión incomprensible, y su padre la recluyó en un asilo. Salió de él al parecer corregida. No tardó v en demostrar que no había tal corrección. Un día se escapó de la casa paterna disfrazada de hombre. Al- cabo de unos días, su madrastra la encontró prestando servicios como repartidor de cartas de una agencia de las llamadas Continental. Nuevamente volvió á la casa de su padre, llevada por su madrastra, que intentó disuadirla de su locura. Esperanza, que ya había dado mucho que hablar en la vecindad por sus excentricidades, desapareció una vez más. Asegura Sinforosa López que dio parte á las autoridades de la desaparición de la muchacha Desde entonces, últimos días del pasado Octubre, no volvió á tener noticias de Esperanza hasta ayer, que tuvo conocimiento de su apari ción en el asilo de Santa Cristina. n no merece 1o s honores de una leyenda ador nada con los colores de la fantasía. Se trata de una página más de la golfería madrileña, en la que la depravación ha hecho jugar un papel, que no resulta interesante si quiera, á una desgraciada mujer, necesitada de pronta y eficaz corrección SUCESO DEL DÍA El domingo por la tarde ingresó en la enfermería JV 1 UJtlK del asilo de Santa Cristina el asilado Ernesto García, que hacía de ¿nozo de comedor. Aquejaba al enfermo un fuerte catarro con dolor ¿9 abeza y un principio de fiebre. El facultativo del establecimiento, al reconocer al paciente, deseubrió que Ernesto García era wna nujeí qwe se hacía pasar por hombre. Dio cueiata de lo que ocurría á la superiora del establecimiento y ésta, á su vez, a! alcalde, JSr. Agttikra. p L HOMBRE Mii. cn INFORMACIÓN POLÍTICA 1 M P R E S 1 0 N E S Si el Gobierno no tuvie -r a q Ue preocuparse mi que del discurso del Sr. Mella, á fe aue estaría tranquilo. Otra preocupación más honda, de la que después hablaremos, embarga su ánimo. El discurso del elocuente diputado carlista fue escuchado con gran atención por la Cama- ra. Escaños y tribunas estaban rebosando de auditorio. K tout seigneur tout honneur. Fue el Sr. Vázquez Mella íradicionalista hasta en lo de hacer oposición al Gobierno con cuatro chistes, costumbre antigua de muchos oradores parlamentarios. Llamó brahaman de la India á Dávila; tímido, á Roretanones; friolero, á López Domínguez... y después dio una conferencia filosófico- religiosa que habría interesado en un Ateneo, pero que fatigó á la Cámara. Ahí nos las den todas, y no en la discusiór del Tratado de comercio con Suiza debió pen sar el Gobierno cuando se levantó la sesión. Está visto que para el Gobierno no hay tranquilidad que dure cuatro días seguidos. Libró con bien de los peligros que le amenazaban en el debate político, y respiró. Las últimas sesiones del Congreso le habían prestado fuerza y energía, porque había tenido la suerte de que la batalla se trabase entre los señores Moret, Maura y Azcárate, permaneciendo el Gabinete á respetuosa distancia del lugar del combate. Todo iba bien, pues, para el Gobierno, y había ministro que, como dijimos ayer, pensaba en que se cerraran las Cortes el día 10 del próximo Diciembre, para disfrutar plácidamente de las fiestas Pascuales, cuando he aquí que surge un nuevo é imprevisto peligro: el Tratado de comercio con Suiza. Ayer dio lectura el ministro de Estado en la sesión del Congreso, al proyecto autorizando al Gobierno para ratificar el Tratado celebrado en Berna. Ayer mismo quedó elegida la Comisión que ha de dictaminar acerca del proyecto, no sin que en las Secciones protestaran los señores Rendueles, Garriga, García Alix, Osma, Rahola y Lacierva, por el hecho de presentar al Parlamento el proyecto cuando faltan pocos días para la fecha en la cual debe quedar aprobado. Quería el Gobierno que la discusión del proyecto empezara hoy mismo, y para