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A B C JUEV 3 S 3. DE NOVIEMBRE DE 1006. PAG. 6. EDICIÓN i. a ñores. No voy á extractar sus discursos, Una de las cosas que me parecen más absurdasrson estes discursos largos, interminables, eternos que se pronuncian en nuestra Cámara. ¿Para qué este tono altisonante, enfático, hinchado? jPara qué estos ademanes trágicos, exaltados? ¿Para qué estas contorsiones violentas, desenfrenadas? Yo no comprendo cómo un señor pueda estar hablando hora y media para decir algo que se puede exponer fácilmente en quince minutos; no duraban más allá de este tiempo las oraciones parlamentarias, maravillosas oraciones, del inolvidable Pí y Margal! Esta verborrea es la causa de nuestros males políticos. Y como todas las cosas en el mundo tienen un origen que parece insignificante, baladí, resulta que el origen de este mal, y por consiguiente de todas nuestras calamidades contemporáneas, se debe al arquitecto que construyó el edificio del Congreso. Si en vez de dar á este edificio un aspecto teatral, con sus palcos, con su presidencia elevada, con sus semicírculos de escaños; si en vez de hacer esto, el tal arquitecto hubiera construido sencillamente una sala cuadrada, con pequeñas tribunas, cuyo público np pudiese ser visto desde los escaños; con na presidencia colocada al nivel del piso, ¿hubiera nacido entre nosotros la oratoria grandilocuente? ¿Hubiera existido Castelar? ¿No habría sido otro y bien distinto el curso de nuestra historia moderna? Aquí en este Congreso es preciso hablar á gritos; el banco azul, por cerca que nos hallemos de él, está lejos de nosotros; un presidente colocado en un alto, solemne sitia) nos concede la palabra en medio de una profunda expectación; las tribunas se encuentran repletas de un público que nos contempla ansiosamente. En cambio en el otro Congreso, en el Congreso ideal, no veríamos al público; estaríamos tan cerca unos de otros que hablar en tono campanudo parecería una cosa ridicula; el presidente estaría sentado á igual altura que nosotros; se nos concedería la palabra sin ceremonia; dejaríamos de hablar euando hubiéramos expuesto escuetamente el objeto de nuestro discurso... Esta es la diferencia entre el Congreso que existe y el que pudo haberse construido. ¿Será temerario decir que al capricho de un arquitecto se deben todas! ss desgracias de España? AZORJN en el partido del que viene á ser exclusivo patrimonio... ¡Quizá los jefes liberales tengan empeño en demostrarnos que no son tan tímidos como se supone, sino que tosen fuerte! Y por eso se acatarran. Por lo que respecta a D Segis, su catarro hizo estornudar á todos los ministros. Ya se creyeron abandonados completamente, perdidos para siempre... Por fortuna, Romationes, que había visitado al nuevo ilustre enfermo, devolvió á sus compañeros la tranquilidad perdida. ¡No hay, que apurarse! -dijo á D. Bernabé, que le esperaba ansioso. -D. Segis sigue á nuestro lado. ¿De veras? -contestó Dávila respirando con tal fuerza que hizo volar todo el proyecto de Asociaciones... -Sí. Su catarro es completamente ministerial... ¡Tose en el mismo tono que López Domínguez... ¡Dichoso país... ¡Bonita situación... ¡Admirable partido... Los prohombres liberales se acatarran como si quisieran hacer ejercicios de oposición á la jefatura... López Domínguez, Montero Ríos, Moreí... ¡Qué falta nos está haciendo á todos, y particularmente al partido liberal, un jefe que no se acatarre nunca! -Gil. Naturalmente, en cada nueva presentación aparece remozada, vivita y coleando. Anoche, en el Cómico nos la sirvieron con el título de Venus J ursaat, y aunque sus escenas son calentitas, recién hechas, y flamante y acabadita de componer n música, la solera es la misma, la vitola es ida cica. LOS ESTRENOS Venus EN EL CÓMICO cómicoJ ursaal, fantasía- -lírica en un acto y cuatro cuadros, letra de los Sres. López Marín y Límendoux, música de los maestros Calleja y Lleó. Mis amigos López Marín y Limendoux siguen vacunándose directamente de la propia ternera, y aquí la ternera es Venus Salón, obra que disfrutará el raro privilegio de haber sido conocida por tres generaciones. Casi la alcanzaron en Romea nuestros padres; después la hemos visto nosotros en la Zarzuela, en Eslava, en el Lírico y en el Moderno; mañana la transformarán sus autores para nuestros hijos. S R l A FONS Venus J ursaat es, como sus mismos autores la bautizan, una sukursaal de Venus- Salón, una nueva degustación- -estilo Tupínamba- -de la primitiva zarzuela, ya más que centenaria. La obta va que ni de perlas en el Cómico; bien sazonadita de chistes, al rojo cereza, vistosa, sicalíptica, ctmusante, y eso sí, con una afortunada partitura hecha á la francesa: cuplés y aires de verdadero espni y carácter; sobre todo, el que cantaron Juanita Manso y Julia Fons con elegante picardía; a canción que dijo Miró, el nuevo baile del brazalete y un tango colectivo, remarcable y contoneable. Gamero se nos presentó como discreto viríuoso, tocando el violín, y Juanita Manso cantó al final con correcta frase un cup é en francés. Venus J uisaal vivirá, como su madre, mucho tiempo en el cartel del Cómico. ¡Y vayan pasando, caballeros! FLOR 1 D 0 R POLÍTICA RECREATIVA Q T R O CATARRITO 1 Cuando los afi c i o n a d o s á las emociones fuertes esperábamos ayer en el Congreso al Sr. Moret, llegó la noticia de que el ilustre hombre público se quedaba en casa, como Cachupín, aunque por otro motivo más desagradable. ¡D. Segis tenía un catarro! ¿Otro catarrito? -pensaron algunos maliciosos, tosiendo también y dé un modo muy significativo. ¿No son muy naturales estas suspicacias, siempre que se comenta el catarro de cualquier prohombre liberal? Desde los buenos tiempos de aquel insigne arón- -á quien echamos de menos muchas veces- -el catarro forma parte del programa del partido. lf en verdad que esto es lo más substancial que sus herederos conservan de dicho programa: la frecuencia en acatarrarse. Será muy injusto, sin embargo, quien no vea, señale y examine la diferencia de clase entre todos estos catarritos, tal vez simbólicos de los diversos matices del partido mismo. Convengamos en que aquellos catarros tenían, por lo menos, cierta gracia. Los de ahora son bastante tristes Mas el Cdso es que ó c t i r r o e r LA BODA DE POR TELÉGRAFO artagena, 3 i 9 n. Ha llegado Machdqui to, acompañado del catedrático de la Es cuela de Ingenieros Agrónomos Sr. Hurtado de Mendoza, que será el padrino de la boda del aplaudido diestro. E! sábado llegarán Pérez Galdós, Chávarri, Guerrita y otros invitados. El enlace se verificará á fa una de ¡a taide del domingo en el domicilio de la noví? situado en el vecino barrio del Peral. En el correo del mismo día saldrán, ios novios para Madrid y París. -MonUer ai. OT 1 TA. M A N S O