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A B C D O M I N G O u D E N O V I E M B R E D E Í 006. PAG. 6. EDICIÓN i. á la juventud lo que más necesita, el poder, la gloria? Parece que la vida nuestra obedece á un plan burocrático, de riguroso escalafón, contándose los méritos por años, los derechos por la edad; y de este modo, todos estamos bien convencidos de que el fruto vendrá á la vejez, ¡cuando ya no nos haga faltal Y el que no cuente con buena salud, ese puede abandonar la esperanza. El político sabe que llegará á regir un Gobierno cuando se caiga de viejo; el soldado piensa que mandará un ejército allá á los setenta años; él escritor mira la Academia, la consagración definitiva, como situada en la proximidad del sepulcro. ¿Cuándo cambiaremos de procedimiento? El mando, la dirección y el poder, ¿no son cosas propicias á la juventud? Un general, un ministro, un académico, darán mayores rendimientos de fuerza á los cuarenta años que no á los ochenta. Alejandro había conquistado el munao a los treinta años; Napoleón había acometido sus proezas antes de los cuarenta; Byron pasó á la posteridad bien joven; Goethe compuso el Fausto en la fuerza de su edad. Pero si á Napoleón le hubiesen dificultado el ascenso, le hubiesen sujetado á la plantilla y le hubiesen hecho general cuando llegara á la vejez, Napoleón, sin duda alguna, habría muerto solemnemente, con grandes honores de capitán general, con detonantes salvas de artillería... Pero Napoleón no habría entonces vencido en Austerlitz. J. M. a SALAVERRIA Si andas, lector, por calles y paseos, huye del automóvil de Correos. Es indudable que de todos los aumentos enumerados en las reformas del Sr. Navarro Reverter, los únicos que tienen una base sólida ¿Quién recuerda, ¡oh memoria peregrina! (fuera de los que, como el del petróleo, deque Alvarado es ministro de Marina... penden de un alza en los derechos de Aduanas) son los que se refieren al Timbre, porque Me ha entretenido más, os lo confieso, se trata de la rebaja de una comisión que paga la boda del Machaco, que el Congreso. el Estado y los que se relacionan con el azú- ¿Qué tiene ese canario, que está triste. car, porque dicho aumento está calculado so- -Que barrunta la falta del alpiste, bre el consumo. Es, por lo tanto, plausible ei aumento de 5.900.000 pesetas consignado en- ¿Cuándo caerá la liberal morralla... el proyecto, -Eso Maura lo sabe y se lo calla. Pero ¿y el consumidor? Aqui no sefijanpreLuis DE TAPIA cios de venta como para la sal. A esto se contestará: Los fabricantes se guardarán muy bien de elevar sus precios, porque el Gobierno tieLOS PROYECTOS ne en la mano el medio de obligarlos á abaratarlos. Para conseguirlo bastará ECONÓMICOS cel, pues nuestras azucareras nobajar el Aranpueden comvi petir con los precios de las extranjeras. úmplenos hoy examinar los proyectos sobre Está bien; pero ¿por qué no se ha previsto la sal y sobre los azúcares y ver si reúnen este caso en el proyecto de ley? El proyecto los tres requisitos que, según decíamos en dice que el Gobierno señalará anualmente á cada nuestro artículo anterior, debe reunir todo mo- fábrica ei tanto por ciento de azúcar que le conopolio. rresponda obtener de la cosecha total. Ya que va á intervenir en la producción, ¿por qué no I A S A L El proyecto limita el precio á hacerlo también en los precios? -que podrá vender el gremio No somos sistemáticamente hostiles á los concertado la sal blanca molida- ordinaria y la dos proyectos que son objeto de este artículo; sal en grano, y deja á los arrendatarios un mar- pero creemos haber demostrado que es impojen de beneficio muy suñciente, pues si así no sible, dadas las vaguedades y los muchos punfuera, no entrarían éstos á formar parte del tos flojos que contienen, que sean aprobados concierto; pero la cifra de 15 millones que, sin grandes enmiendas. Hay que demostrar según el proyecto, proporcionará la combina- que el de la sal dará al Tesoro los rendimientos ción al Tesoro, carece de base, porque, dadas previstos, y es preciso, en lo que á los azúcalas desviaciones á que se presta la desgravación res se refiere, encontrar un medio para que el de la sal destinada á usos agrícolas é industria- público no se vea obligado á pagar precios más les, es absolutamente imposible hacer un cálcu- elevados que los que hoy paga. lo ni remotamente aproximado. ¿Existen estadísticas bien hechas que determinen la cantidad de sal que exigen la salazón POLÍTICA INGLESA de pescados, los diversos usos industriales, la POR TELÉGRAFO