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A B C- DOMINGO 4 JDE NOVIEMBRE DE 1906. PAG. 4. EDICIÓN llamadas á ejecutarlo anas Cortes, -viejas ó nuevas, pero hechas por los HHSI OS hombres y principios derrotados. Cada molimiento de Ja opinión tiene su eiecutor adecuado en la función política. Y vendrán lógicamente y traídos por la mano ios conservadores, dando con el pie á los que con la candida complicidad de sus pasiones y rencillas ponen puente de plata, no al enemigo que huye, sino al enemigo que se acerca. Ciegos banderizos de la mayoría, locos enamorados del suicidio! Cuando volváis á la obscuridad de vuestras provincias y vuestros distritos, depuesta la investidura con que soñasteis igualar las glorias de los patricios de 181 a y 1869, y tilla en Jas horas de tristes añoranzas y en la soledad engendradora del remordimiento miréis la arrinconada toga del legislador, la conciencia os señalará en ella imborrables manchas, las de haber desamparado lo único liberal y que os brindó la suerte. EUGENIO SELLES IMPRESIONES PARLAMENTARIAS I I N RETRATO El Sr. Junoy entra á pri mera hora n el pasillo- entral de la Cámara; él va ligero, precipitado; lleva un sombrero hongo echado hacia el cogote; tiene cogido entre los dientes tm enorme cigarro habano; él va al despacho del presidente; luego pasa por el salón de Conferencias; después se detiene ante la vitrina de los anuncios y levanta la cabeza con interés. Un amigo se le acerca y le dice: ¡Hola, Emilio! él se vuelve precipitadamente y contesta: ¿Qué hay, querido? Otro amigo se aproxima y pregunta: ¿Va usted á hablar esta tarde? Junoy se afirma un poco el sombrero en la cabeza, pasa el cigarro de un extremo á otro de la boca y contesta: No sé; ahora veremos En este momento, allá á lo lejos, cruza un señor á quien Tunoy desea hablar. ¡Eh, eh! grita Junoy, y se marcha ligero. Un momento después Junoy está en otro corro; uno de los concurrentes le pone cariñosamente la mano sobre el hombro; otro le dice: ¡Hombre, Junoy, hoy sí que ¿trae usted una corbata vistosa! Junoy sonríe á todos; á un periodista que pasa le da un grueso puro que él saca del bolsillo superior de la americana; á otro le dice: Vamos, vamos á tomar café; acompáñeme usted Cuando está un momento sentado y su taza se halla todavía medio llena, unos señores que han de celebrar una conferencia, se llevan á Junoy. Transcurren unos instantes; si pasáis entonces por un alejado y sombrío pasillo de la Cámara, veréis que n hombre os dice rápidamente: ¡Adióslix Es Junoy que abre una puerta y entra en un despacho. Dos minutos más tarde, Junoy está en e! salón de Conferencias, silencioso, con gesto triste y una carta en la mano; un ujier se halla delante de él esperando algo. En el espíritu de Junoy se produce una sorda lucha; al cabo, él exclama dirigiéndose al ujier: ¡Dígale usted que no puedo, que no puedo de ninguna manera! La Cámara se ha ido animando; los grupos llenan el ancho pasillo; Junoy pasa entre ellos con su sombrero hongo y su habano. Carlistas, liberales, conservadores, todos tienen para él una frase de afecto; todos le preguntan algo; todos desean saber lo que va á decir en el salón. Junoy sonríe á éste, da una palmada cariñosa al otro, dice a! de más allá, que es un terrible reaccionario, que el día de Ja revolución se acerca y que puede ir preparando la maleta... Y cuando, ya dentro del salón, el presidente de la Cámara concede la palabra á Junoy, se produce un profundo silencio. Junoy ha sacado del bolsillo el pañuelo y se lo pasa por la frente; luego se ¡o guaid? extiende su brazo de- recho hacia el Gobierno y comienza á hablar Lo que Junoy nos dice es pintoresco; es ameno. El tiene una gran facilidad de locución; su palabra es fluida, suelta. La Cámara le mira atenta. Junoy exclama- -como ayer- -dirigiéndose al ministro de Gracia y Justicia: ¡Su Señoría, señor ministro, es un ministro de mucha gracia, pero de poquísima justicia! Y á seguida nos ofrece un tropo, una metáfora resaltante; habla por ejemplo de un ángel de la democracia que baja á los infiernos de la reacción dice que él no pide clemencia extendiendo la bandeja del acta de diputado ¡traigo aquí- -añade más tarde mostrando unos papeles- -traigo aquí amasado todo el lodo que se ha arrojado sobre Cataluña! luego afirma que para el ministro de Gracia y Justicia vivir es olvidar ó bien manifiesta indignado que ellos, los catalanes, no son como los habitantes de los montes Urales ó de los Carpatos, que oyen de rodillas la lectura de los ukases imperiales Las frases van brotando ora enérgicas, ora irónicas de sus labios. Todas estas figuras bizarras que él emplea, son como un condimento