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A R C VIERNES? DE NOVIEMBRE DE 1906. PAG. 4. EDICIÓN 1. este sitio, más cercano a! centro de la Cámara, es donde debiera seriíaise sierapce el jefe del Gobierno. E ¡Sr. López Domínguez va vestido de riguroso negro; negra es también su corbata, y en esta negrura y sobre e! fondo azul del diván, destaca la mancha rosa- -de un rosa pálido- -de su cara y de su cráneo, y el blanco de su barba. Viste el Sr. Presidente con una extrema pulcritud, y al levantarse lentamente, como fatigado, como haciendo un penoso esfuerzo, sentimos la impresión de una viva simpatía hacia su persona. El Sr. López Domínguez no puede rehusar el tomar parte. zn este debate; lo hará- -dice él- -sobreponiéndose á sus dolencias y por breves momentos. El Sr. López Domínguez fue siempre de opinión de que quien debía ocupar el Poder era el Sr. Moret; él se opuso francamente á que fo abandonara. Cuando el Sr. López Domínguez fue llamado á sucederle, él sintió una gran sorpresa. Yo sentí una gran sorpresa, señores diputados- -dice; -yo no tenía ambiciones de ningún género; pero había que aceptar, y acepté. El Sr. López Domínguez habla lentamente, moviendo sus manos con suavidad; de rato en rato hace una breve pausa; sobre el pupitre, hay un paquete de caramelos; él lo toca instintivamente de cuando en cuando; otras veces, en el curso de su oración, se ajusta, con un gesto leve, una alianza de oro que brilla en su mano derecha. Yo en el programa que formé t encargarme del Poder- -dice el orador- -quería aspirar á la mayor suma de libertades para mi país; pero quería también... ir con jaso seguro... que no fueran estas libertades como una avalancha, que despertase después la reacción. El Sr. López Domínguez se detiene un momento; después añade tratando de esforzar la voz: ¡Yo no tengo miedo ni me asustan los más rojos radicalismos dentro del régimen monárquico! Transcurre un momento. Hagamos política, -sigue el orador- -pero es tecesario que hagamos también mucho, mucho sor ei país productor... que muchas veces dessonfía de nosotros. Tras otra ligera pausa el arador añade: Creo haber explicado cuanto ¡enía que explicar; he hecho para lograrlo un íerdadero esfuerzo físico. ¿Me permitís, seiores diputados, que termine? El orador paiea su mirada por todos los lados de la Cámafa. Sí, sí. se oye decir en todos los escaños. Y el Sr. López Domínguez termina: Si con Esto os dais hoy por satisfechos, yo esperaré á Jaros en otras ocasiones, cuando mi salud lo ons ¡enta, todas las explicaciones que deseéis. El Sr. Presidente se sienta. La mayoría, inánime, rompe en un aplauso largo, atronaior; el Sr. López Domínguez, ya sentado, íuelve la cabeza y da las gracias con la mano. Ha comenzado á hablar el Sr. López Domínguez á las seis y cinco y ha terminado á las seis y veinte; ha durado su discurso quince minutos. Los aplausos que se le han tributado ll Sr. Moret han sido fríos; los tributados al Sr. López Domínguez han sido fervorosos. Esta esja verdad histórica. AZOR 1 N Le aplaudimos. Yo también, como un cuneeminencias eclesiásticas, como eiP? áre Fons f ro ruial, hice ¡clac, clac! dije ¡bien! el párroco de la Concepción, y en representa a. limando al general... De una manera ruidosa ción de los demás talleres de Santa Rita, da- le aplaudió la mayoría... ¡Fue una jornada es- mas tan distinguidas como las señoras marque pumosa la de ayer, por vida mía... No es in- sa de Villamagna, Rosell de Martínez, Carvajusto ese adjetivo que ahora brota de mi plu- jal de Sarria, de Cárdenas, de Irisarry, Noeli ma... ¡Ved á López redivivo, subiendo como de Carbonell y viuda de Cendra. s la espuma... Las citadas personas y las demás, cuyo? Pasó el mal sabor de boca que Je dejara j nombres citamos á continuación, fueron recf D. Pío... ¡Ya el caballo se desboca del sobrino j bidas y obsequiadas por la señora de García de de U tío... ¡Ya pasa á sus gentes lista, pensan- Torres con la amabilidad y coa 3 a distinción do luchar con gracia... ¡Ya sueña con la con- que son sello inextinguible de su casa. quista de la joven Democracia... Y es justo Reuniones como la de- ayer, que sirven pata que esté animoso, pues siempre, como es sabi- estrechar los lazos de amistad entre ui a clasa do, quien logra un triunfo ruidoso suele meter elevada en beneficio directo de las clases des mucho ruido... graciadas, deben registrarse corno aconteciEl, que al Congreso marchaba triste, taci- mientos sociales que merecen el aplauso generak turno, enfermo, y que al entrar se acordaba Recordamos entre las concurrentes á las de San Benito Palermo; él, que sentía el ho- Sras, y Srtas. de García Viüasuso y sus berror de su imprevista aventura, salió como un llas hijas Fidela y Trinidad; marquesa de Ltftriunfador... ¿No ha de crecer su figura? que, Alvarez Estrada, Jaén, Rodrigáñez, Ba Sí crece y con ella crece la vida de su Go- nafós. Ochando. Barroso, Salvador, Ranero, bierno... Al buen conde le parece que será en marquesa de los Salados, marquesa de Camael banco eterno... ¡Pues siempre el de Roma- rines, viuda de Gutiérrez, Moreno, Goico nones, que es optimista esforzado, piensa en rrotea, Fernández