alimentación de los ganados y el abono de las tierras? Creemos que no. Por eso no logramos I ondres, 10, 9 m. Durante el banquete entender cómo ha sido posible fijar una cifra, que se celebra anualmente, el lord Maire y tememos que la realidad venga á echar por Haldane ha pronunciado anoche un discurso, tierra las previsiones del proyecto. diciendo que actualmente el interés y el deber Este reúne dos de las condiciones indispen- del Gobierno consiste en mantener la Armada sables para que sea viable: saldrán beneficiados y el Ejército en su mayor fuerza posible de los salineros y no saldrá perjudicado el públi- combate. co, al menos en lo que se refiere á los géneros El marqués de Ripón trató de todas las, baratos y de uso más frecuente; pero en cam- cuestiones exteriores é hizo constar que la paz bio, los resultados que para el Tesoro podría no está amenazada de manera alguna. tener el concierto, sen una incógnita. Si bien es verdad, dijo el orador, que la La gabela es un arbitrio antiguo; la sal, du- Conferencia de Algeciras proporcionó algunos rante toda la Edad Media, y aun en épocas temores, sin embargo, gracias á la buena vomás recientes, ha proporcionado grandes ren- luntad de las potencias se ha logrado un acuerdimientos á los Estados, causando al mismo do satisfactorio, habiéndose dispersado las mutiempo su monopolio ó estanco grandes pro- chas nubes que existían sobre dicha Conferentestas y hasta graves tumultos. Por eso una cia, de tal manera, que la seguridad y la paz reforma tributaria relacionada con ella merece europea han quedado consolidadas. algo más de estudio, así como exigen bases mas sólidas los cálculos relacionados con este proyecto. C (OACETJLLA RIMADA. COPLAS ¡Oh Noviembre, el que nieva Jas montañas! ¡Oh mes, el de los fríos acicates! En ti, por coincidencias bien extrañas, comienzan en las Cortes los debates V en las calles la venta de castañas. Un gorro puntiagudo de rica tela, cinco ó r eis calzoncillos (pura f nela) camisetas y almillas yo no sé cuántas, un edredón de pluma, catorce mantas cuatro capas cumplidas de paño hermoso, tres gabanes y un gato muy ¡cariñoso, son, con toda certeza, los atavíos con que duerme estas noches Montero Ríos. Defendiendo á la dócil mayoría, Gullón, el de los ñeros arrechuchos, se ha tirado una plancha el otro día, impropia de sus años que son muchos Con voz decidida y fuerte, va á pedir Moróte, tierno, que no haya pena de muerte... ¡Qué más quisiera el Gobierno! El frío se precipita, y Maura, que es gran persona, su hogar va á esterar de pila fabricada en Barcelona. -Ayer Weyler fue á comprar alfombra para su cuarto... ¿De alta lana? -No; de esparto de estatura regular. Si quieres, pueblo, ahorrarte muchos reales IK tengas capitanes generales. La pregunta es de moda y es sencilla: ¿Tienen voto los guardias en Sevilla... En tiempos del se ñor Rodrigáñez existió ya un proyecto de monopolio del azúcar, que no prosperó. Varios argumentos se emplean para defen der el que actualmente ha presentado el Gobierno á las Cortes. La industria azucarera, dicen los partidarios del proyecto, atraviesa en España una crisis semejante á la que ha padecido en otras naciones, representa un capital de 3oo millones, y si llegasen á desaparecer las fábricas existentes, á consecuencia de las dificultades con que tropiezan para su desarrollo, la catástrofe tendría su repercusión en la agricultura, resultando inútil la labor realizada por los que se han dedicado al cultivo de la remolacha. Sufrirían la industria y la agricultura, quedando sin trabajo infinidad de obreros. Prescindamos de estos argumentos y veamos si reúne el nuevo monopolio los requisitos une hemos citado al hablar del de la sal OS AZUCARES VIDA MILITAR R eales órdenes. Destinos: Confirmando en Subsecretaría. el cargo de ayudante de órdenes del general de división D Miguel Bosch y Arroyo, consejero del Supremo de Guerra y Marina, al comandante de Caballería D. Carlos Escario y Herrera Dávila, recientemente ascendidi á dicho empleo. Residencia: Autorizando al general de brigada, de cuartel en Castro Urdíales, D. José Arenas Líop, para que traslade su residencia á Santander, en igual situación. Estado Mayor Central. Escuela Superior de Guerra: Concediendo la separación de dicho Centro de enseñanza, al capitán de Infantería, alumno de la Escuela, D Marcelo Andrés Adán, en vista de la instancia promovida por el mismo. Caballería. Bajas: A petición propia se concede la licencia absoluta a! primer teniente del regimiento Cazadores deTetuán, íy. de. Caba