exótico, como un atractivo de su oratoria. Y él da pequeños paseos ante su escaño; se para; sale á la escalerilla de los asientos; da media vuelta y en esta actitud dirige su brazo hacia los ministros; torna después á pasearse. Así poco á poco, sin ruidos, sin estrépitos, sin concitar iras, querido por todos, este diputado va haciendo su obra de sinceridad y de verdad, y dice cosas que á otro no se le tolerarían. Y cuando termina su discurso y sale al pasillo, todos se acercan á él, le felicitan, estrechan su mano, le dan palmadas en el hombro... ñores Díaz de Mendoza (Fernando) Soriano Biosca, Juste y Urquíjo, de! Espino) reoresentarán Mensajero de paz, de Blasco. Las Sras. Pino y Quijada, y los Sres. Llano y García Leonardo, de la Comedía, interpretarán Sin querer, de Benavente. La Sra. Yalverde y la Srta. Martí y los se ñores Rubio y Domus, de Lar a, harán Mañana de sol, de los Sres. Quintero. El Sr. Santiago, del Español, ejecutará él monólogo Pies y manos, de que él es autor Y la Srta. Arana (Lucrecia) de la Zarzue la, cantará la jota de La Hjojansca, del maestre Fernández Caballero. A esta tiesta se asistirá por invitación. LOS ESTRENOS C N LA COMEDIA L ráfaga, drama er. es setos de Bernstefn, traducción española de Ricardo Catanneu y Manuel Bueno. El autor de la obra estrenada anoche, qu la insigne comediante Tina di Lorenzo nos dio á conocer en Madrid, es un mimado del público parisiense. Su nombre de autor dramática puede decirse que lo conquistó con dos obras; Le Déiour y La ráfaga, el éxito más sólido de la temperad? anterio- D arís. EL SR. PAZ EN MADRID j p 1 joven é ilustrado director de La Prensa de Buenos Aires, Sr. Paz, y su bella y distinguida señora visitaron ayer el Museo del Prado, acompañados de nuestro director, señor LucadeTena, y u señora. El personal del Museo guardó toda clase de atenciones con los visitantes, mostrándoles las joyas artísticas que encierra aquel establecimiento y que fueron objeto de la admiración de los Sres. de Paz. Desde el Museo se trasladaron al Congreso, asistiendo á parte de la sesión desde ¡a tribuna de la Presidencia, que el Sr. Canalejas, con su proverbial galantería, puso á disposición del ilustre periodista argentino. Después el Sr. Paz honró con su visita á la casa y los talleres de Blanco y Negro y A B C. Anoche asistió á la función de Apolo, y tanto el Sr. Paz como su esposa celebraron mucho la ingeniosísima producción de ¡os Quintero La metía sombra. SRA. PINO Y SR. LLANOb Bernstein tiene una innegable personalidad. Su procedimiento de teatro, es sobrio, escueto, rectilíneo, sin concesiones. Se sirve del asunto, no para un ingenioso aderezo de diálogo á la manera de Lavedán ó de Donnay, para primores de forma que desdeña, sino para conducirle briosamente en línea recta á la solución dramática, cuyo nervio posee, y hacia la que camina sin convencionalismos ni otras derivaciones de la mecánica teatral. La ráfaga será para muchos una obra inmoral, demoledora, revolucionaria; pero es indis- cutiblemente sincera y franca en su procedif í NA F I E S T A Con motivo de hacer en- miento. Elena Lebourg, nija ae un millonario aour trega al Sr. Paz de las insignias de la Orden de Alfonso XII, de la que guzsado, que codicia la estimación del mundo ha sido nombrado comendador, mañana por la elegante, ha sido sacrificada por su padre al noche daremos una fiesta en la casa de Blanco contraer matrimonio con un aristócrata, último pregón de una raza decadente y viciosa. ¿Cómo y Negro y A B C. Las insignias se las entregará en propia ha de amar Elena á quien tan poco aprecio mano el señor ministro de Instrucción Públi- puede hacer del tesoro de su juventud? ca, que ha tenido la bondad de aceptar nuestra La hija del archimillonario encuentra en su invitación. camino á Roberto Chaceroy, fuerte, animoso, A este acto seguirá en el hall una fiesta ar- hombre á la moda, y siente al escucharle viva tístico- literaria, gracias al valioso concurso que simpatía, primero; irresistible atracción amonos han brindado, para festejar al ilustre perio- rosa, después. dista americano y para saludar en él á aquel Estos amores callaaos, tranquilos, ia consuepueblo tan querido, notables literatos y algu- lan de sus devoradas amarguras, de sus doliennos de los principales artistas de los teatros de tes y nostálgicos días sin amor. Madrid. Roberto, en una noche de desgracia en el Se leerán versos por dos o tres poetas de juego, pierde 65o.000 francos, que no son sulos de más nombre como autores y como lec- yos, y tan adversa suerte le coloca en tranca tores. de perder su honra v su crédito, si no devuelMaría Guerrero y la Srta. Cancio y los se- ve esa cantidad.