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ABC. Angeles. -Cinco pesetas. DOMINGO 4 DE NOVIEMBRE DE i 906. PAG. 9. EDICIÓN Aquí he comprendido la penetración pacífi ca. Ya aquí no reclamo la cruz de la espada para vivir en Marruecos, sino pido amor y diplomacia. Aunque he hablado poco con los naturales de Tetuán, he notado en sus palabras que aman á España. Para ellos D. Miguel Villanueva es un segundo Alah. De D. Eugenio Silvela hablan con elogio y no hay elogios que no se le dediquen, demostrando con esto que no olvidan las visitas que les han hecho estos políticos. Estamos en el Ramadán, un mes de penitencia que tiene la religión mahometana. Los moros, fieles á sus creencias, no comen, ni fuman, ni beben, ni toman rapé de sol á sol durante este tiempo. He llegado á Tetuán una hora antes de declinar el sol. Los pobres moros, desfallecidos, sin alientos, demuestran que están sufriendo el azote del hambre. Unos andan con pasos fatigosos, otros están sentados en las calles, con sus piernas cruzadas; tienen los ojos fijos en el cielo y murmuran oraciones. Ya falta poco para que el sol se oculte entre una faja roja que se extiende en Poniente. Todos los marroquíes dirigen lánguidas miradas al horizonte, y cuando ven que las melenas doradas de Febo van desapareciendo entre las montañas, unos derraman un poco de rapé, trazando con él una línea en su mano; otros atacan su pipa, y no pocos sacan de la chilaba un mendrugo de pan. Todos permanecen quietos, pero demostrando una gran impaciencia, guardando un silencio profundo... De pronto se oye el estampido de un cañón y un clamoreo se extiende por toda la ciudad, llevando instantáneamente con ansia los unos el rapé á la nariz, otros mascullan la pipa, los demás devoran el pan. El cañonazo les indica que ya pueden comer. Desde esa hora vuelve á reinar la alegría entre los marroquíes. Al empezar la noche y á las ios de la madrugada, algunos morillos recorren la población tocando tambores, mientras otros musulmanes, desde los minaretes de las mezquitas, suenan las trompetas, indicando á los fieles que deben comer para poder resistir durante el día los rigores del ayuno. En el silencio de la noche y en estas calles, inundadas de la pálida claridad de la luna, he encontrado recostado en esquinas, mirando al cielo y moviendo suavemente el aire su chilaba, algunos moros que arrancan agradables Rafael. ¿Y si usted pone en ella los labios? Angeles. Ah! Entonces, 25. Rafael, -Pues vengan copas. Varias de éstas, con sus bordes espumantes, pasaron de los labios de la beldad á los del torero. Ellas fueron vehículo de una mutua é intensa corriente de amor y marcaron el definitivo destino de dos seres. Poco después quedaban establecidas las relaciones, que en un constante crescendo amoroso les ha llevado en carrera rápida y feliz, sin choques ni descarrilamientos, á las gradas del altar. p n los primeros días y aun en las primeras semanas posteriores al idilio de la kermesse se fantaseó mucho sobre los amores de la de Clementson y Machaquito. Unos afirmaban y negaban otros. Se creó un estado de confusión y duda. ¿Leyenda ó realidad? preguntábamos en aquellos días. Realidad ha sido, pero una realidad con aspecto y poesía de cosa legendaria. La joven aristócrata, sacrificando á su amor imbéciles preocupaciones sociales, va á dar su mano al torero valiente, caballeroso y bueno. Las que en un principio la criticaban y dejaban enfriar antiguas amistades, hoy la agasajan y la T- TT- prTTT íVWr T- OTf TjTTWTr- Jr 1 nr iTT ¡rr r- TTr- T- Tr envidian. El buen sentido acaba siempre por imponerse. ¿r í M f i lV 1 Cuanto se ha dignificado en estos tiempos últimos la profesión del torero, lo demuestra ¿ff H P v no sólo el hecho de este enlace, sino la calidad s S i de las personas que, por su amistad con Machaqutto, concurren á la boda, y son de ella padrino ó testigos: Pérez Galdós, glorioso representante de la intelectualidad española; Soi I riano, el Parlamento; Chávarri, el capital; Hurtado de Mendoza, el profesorado; la Prensa de Madrid. Angeles Clementson, reina dos veces en Juegos florales, reina del corazón de Machaco, reina siempre por su hermosura bizarra, va á tener una boda regia. Regia por la resonancia del enlace, por la riqueza y esplendidez de los regalos, por sus detalles todos. Y en esta nuei va boda regia también Inglaterra y España se? dan un abrazo, porque la que va á ser esposa de Machaqmto es hija de padre inglés, siquiera su belleza sea castizamente española. í! f F. BAUTISTA MONSERRAT Cartagena, 2 Noviembre 1906. i i, i i, Vi. h 1 A B C EN MARRUECOS f h 1 p N T E T U A N En el LibeUDersa, un nue í r t- i 1. M, í i t í h. vo y magnífico buque de- i. la casa naviera Planda y Compañía, de Gibraltar, y disfrutando de un tiempo apacible, un mar sereno y una temperatura agradable, he venido á Tetuán, un pueblo moro muy distinto de Tánger, donde se agitan menos la pasiones políticas, se consideran más puras las tradiciones y donde todo es pintoresco; poético país de los sueños, en que se ve y se siente ese orientalismo seductor, pintado por los poetas en T inspiradas composiciones. Todo es aquí mejor que en Tánger. El moro me parece más limpio y más educado. En sus rostros se nota algo de natural; no considero sus sonrisas como las del Moleri y otros mu íS sulmanes de Tánger, que son risas de muñecos de escaparate, esfuerzo de una ficción malamente simulada, algo que, estudiándolo, en t 4 f u ña vez de revelar alegría, denota desdén y odio. A estos moros les he oído reirss á carcajadas, apretar las manos, ofrecer un té con verdadero entusiasmo, hablar de España con cariño. Para SALAMANCA. EL TRADICIONAL MARIQUELO EN LA VELETA DE LA TORRE ellos todavía palpita en España el espíritu de DE LA CATEDRAL. ASCENSIÓN QUE TODOS LOS AÑOS HACE UN HOMBRE EL DÍA los que á las órdenes de Prim y O Donell les DE LOS S A N T O S F O T O G R A F Í A DE P. GARCÍA, HECHA EN EL MOMENTO DE proporcionaron las últimas victorias ALCANZAR LA VELETA EL MARIQUELO -T