conseguir tal propósito realizó algunas gestiones cerca de las minorías, pero tan sólo pudo lograr h conformidad para que comience á ser discutido mañana. La oposición que este proyecto ha de encontrar será grande. Solamente el Sr. Rahola se propone combatirlo en un examen que durará tal vez dos sesiones. Los conservadores también piensan discutir con todo detenimiento, porque consideran que el Tratado, concertado todo é! por bajo de la segunda tarifa, lesiona de manera grave numerosos intereses nacionales. El día 20 tiene que estar aprobado el proyecto por ambas Cámaras, y se duda mucho de que esto se realice. En caso negativo viene el conflicto para el Gobierno, porque el ministro de Hacienda di mitirá, y una vez roto el hilván por una punta A LGQ DE HISTORIA Hace quince ó veinte días se presentó en aquel centro beneficio Ernesto García, muchacho, al parecer, que se avistó con lasuperiora, sor Fernanda, á quien suplicó le admitiese como asilado por hallarse en el mayor desamparo. Se hizo simpático á la religiosa por el tono Ae sinceridad que empleaba relatando sus cuitas y expresando sus propósitos de trabajar. Sor Fernanda le dio entrada en el asilo, y como allí nadie que pueda trabajar permanece ocioso, el nuevo asilado quedó agregado al servicio de comedor. Cumplía eoa sus deberes á satisfacción de la superiora, á ta que suplicó alguna vez que le pasase á algún taller con el fin de aprender algún oficio. Dicen tos compañeros de Ernesto que éste se les hizo sospechoso por sus modales, por lo delicado de sus manos y hasta por el taladro de las orejas. Esto lo dicen ahora cuando todo se ha descubierto. Aseguran también que manifestaron sus sospechas al propio interesado, pero que éste opuso siempre una obstinada negativa. Indudablemente, en todo esto hay algo de fantasía. Lo cierto y positivo es que en la enfermería, cuando fue reconocido el supuesto Ernesto es cuando se sapo la suplantación de sexo. Confesé entonces entre lloriqueos su aventura y dio noticias de su vida y milagros. Su verdadero nombre es el de Esperanza y SUS apellidos García y Vázquez. AI asilo acudieron periodistas y fotógrafos, á quienes no negó informes sobre su hazaña, pero sí su fotografía. En cuanto veía una máquina se tapaba la ara con las mantas. La superiora tiene dos fotografías de Esperanza; pero, naturalmente, se ha negado á facilitarlas sin autorización de la interesada. SPERANZA OTRA OTRO CONFLICTO Tiene veintiún años, y es natural de Madrid. Se corto el p pelo al rape p cuando se disfrazó de hombre para presentarse en el Asilo, y aunque sus rasgos son femeninos, no lo son en tal grado que pueda acusarse de excesiva candidez á quienes por hombre la tomaron. Descartemos desde luego lo de la belleza peregrina que suele ser aditamento indispensable en estas leyendas que la fantasía popular agranda á su antojo. Esperanza García Vázquez vivía con su pa dre, y su madrastra Sinforosa López, en ¡a casa W m i 4 de la calle de San Andrés. A c o i A GARCÍA la tarde, estuvo en el Asilo el comisario genera! Sr. Millán Astray, interrogando á Esperanza. No puede decirse de ella que sea tonta. A! contrario, su inventiva desconcierta á todo el mundo, refiriendo historias diversas. Se sabe que pedía á las personas de su amistad trajes masculinos con pretexto de tener que representar en los teatros de aficionados papeles de hombre. Recientemente hizo una petición de este género á un representante en Cortes. Anoche, las personas que conocen á la citada mujer, referían de ella cien detalles poco edificantes, de los que hacemos gracia á nuestros lectores. Todos los informes del suceso, todos los antecedentes de la heroína, dan motivo para creer que el suceso del asilo de Santa Cristi- OTROS DETALLES A última hora de JARA TERMINAR