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EN EL PAÍS DE LA PARADOJA DUELO GEDEON 1 CO 4 ¿VISITANDO AL ENFERMO LA HISTOR 1 A SE REPITE EL FINAL DE ESTE TENORIO Y OTRAS COSÍ LLAS MOJADAS Y REFRIGERANTES COMO EL TIEMPECILLO QUE DISFRUTAMOS, TRAE EL DOM 1 NGO GEDEON Precio: 3 PTAS, LA CAJA con 3 pastillas De venta en l a s principales Farmacias, Droguerías y Perfumerías ale España, Ultramar y Extranjero. Depósito central para España: Almirante Espinosa, 1, Sevilla. Al por mayor en Madrid: Melchor García, Capellanes, 1 duplicado. ÚNICOS DEPOSITARIOS EN BUÍ. NOS AIRES ¡gres. GARCÍA HERMANOS Y CARBALLO Almacén El- IDfPARCIAJL, Victoria, 1.001 PRUÉBENSE LOS CHOCOLATES DE LOS RR. PP. BENEDICTINOS ÚNICO DEPOSITO EN MADRID LHARDY, Carrera de San Jerónimo, 6 68 BIBLIOTECA DE A B C I O S SECRETOS DEL DOCTOR SÍNTESIS 26? IV aoiedad. -Calumnias interesadas. -Los orangs de Malaca. -Este rilidad de la selva virgen. -Hambre. -Heroísmo del capitán Christian. Solo! -Desfallecimiento. -Terrores. -Reunidos. -Agotamiento. -Pesquisas inútiles. -Reducidos á masticar cañas de bambú. -Incendio de la piragua. -Sueño. -Delirio. -Fiebre. -Acceso pernicioso. -Horrible pesadilla. -Pavor. ¡Se muere! -Principio de reacción. -Extra 5 a aparición. -Mutila extrañeza. -Los Hombres del Bosqug- Si existe en el mundo un nomore que pueda considerarse absolutamente feliz, este hombre es el D r Síntesis. Entregado desde hace un raes en cuerpo y alma á su famoso experimento, todo le resultan éxitos favorables. Absorto en su obra, que le posee por entero, parece que no piensa en su hija enferma, en los azares de la navegación que realiza; el olvido, intencionado ó no, es completo aparentemente. En el atoll sin nombre del Mar de Coral se trabaja sin descanso. En el Atina sólo hay una cara nueva, la del capitán Cornelio Van Schouten, hombre de cuarenta años, grueso, rubio, de mejillas de color de ladrillo, de aspecto vulgar; pero extraordinariamente inteligente, celoso, de buena voluntad, muy trabajador, substituye al capitán Christian, en cuanto un hombre de tan excepcionales méritos puede ser substitufdo. El maestro se ha acostumbrado á él rápidamente y saca todo el partido posible, que es mucho. El que ha perdido más con la aitsencia de Christian es Alejo Pharmaque. Christian le profesaba verdadero afecto. El capitán Van Schouten le odia. En cambio, ad- que poco á poco toma forma y aparece bajo el aspecto de una pequeña piragua de tres metros de larga y poco más de media de ancha, que debía estar sumergida allí desde hacía mucho tiempo. -jUna piragua, hermanital La voy a limpiar cuidadosamente. ¡Qué alegría! -exclamó ella, dirigiéndose adondí Chistian estaba. -No se me acerque usted; estoy demasiado sucio. Sin perder un momento vació con las manos el limo que llenaba la embarcación, la fregó con hojas de bambú, la reconoció minuciosamente, y convencido de que sí hallaba en perfecto estado de prestar servicio, dijo: -Gracias á mi hallazgo remontaremos el río hasta lai montañas que forman la espina dorsal de la península de Malaca. Ahora voy á procurarme una pértiga fuerte á wn par de ramas de árbol que me sirvan de remos; des- pues me daré un baño para limpiarme. Al cabo de seis horas se había realizado el programa; Ja piragua estaba á flote y los dos náufragos á bordo esperando la marea ascendente para emprender el viaje. 7 Navegaron felizmente, y allegarla noche se dispusieron á descansar. El capitán subió á tierra la embarcación, la rellenó con hojas para que Ana la utilizase como lecho. La cena fue como el almuerzo: ostras v una raíz de colocasia. Llegada la noche, la joven se instaló cómodamente en la blanda cama de hojas, en tanto que el oficial permanecía de centinela vigilando atentamente hasta el amanecer, Al otro día continuaron el camino, en ayunas, naturalmente, confiando en que la casualidad les proveería del alimento indispensable. La casualidad se le ofreció en forma de anguila enorme que Christian tuvo el acierto de matar de un palo y- echar á la- orilla cuando- aún se estremecía.