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Si AÑO CUATRO. ÑUM. 6 óo. CRÓNICA UN 1 VERSAL ILUSTRADA. VIAJE DEL REY A MALAGA RON CA T E L E G R A F I- Acabamos de C CA. V I E R N E S t N llegar á Mala Acabamos 8 a ga ABC con formación de tropas y todo el aparato de rúbrica fue deslucido por la abundante lluvia que cayó desde las primeras horas de la tarde. Como que en adelante podrá decirse para ponderar la magnitud de un temporal, no ya que diluviaba más que cuando enterraron á Zafra sino que llovía como cuando enterraron á Cheste Los Reyes marcharon por la tarde á Málaga sin gran aparato, en busca y seguramente con éxito de mejor tiempo. El Ayuntamiento celebró dos sesiones: una por la mañana, de la que fueron asuntos los más discutidos la forma del suministro de piensos para el ganado de limpiezas y la concesión de licencias para unas vaquerías de dudosas condiciones. El ganado caballar y el vacuno se llevó, pues, la mayor parte del tiempo de la interesante sesión. La de la noche fue dedicada al presupuesto del Ensanche. La gente maliciosa encontrará algo de simbólico en lo de elegir 1 a tenebrosa noche para la discusión de dicho presupaesto. Pero será un exceso de suspicacia, aunque de noche todos los gatos son pardos. La política animadísima. En el Congreso, au grana compiet. En la taquilla se puso el no hay billetes Al final de la función salió el público diciendo que no había, visto el argumento por ninguna parte. El úníco que salió frotándose las manos, más de frío que de gusto, fue el Gobierno. Los espectadores estuvieron á pusto de pedir que se les devolviese el dinero. Sucesos, ninguno trascendental. Por la noche, estreno de Certamen de Cremona en la Zarzuela, que no hizo más que pasar, y fiesta parlamentaria en la Asociación de la Prensa, donde todos los que renegamos á diario de la peste de la oratoria, predicamos con el ejemplo... actuando de deplorables oradores. g ¿MADRID. 3 PB NOVBRE. DE 19O6 NUMERO SUEL TO, 5 CÉNTIMOS 5 ai PALABRAS pas r P r- -los lugares en que una tremenda crecida de las aguas ha destrozado vía férrea, terraplenes, puentes y paSírelas. Venir por obligación ignoranao el riesgo que el viaje supone, no tiene nida de particular. Pero volver por gusto á arrostrar los mismos peligros, es comparable á lo mayor que imaginarse pueda en estos tiempos. A la salida del túnel núm. 6, entre Gobantes y El Chorro, precisamente á la salida, cuando á la vista del espectador aguarda la imponente decoración, de aquellas montañas graníticas, cuya mole asusta por lo inmensa, y del precipicio que el cauce abre entre aquéllas, ha sido destrozada la línea férrea por el ímpetu indomable de la corriente violentísima. Los trenes han interrumpido su circulación hace muchos días (el suceso tiene mes y medio de fecha y ahora, sólo ahora, en vísperas del viaje regio se ha cuidado quien debiera de remediar tal estado de cosas instalando un armazón de maderos sobre el cual se asientan los rieles. Por raucha solidez que se suponga en las vigas, que no son de un grosor extraordinario, no podrá establecerse una nivelación entre ella y la pesadumbre formidable que todo un tren de viajeros representa. Hasta hace pocas fechas el correo, único tren cuya circulación no ha sido suspendida, pasaba á brazo, empujado coche á coche por los obreros ferroviarios. Hoy ha pasado el tren empujado, que no arrastrado, por una locomotora. Mañana pasará el tren Real. Recúrvase al testimonio de cuantos en estos días han viajado por esta línea y se verá con qué horror describen el cuadro, qué espanto puso en su ánimo la contemplación de las ruinas. Poco mas allá hay un puente metálico, el del Moro Mendo, en cuyos pilares ha abierto el ímpetu de las aguas grietas por las cuales cabe el cuerpo de un hombre. Se recompone á toda prisa y se ensaya su resistencia, como se fia hecho esta tarde, con los trenes de viajeros. k Y mañana pasarán SS. M M por el puente del Moro Mendo, bajo el cual corre considerable caudal de aguas. 