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j g A Ñ O CUATRO. N U M 666. CRQNICA 1 B ¿MADRID, 9 OfB NOVBRE. DE 1906, NUMERO EXTRA. 10 CÉNTIMOS JS esta última nación la opinión pública pudiera cambiar á pesar de la confianza de que goza el Emperador. En cuanto á Hungría, no es posible contar con su apoyo seguro. Entre Austria y Hungría pueden estallar graves desavenencias, y por todo eso creía yo y sigo creyendo que jamás deberíamos romper los lazos que nos unen con Rusia. Cuando más el pueblo ruso podría combatirnos si venciéramos en una nueva guerra con Francia, y en el caso de exigirla nuevas concesiones de territorio, y esto porque Rusia necesita de Francia, como nosotros de Austria, en tanto que ambas sigan siendo grandes Potencias. A propósito de la misteriosa Memoria de Kiew, dice Bismarck: El cónsul alemán en Kiew, acaba de remitir un informe de 200 paginas sobre la, situación en Rusia. EI informe contiene, entre otros, muchos detalles de los preparativos militares, pero yo me limité á presentar al Emperador la parte del informe referente á asuntos políticos, enviando todo lo militar al Estado Mayor General, que es el encargado de comunicar estos asuntos á S. M En estas circunstancias, recibí la siguiente carta del Emperador... Los periódicos alemanes no se creen autorizados para publicar el texto íntegro de este documento, limitándose á consignar que el Emperador juzgaba como la más interesante la parte del informe que no le había comunicado Bismarck, y que compartía el pesimismo del cónsul de Kiew. Reprochaba, además, al canciller por no haberle comunicado el informe íntegro y participaba, por fin, que en aquellos momentos no debía verificar su anunciada visita á Tsarkoíe- Selo. Bismarck agrega: En esta carta se me censura por haber ocultado á S. M algunos extremos del informe y por no haber llamado su atención acerca de ¡a existencia de un peligro de guerra. Gontiene después esta carta órdenes políticas que no puedo cumplir de ningún modo, como, por ejemplo, la de poner á Austria en antecedentes y la de responder á los preparativos de Rusia con nuestros preparativos, y por último, renuncia el Emperador á un viaje á Rusia, anunciado ya y convenido por mí... No he presentado al Emperador todos los documentos del informe porque á mí me corresponde su selección, puesto que yo sólo soy el responsable de la impresión que pueden producir al Emperador. En esa carta hay pruebas sobradas de la desconfianza que inspiro á S. M desconfianza que no merezco y que me ofende Y como persisto en creer en las intenciones pacíficas del emperador de Rusia, me es imposible tomar las medidas que el Emperador me ordena con respecto á Rusia y Austria. Hasta aquí lo más sabroso de los documentos de Bismarck, que, unidos áías revelaciones de Hohenlohe, van completando la fisonomía del Kaiser, como político y como jefe. su programa y del decreto de disolución. Estaban llenos los escaños; rebosaban de espectadores las tribunas. Cuando el Sr. Moret ha llegado á este punto de su oración, se han oído ruidosos siseos que reclamaban silencio y atención. La ansiedad era profunda. Para llevar á cabo el programa que yo me había trazado- -decía el orador- -hacían falta tres cosas: tiempo, estabilidad é instrumento Yo- -segufa diciendo- -no dudaba de la lealtad de esa mayoría; mis últimas palabras en ese banco, fueron para enaltecerla, para significarle mi gratitud. Pero para la empresa que yo proyectaba acometer, hacía falta un partido liberal que condensase, que sintetizase todas las fuerzas liberales del país, y ese partido, y una mayoría que representase á ese partido, era lo que yo me proponía lograr El Sr. Moret hablaba con palabra fluida, sencilla. E! según nos dice, deseaba este partido- síntesis; deseaba marcar una línea divisoria entre los partidos turnantes- -línea que ahora no exjste; -y á fin de lograrlo, luego de mirar á Europa, luego de examinar el estado del país, resolvió llevar á su programa la cuestión religiosa. Esta cuestión agitaría la opinión pública, operaría una disgregación y una nueva condensación de fuerzas, pondría á un lado resueltamente á les liberales y á otro á los conservadores. Con estos pensamientos, el Sr. Moret se decidió á plantear la cuestión de confianza. El Sr. Maura- -dice el orador- -cumplió con su deber al aconsejar al Rey lo que aconsejó; yo cumplí con e! mío al abandonar el poder. El Sr. Moret entendía que sin el decreto de disolución no podría realizar su programa. La cuestión de ¡a disolución- -dice el orador- -era una cuestión prelim nar para una política. Yo, señores diputados, no tenía queja de la mayoría- -añade; -creía entonces y sigo creyendo que la mayoría parlamentaria está en disposición