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A B C M I É R C O L E S 7 D E N O V I E M B R E D E 1906. PAG. 11. EDICIÓN Ts Echo dice que el cuerpo electora! ha querido una experiencia decisiva de política radical y ahora va á empezar. La Laníerne se lamenta de que el Gobierno no se haya decidido á suprimir definitiva y completamente los Consejos de guerra. La Depéche declara que se ha reconstituido ti bloc de ias izquierdas. La declaración ministeL ondres, 6, 11 m. francés era esperada con rial del Gobierno curiosidad, y al conocerla ha sido acogida con simpatía. The Times dice que las declaraciones sobre política extranjera provocarán enlnglaterra sincera satisfacción, -The Tribune elogia la precisión de las declaraciones, y dice que Clemenceau es un patriota liberal que defiende enérgicamente los intereses de su país. 1 a ley de separación. París, 6, 8 n. En la Cámara de diputados se ha reanudado la discusión de las interpel- oiones sóbrela ley de se aracióix de las Iglesias y el Estado. Ir. Grousseau acusó á la Cámara y al Gobierno de querer despojar las iglesias. Los católicos, dijo, no están sometidos al extranjero; pues el Papa ni es extranjero ni está sometido á autoridad extranjera alguna El orador pidió que se revise la ley de separación, asegurando que el único medio con que puede contar el Gobierno para conseguir la pacificación es ponerse de acuerdo con el Papa. A las ocho de la mañana se dijo misa en la capilla del palacio. Ofició el párroco de Lachar, D Manuel García, y con S. M y los demás invitados á la cacería asistió buen golpe de señoras y señoritas. El Rey se trasladó á la capilla por la casa de labor de la fincal Oída la misa, se sirvió el desavuno, al cual hicieron honor los cazadores. Para entonces las cuadrillas, ¡un regimientol, encargadas del ojeo estaban en su lugar. Se las había pasado lista y enviado á su destino á las siete y media de la mañana. A l a s nueve salieron los cazadores, cuyos puestos se habían sorteado la noche anterior. Diéronse sin descanso tres ojeos, en los cuales hubo gran número de víctimas. La abundancia de caza y la pericia de los cazadores contribuyeron al éxito. Pero se debe consignar aut el puesto de honor fue para don Alfonso. Dz catorce liebres muertas en uno de los ojeos, mató él siete, y asi por el estilo en los demás. El duque de San Pedro en persona, montando un corcel magnífico, dirigía los ojeos con suma habilidad. marqueses de Viana, Nájera y Viflavicíosa; D Isidro Urzáiz, D Abelardo García, don Pedro Nestares y D Julio de Ye e director de la fábrica Azucarera. Por la tarde llegó, aunque ya sin tiempo para tomar parte en la cacería, D Justo San Miguel. El resultado del día cinegética ha sSdo admirable: 700 perdices, 134 liebres, 11, conejos y varias aves de rapiña. 1 E! -Rey batió el record, matando 5 perdices y 34, liebres. 1 E REGRESO Terminada la cacería ve rificóse el regreso á Palacio, siendo objeto el Rey, durante el trayecío, de una ovación entusiástica. Muchos vecinos situados en las eslíes por donde pasaba la comitiva arrojaban palomas y flores. Los vítores eran incesantes. Por la noche comieron los cazadores sin invitado alguno. I I N OBSEQUIO Puso fin al día una nota simpática en extremo; es la siguiente acompañados por el alcalde, que las presentó al Rey, fueron á ver á jSu Majestad las señoritas de Lachar. Est. s rogaron al Monarca que aceptara, para su augusta esposa, un preciosa mantón de Manila azul y blanco y un magnífico ramo de flores. El Rey aceptó el delicado obsequio, diciendo que será un agradable recuerdo de su estancia en Lachar. Sigue lloviendo torrentes, pero á pesar de esto. mañana habrá cacería. -Campo Moren L A CACERÍA EL REY EN LACHAR POR TELÉGRAFO GRANADA, 6, 1 1 N. 1 A LLUVIA Se aguó la fiesta, porque -cayó agua, pero lo que se dice aguarse en el sentido que figuradamente se emplea esta palabra, no se aguó ni mucho menos. Para el Rey, según propia confesión, ha sido deliciosa. El duque de San Pedro de Galatino, conde de Benalúa y señor de Lachar, puede estar satisfecho de haber ofrecido al Monarca una fiesta digna de la realeza. Anoche, después de! entusiástico recibimiento á CEPCJON que me referí en mis te! egr as, hubo en el castillo comida y luego recepción. A la primera asistió el alcalde de Lachar, D Fernando Rodríguez, que luego presidió la Comisión del