España, Rojo Arias, Redonlas prolongaciones por si él queda prolongado! do, Nogales, Escribano, Zapatero, Ribera, Lófa ayer- -fumándose un puro- -nos dijo con pez Sallaberry, Marsella, Lastra, Gomendio, seriedad, que ya tiene por seguro su pavo de Santana, Barroeta, Salafranca, Gómez Fiórez, Navidad... ¡Oh, portentosa sesión que liber- Taboada, Hernández, Olgado, Zaforteza, Castaste á un esclavo y eternizaste el turrón y la telo, Paz, Fernández Gómez, Aivarez, Eguía Víllapadierna, Conde de Luque, Lezcano, Soesperanza del pavo! -Gil. to, Calderón, Cátala, Rodríguez Blanco. Salvador, Núñez, Comín, O. tiz, Monasterio, D ¿1 Real, González Rothwos, Urbinü Pérez del Pulgar, Calvo, Oteiza, Pellicer, Se. rret, Manresa, Izquierdo, juüá, Pantoja, La serna, Mata, Mencía, Pelegrín, Coiaas, Po OS T A L L E R E S D E En la tarde de wer, Chacón, Santa Cruz, Gros, Alvarez Osayer se celebró en son o, Domínguez, Castillo, Calderón, TorlSANTA KJ i la casa de la exce- bio, Vinuesa, Alonso Martínez, Hidalgo y lentísima señora doña Pilar León y Llerena de Tornos Espelius, duquesa de Arévalo, condesa García de Torres la apertura anual de uno de de Aldana, Suárez, Sawa, Muñoz, Balbianí, los talleres de Santa Rita: el que bajo la advo- Regueifreros, Zaldo y Selgas. CRÓNICA DEL BIEN POLÍTICA RECREATIVA I Í N T R I U N F Ó Nuestro amigo el gene ral, ya de su catarro iley habló ayer, y no habló mal, en la sesión del Coi. ¿reso. Como él, para sus ideas practicas, extraordinarias, ama poco estas peleas ó luchas parlamentarias, se ha limitado á decir dos palabras buenamente... ¡Que es hombre que, a! discutir, discute prudentemente... Resulta una novedad en las Cortes, la prudencia, ¡y es, á v S ees, su bondad un matiz de la elocuencia... El nos mostró ese matiz, y por héroe le tuvimos... ¡Hame dado en la nariz, que por eso le aplaudirnos... cación de Nuestra Señora de la Esperanza pre- side dicha señora. A su casa de la calle de Ayala asistieron muchísimas, muy bellas y distinguidas damas, de las que con su trabajo y con sus dádivas contribuyen á sostener esta admirable institución de caridad. Había, sobre el atractivo de ver la Exposición de labores hechas en obsequio á ¡os pobres, el aliciente de saludar y escuchar la palabra de! sabio prelado de esta diócesis. En efecto, á la reunión asistió el señor obispo de Madrid- Alcalá, honrándola, no sólo con su presencia, sino con frases muy halagadoras para el elemento femenino que forma este taller, cuyo elogio está hecho con decir que desde 1. de Junio de ipo 5 al n de Febrero de 1906 ha confeccionado 15.697 prendas para los pobres y ha socorrido á 2.846 familias, contando con 129 socías obreras, ó sea otras tantas damas aristocráticas que dedican parte de su tiempo á trabajar como obreras para los desvalidos. Cerca de 2.000 prendas figuraban en la Exposición abierta ayer en el piso bajo de ¡a casa de la señora de García de Torres. Ellas serán consuelo de muchos infelices á quienes el invierno amenaza ya con sus crudezas. El obispo de Madrid se dignó dedicar una sentida plática á las reunidas, ponderando la caritativa labor que realizan, tanto más consoladora y necesaria, cuanto que puede contrarrestar los efectos de ciertas peligrosas propagandas que se practican en daño de la sociedad. También felicitó á la presidenta y á las asociadas del taller, que tan arrogante testimonio de actividad y amor al pobre daban con aquella Exposición, verdadera ofrenda de las almas nobles al hermoso principio de la, caridad cristiana. Por los salones de ía casa, especialmente adornados con flores y plantas en honor del ilustre huésped que recibía, desfilaron también NFORMES D i e n por Machaquilo! Machaquito, el valiente torero cordobés, ha demostrado una vez más sus nobles y cari tativos sentimientos! Los dos generosos rasgos que ha tenido en estos días revelan un corazón, grande, hermoso. Machaquito no tenía en este mundo más que dos seres á quienes adoraba entrañablemente: su santa madre y su hermano José, al que llevaba en su cuadrilla como puntillero. Muerta aquélla, Rafael reconcentró todo eu cariño etj éste. Y así han vivido, siemore uaidos, queriéndose entrañablemente. A Machaquilo, sin embargo, no Je cegó nunca el cariño que sentía por su hermano; antes bien le hizo ver, quizá más prontamente, las deficiencias que éste tenía para ¡legar á ser to rero. Y así, conociendo las condiciones de José, días antes de salir de Córdoba para Cartagena, donde iba á contraer matrimonio, ingresó en la Sucursal del Banco de España de aquella capital la cantidad de 100.000 peseta? y entregándole el resguardo á s- u hermano, 1? dijo: Ni tú eres torero, ni has óe comer nunca con los toros; yo no puedo consentir que pases fatigas, y como todavía me es dado dispone libremente de mi dinero, te regalo eso cara. aue no necesites de nadie. ¡Con rasgo tan noble, tan generoso, se despidió Rafael de su vida de soltero! El otro rasgo fue momentos después de ca sarse. D Carlos Cleraentson, Machaqueo y su be- N ilísima esposa, discutían dónde habían de fijar: su residencia los novios. El Sr. Clementson abogó porque los jóva nes esposos pasaran los inviernos en Córdoba,