de continuar la política liberal. Al llegar aquí el orador se advierte una intensa expectación en la Cámara; el Sr. Moret se detiene un momento y luego, extendiendo el brazo y con voz firme, continúa: Pero yo no creía ni creo que á esa mayoría podía plantearle las cuestiones. los problemas que figuraban en mi programa. Estos problemas, señores diputados, yo entendí que debía planteárselos directa y francamente al país. Yo entendí que debía decirle al país: Estos problemas son ¡os que quiero tesotvet; estos problemas son los que hoy se ventilan en todos los países cultos; estos problemas son los que yo quiero que, tú, optmón pública, juzgues. Y entonces, si UN 1 VE. R- SAL ILUSTRADA. fresco y desagradable. Madrid sediviertecomo íiay Dios. Para mayor amenidad, ayer no circuiaoan los tranvías de la calle de Alcalá más que hasta el ministerio de Hacienda, porque delante de este edificio se procedió á abrir una zanja, con lo cual, por cierto, salió ganando bastante la Puerta de! Sol, porque, aligerada de tranvías, sz vio despojada del carácter de cochera inmensa que ofrece ordinariamente; la calle de Cedaceros y otras adyacentes están también abiertas en canal, etc. De modo que la villa con lluvia incesante, con frío y con las calles llenas de zanjas y lodo está apetitosa. No es extraño que la gente se mate. Ayer se registraron dos suicidios. lino de éstos tenia una semana de fecha. Un anciano desaparecido de su domicilio hace ocho días, fue hallado ayer ahogado en el estanque de la Moncloa. La nueva Policía practicaba activas gestiones para dar con el desaparecido, y gracias á ellas logró dar con el anciano... una persona que no es policía y que no le buscaba ni tenía para qué buscarle. ¡Gloria á los A. igos de nuestra segundad personal! La salud debe estar al par del tiempo, porque no se oye hablar más que de enfermos. En los teatros de la Comedia, de la Zarzuela y de Pnce ha habido bajas sensibles por enfermedad. En el del Parlamento ha habido una alta grata, la del general López Domínguez, que ayer fue al Congreso, pronunció un d se irso corto y ¡á casa, que Hueve! En fin, se anuncia que el debate, iniciado anteayer y continuado ayer, se dará por terminado por indisposición de uno de los artistas que figuraban en el reparto de! programa: el Sr. Vázquez Mella. Por lo demás, ¡a sesión de la Cámara popular ¡á cualquier cosa llaman chocolate estos parlamentarios! fue un éxito para el Gobierno. Como que hubo ministro que salió diciendo que ya tiene el pavo asegurado. Sucesos de importancia, fuera de los mencionados, tres robos, varias reyertas callejeras y la parlamentaria, de la que queda hecha mención. MADRID AL DÍA San El veranillo endiluvio, Martín se inició ayer... con otro amenizado con viento POLÍTICA EUROPEA UEVAS lNDiSCREClONES La familia de N DE ULTRATUMBA LOS Bismarck padecidida responder a los ataques provocados por las Memorias del príncipe de JHohenlohe. He aquí algunos fragmentos de los documentos privados del Canciller de Hierro, que han sido comunicados á la Prensa con el titulo de Proyecto de explicación confidencial de las causas de mi retirada Mi decisión de retirarme na sido rerorzada por la convicción de que no puedo seguir defendiendo ¡a política exterior de Su Majestad, porque á pesar de mi confianza en la Triple, sigo creyendo que algún día podrá faltar á la misión que le ha sido confiada. En Italia fa Monarquía no se apoya soüre sólida base. El íiredentKmo puede romperla inteligencia coru i entre Italia y Austria, v en PAPELES SECRETOS DE BISMARCK rece la opinión los aprobaba, yo vendría con ellos á las Cortes, y si no, yo me retiraría del Poder. Se oyen unos tibios aplausos; el orador hace una breve pausa; luego con voz suave, un poco melancólica, prosigue: Pero fu! derrotado; el partido liberal siguió en el Poder; yo le prometí desde el primer momento mi adhesión. Esto es todo. Y á continuación, dejando caer los brazos, el Sr. Moret añade: Me someto a 1 destino. Lo que yo no quiero es que se dude jamás de mi lealtad. Ha terminado el Sr. Moret; en el salón han resonado algunos fríos aplausos. El orador ha comenzado á hablar á las cinco y media y ha concluido á las seis y cinco; su discurso ha durado, pues, treinta y cinco minutos. Se ha hecho un profundo silencio en la Cámara y el Sr. López Domínguez se ha puesto en pie; el Sr. López Domínguez ocupa en el banco ministerial la partís opuesta á la cabecera; hace esto el Sr. Presidente para evitar las corrientes de aire de la puerta, y en realidad aquí, en IMPRESIONES PARLAMENTARIAS N APLAUSO Y La parte verdaderamente interesante UNA OVACIÓN del discurso del señor Moret, ha sido aqueíla en que este ilustre señor ha entrado á tratar de! a formación de