Ayuntamiento recibida por Su Majestad y compuesta de los concejales Francisco García, Francisco Aunga y Antonio Cuesta, Concurrieron también el cura párroco, don Manuel García; el juez municipal y secretario de Lachar, D Antonio Avila y D. José yilches. En la comida primera que hizo el Rey en el castillo sentáronse á derecha é izquierda del Monarca, respectivamente, los duques de Alba y los de Arión, y á los lados del duque de San Pedro, el presidente de la Diputación Provincial granadina, Sr. Aguilera, y el gobernador civil, Sr. Sánchez Lozano. Estos volverán pasado mañana para el almuerzo, invitados por el conde de Agrela, en su castillo de Trasmutas. Temióse que no pudiera verificarse la cacería anunciada para jioy, pues de una á cuatro de la madrugada llovió torrec ialmente y amaneció el cielo cubierto Y RE- A L T O Y LLUVIA A l a s once empezó á -llover, menudamente primero y con más pausa después. La mesa regia, preparada al aire libre, se mojó; pero sirvió para su objeto y en ella se dio el almuerzo, del cual, por invitación que se dignó hacernos el dueño de las fincas, participamos los cinco periodistas que allí nos encontrábamos: Campúa, Figueroa, del Defensor de Granada, Santa Cruz, Goñi y el humilde gacetillero que firma estas reseñas. Presidía la mesa de los cazadores S. M á cuya derecha estaba el duque de Alba y el de Arión á su izquierda. El anfitrión ocupaba la otra cabecera. El menú era: Consomé. Tortilla de patatas con longaniza. Arroz á la valenciana. Chuletas de cerdo empanadas. Lentejas. Pollos asados. Compota de ciruelas, queso, frutas, café, licores, cigarros, vino tinto y blanco de la finca del duque, en Lachar. Jerez, Champagne, etc. A la una y media continuó la cacería. La lluvia molestó bastante al principio, pero luego abonanzó algo, y mientras los cazadores se entregaban al ejercicio, yo visité la fábrica de azúcares, que es realmente magnífica, y á cuya descripción no entro por no hacer esta relación interminable. A LLUVJA DE POR TELÉFONO MAKBBS, 6, y T, s E REANUDA L P L P A L A C 1 O D B Es soberbio, y todo TT X en él revela el buen LAtilA gusto y las aficiones deportivas de su dueño que sabe tener cuidada una finca tan enorme como ésta, de 24.000 fanegas. Consigno, pues no me perdonaría el olvido, la amable invitación con que personalmente me ha favorecido el conde de Agrela, en cuyo coto de Trasmulas cazará el Rey pasado mañana; las cariñosas atenciones de que me hizo objeto anoche en Granada el ilustre Seco de Lucena, director y alma de Eí Defensor, y las facilidades que á los periodistas madrileños que aquí nos ha dado el jefe de Telégrafos, Sr. Labrador, que ya en Málaga se hizo acreedor por el mismo motivo á nuestro agradecimiento. 1 OS CAZA. DO S En la cacería de hoy! V (an t o m a (j o p a r t e además del Rey y de! duque de San Pedro, los de Alba, Arión y Santoña; los condes de San Román, Valdelaorana, Grove y Agrela; los T umultos. Con motivo de haber sir o qaemados públicamente esta mañana vanos ejemplares de algunos diarios madrileños, se ha hecho detenciones. Un numeroso grupo formado por todos lo elementos bilbaínos (excepto los socialistas) ha ido esta tarde en manifestación al Gobierno ci vil para solicitar se pusiera en libertad á los 1 que fueron detenidos esta mañana cen motive de la quema de periódicos. El gobernador ha prometida interesar ai Juzgado la libertad provisional de dichos detenidos. La manifestación se disolvió pacíficamente La opinión general censura la actitud adoatada por algunos periódicos de Madrid en h cuestión del Concierto económica. DESORDENES EN PORTSMOUTH POR TELÉGRAFO GRAT 1 TUD- Oortsmouth, 6, 3 t. Los incidentes ocurrí dos anoche parece que los ha originado el hecho siguiente: Por temor á que se promoviesen desórdenes al regresar los soldados que habían ido en us de licencia, las verjas de los cuarteles habían sido cerradas y reforzados los centinelas Al llegar aquéllos á sus respectivos cuarteles y al ver que les estaba vedado el pase, recorrieron ruidosamente las calles, emprendiéndola luego á pedradas contra los balcones de la; casas donde viven los oficiales. Al mismo tiempo los soldados que se hallabarí encerrados en los cuarteles se amotinaron, rompiendo los muebles y demás enseres qu les vinieron á mano. Para evitar mayores desmanes, las autorida des hicieron ocuaar los cuarteles os des ecm.