1 Más allá otro, más allá otro y ya casi á las puertas de Málaga otro más todavía. Y por íállí pasarán mañana S S M M y por allí hemos pasado estos los viajeros del tren correo, cuyas existencias han sido anima vili para el peligroso experimento de la resistencia de los improvisados remiendos. Si el Gobierno hjt pensado en todo lo dicho, puede culpársele de temeridad espantosa. u Si no ha pensado en ello, mucho peor. JOSÉ CAMPO MORENO. dos los individuos, y especialmente de las cía ses sociales más menesterosas; el mismo concepto cristiano de la culpa y de la expiación extraterrena de los delitos, por virtud del cual ha llegado á decir un penalista de los más ilustres que, como creyente, era enemigo de Ja imposición de tal penalidad; el vestigio que implica su existencia del concepto medioeval vindicativo y talionario y, en definitiva, la necesidad de que no subsista el absurdo de que el Estado niegue, á pretexto de restablecer un derecho que se perturbó ó de prevenir su reiteración, el que el propio Estado debe amparar, el de la vida, como raíz de todos y prendí déla eficacia de la pena en el sentido que hoy le atribuyen las escuelas más avanzadas, impulsan al diputado que suscribe á presentar al Congreso la siguiente proposición de ley: Artículo único. Queda abolida n Espa. ña la pena de muerte. En su consecuencia, se entenderán derogados los artículos del Código penal ordinaria y el de Justicia militar en que se establece Is pena de muerte como única ó como límite máximo de las imponibles. En todos esos artículos quedará substituida la pena de muerte por la de privación perpetua de libertad y de derechos en los términos y formas prescriptos por los mencionados Códigos. Palacio del Congreso, 2 de Noviembre de 1906. -Luis Moróte. IMPRESIONES PARLAMENTARIAS p L DEBATE ECO- Voy á ver si logre nt ti NO 1 CO lumna lo cn Y 0 NOM 1 CO? TM mas culminante de la sesión de ayer. Desde el primer momento se notó en los pasillos y en el salón de Conferencias una inusitada animación. Tardaban en sonar los timbres; el Gobierno había ido al entierro del conde de Cheste. Todos los que se hallaban en el Congreso, hacían cabalas y horóscopos sobre lo que podría suceder. Cuando, por fin, se dio el aviso de que la sesión iba á comenzar, los diputados se apresuraron á entrar en el salón y los periodistas nos marchamos prestamente á la tribuna. Un público numeroso llenaba todas las tribunas de la Cámara; se veían en primer término, inclinadas sobre el rojo peluche, bellas damas El señor Canalejas hizo sonar la campanilla y las tareas parlamentarias comenzaran. No relataré por le menudo los incidentes preliminares de la gran contienda. Flotaba en el ambiente la ansiedad, la expectación; á cada momento, un detalle cualquiera, levantaba un tumulto de rumores y risas. La entrada súbita del Sr. Dávila, grueso, bajo, vestido de uniforme, originó un explosión de carcajadas; el ministro reía también; todos reían. Poco después, unas preguntas del Sr. Soriano, el hábil polemista, fueron causa de otros rumores, aprobaciones y protestas. El tiempos iba pesando; los escaños estaban totalmente, llenos; s. e habían encendido las luces; en su sitio estaba el Sr. Moret; se hallaba sentado en un extremo del banco; á su derecha estaba el Sr. La Chica; cerca de él, como rodeándole, se sentaban el Sr. Celleruelo, el Sr. Gasset, el Sr. Rodríguez de la Borbolla, el Sr. Suárez Inclán. En los escaños conservadores, el Sr. Maura, teniendo á su lado al Sr. Sánchez de Toca, reposaba con el ABOLICIÓN DE LA PENA DE MUERTE N o pensábamos ayer, al iniciar una campaña en pro de la abolición de la pena de muerte, en la coincidencia con un ilustre y querido compañero en la Prensa y á la vez digno diputado á Cortes, por Madrid. A fe que la compañía nos es grata, y antes de continuar la labor emprendida de recoger autorizadas opiniones sobre et tema que nos sirve de título á nuestro trabajo, creemos justo reproducir la proposición que D Luis M o r o te presentó ayer á las Cortes. Dice así: Un sentimiento de protesta universal contra toda pena que no lleve aparejada, por lo menos, la posibilidad de la correccióa del delincuente ha condenado á desaparecer de los Códigos modernos la pena de muerte. Existe todavía en algunos por el imperio de la tradición penal, aunque no responda á los dictados de la conciencia jurídica en orden al derecho positivo. EI ejemplo de los países donde ha quedado abolida tan terrible pena, sin que muestren sus estadísticas comparadas mayor criminalidad que en el tiempo en que tegía; la tendencia en el propio sentido abolicionista de otros inspirados en la corriente del humanismo actual que ha ensanchado con amplitudes no previstas la esfera de accióiudel Estado en beneficio de to- LUIS M O R Ó T E SI- MADRID AL DÍA p 1 tiempo estuvo en perfecta armonía con el carácter religioso del día. Pocos más tristes habrá en e! año. El entierro del veterano conde de Cneste,