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A B C. MIÉRCOLES 7 DE NOVIEMBRE DE 1006. PAG. y lo que debe hacer Roma en favor de los enfermitos, vi, digo, toda la casa, como si fuese á tomar posesión de ella, y me fijé en los menores detalles. Hay unas cha ¡S 2 s íongues (lo diré en francés para mayor claridad) pequeñitas, hechas en Suiza, que son una monería. En estas cosidas se ve la mano invisible de la mujer rica, caritativa, que en sus viajes no olvida á sus niños. Pero lo más hermoso, lo más conmovedor, fue lo siguiente: Diéronme el álbum para firmar; un libro viejo, con papel ordinario. Al hojearlo, en su promedio había dos hojas en blanco como de respeto y una larga relación, escrita en letra menudita y clara. Empecé á leer. Describía el autor la impresión de su primera visita á la casa, lo que le conmovió el esconocer aquel hombre extraordinario, el Papa de los niños, como le llamó la Hermana, la cual me refería que cuando llevaban á su presencia alguno, le acariciaba con especial afecto, haciéndole mil preguntas. Y sin parar rae marché á nuestra casa, á la casa de España, donde el simpático consejero D. Manuel Multedo, un hombre de gran talento y soberana erudición, me comunicó que estábamos citados para el día siguiente al mediodía para ver y hablar á Su Santidad, En su estudio, que es un museo- biblioteca escogidísimo, hallé un libro titulado Luz para las tinieblas, una obra dedicada para la lectura de los penados. También había visto y adquirido otro librito muy curioso: Nuestra T eina, biografía anecdótica para niños, acerca de la reina Elena. EDICIÓN 1 el coco de los pueblos. Sólo contemplo á Soberanos que piensan en su patria y que aman á los niños. ¡Dios les bendiga, EL DR. FAUSTO 1 oma, i5 Octuhre 1906. NOTICIAS DE MARRUECOS C i n comentarios publicamos las siguientes, recogidas en la Prensa extranjera y en nuestros informes particulares: A l mismo tiempo que España, Francia y Ale mania se preparan para ratificar con urgencia el Protocolo de Algeciras BANQUETE DE DESPEDIDA, OFRECIDO AYER EN NOVELTY POR EL SR. PAZ, DIRECTOR DE LA PRENSA DE BUENOS AIRES A SUS AMIGOS Y COMPAÑEROS SRES. FRANCOS RODRÍGUEZ, MAR? iN FERNANDEZ, LUCA DE TENA (D. RAFAEL) MORÓTE, LUCA DE TENA (D. TORCUATO) GRANDMONTAGNE Y CASTELL, IMPIDIENDO AS 5 S 1 JR A OTROS PERIODISTAS, INELUDIBLES OBLIGACIONES DE MOMENTO Fot. A B C En él se hace resaltar el vivo afecto materno de la Princesa extranjera hacia los pequeñue! os; la correspondencia que existe entre la princesits Jolanda y las chiquillas pobres que la piden muñecas; su visita á los hospitales y escuelas. Cuando nació dicha princesita, que fue la primogénita, envió 100.000 liras al Hospicio Marino de Anzio, que he de visitar cuando pueda. Los Reyes son unos verdaderos padrazos. No es extraño, por lo tanto, observar en todos los Institutos, al lado del retrato del Papa, los de Víctor Manuel y Elena. Encima se ve el Cristo; en derredor, sagradas imágenes. Aquí no veo el famoso problema religioso, p i gobernador general de Argelia, M r Jon nart, manifiesta que, sin creer desesperada la cuestión de Marruecos, la considera más delicada que nunca; juzga que el Sultán se ve muy combatido, lo que origina grandes perturbaciones; da cuenta de la agitación de la frontera argelino- marroquí; pero gracias á ¡as medidas adoptadas por el general Lyar. t: y jefe del ejército de observación del Sud- Oranés, está garantizada la colonia francesa C n Brest se están concentrado con urgencia los marinos pertenecientes á los cruceros acorazados Gíoise, Amiral Mubct y León Gambe- pectáculo de la pobreza y de! dolor; continuaba ensalzando á los que amaban y protegían á los niños y les bendecía á todos, ofreciéndoles en nombre de Dios los bienes que él da á los que se ocupan de los pequeñuelos. Era, muy querida niña, un autógrafo de Pío X, una bendición Papal, amplia, afectuosa, paterna, escrita en el Vaticano. Aquel libro, emborronade por IJS gentes de paso, había entrado en el fastuoso Palacio, sobre él había puesto las manos el bondadoso Pontífice y había vuelto al Hospital, ya que no le sería posible al antiguo Patriarca, por razones de Estado, poner la planta en la pobre Casa de Caridad. Entonces fue cuando con mas empeño quise ta, de la escuadra del Norte.