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Si ANO CUATRO. NUM, 658. CRÓNICA UN 1 VERSAL ILUSTRADA Y es natural ese silencio. Lo que se proyecta no alivia la carga al contribuyente. Los meJctubre se despidió con fresco, pero con sol nos, y á la vez menos necesitados, van á pagar y para Madrid con dos premios gordos una parte de su tributo en Otra forma, y los más, los que forman la vasta clase rural, seguice la lotería. No puede pedirse mayor bondad l mes qtse se marcha dando plaza al dichoso rán pagando durante algún tiempo todo lo que hasta aquí y en la forma que hasta aquí; pero, íes, que- empieza con todos los Santos y acaba además, todo lo nuevo. OH San Andrés El país soñó otra cosa. El país ha querido y También hubo lotería para el Gobierno. La quiere la supresión total de los Consumos, baparte política tenía ayer ese atractivo. En el sándola primeramente en las economías que Congreso se anunciaban emociones. Dependía de lo ¡que dijese Moret el que á la situación pueden introducirse en los presupuestos con la se la llevase pateta; pero hay catarros gripales rebaja de. partidas que representan hoy lo suy catarros providenciales. Uno de estos, es- perfluo y obedecen más que nada á la rutina y pontáneo, como muchas de las cosas que ocu- al favoritismo, y después, con el refuerzo de rren en política, fue el que, acometiendo á don los ingresos en forma equitativa que acabe con la desigualdad presente yrealice el ideal de Segismundo, previas algunas conferencias políticas, conjuró la tormenta que amenazaba es- que todos los españoles contribuyan proportallar. Por unos cuantos días más el Gobierno ciona mente en la medida de sus fuerzas y de tiene asegurada la existencia. No puede darse sus recursos á levantar las cargas públicas. Medios complementarios serían el descubriseguro de vida más modesto. miento de la riqueza territorial oculta y su triLos senadores, diputados, varios concejales butación, ó la expropiación de lo no registray el alcalde de Madrid, se reunieron en el Condo, la transformación de algunos monopolios greso y convinieron en pedir al Gobierno dos particulares en oficiales ó del Estado, la creamillones de los que el Estado debe al Municición de tributos sobre muchos lujos y sobre no pio y manifestarle que el proyecto de substitupocos vicios, etc. Materia es ésta con la cual ción de los Consumos es irrealizable, dos coun economista podría hacer lucida labor que sas distintas y un solo disgusto verdadero para diese satisfacción á las aspiraciones y á las neel ministro de Hacienda. ¡Anda, y ayer mismo cesidades del país. que salió diciendo la Comisión ejecutiva contra No conocemos, claro es, la información de los Consumos que el proyecto es cosa buena, los pueblos ante la Comisión extraparlamentalosa fina... En la Audiencia acabó la vista del proceso rfa que ha entendido en el estudio de la supredel schotis y las puñaladas. El Jurado estuvo sión de los Consumos. El ministro, en el preámbulo de su proyecto y en el discurso que bien. Siguió por los Juzgados el desfile de apre- precedió á la lectura de éste, no ha querido hablar de opiniones, de actos, de deseos de ckbles industriales que nos envenenan la exislas Corporaciones. En el preámbulo dice que tencia dándonos ultramarinos insalubres y pan los estudios analíticos, realizados por la Comás ultramarino todavía. misión, prueban la absoluta imposibilidad de Por la noche hubo estreno en el Cómico: que el impuesto de Consumos continúe en EsJfottsaal, un Venus- Salón con su correspondienpaña En el discurso habla de estadísticas y te sicalipsis, su irremediable tango y su invenagrega que del examen de esos trabajos resulcible maliehicha con distinto collar. El público, tan tamañas irregularidades, si lo permitís diré Joco, y no porque en h obra se cubran las forlas monstruosidades que se esconden en ese mas, sino por todo lo contrario precisamente. impuesto, que cuando las conozcáis, y va á ser muy pronto, os preguntaréis: ¿cómo ha podido vivir España tanto. tiemo. o en esa ciénaga financiera? No asoma, pues, por ninguna parte la inspiración del proyecto tal cual éste es, en las manifestaciones expresas de los pueblos. Es i inspiración propia del ministro. ue la transformación del impuesto de ConBien se deduce de la simple apreciación del sumos no realiza lo que es aspiración y conjunto de su obra, y especialmente de la maesperanza del país decíamos al final de nuestro nera de aplicar ésta. artículo anterior, y lo demuestra, entre otras El tributo (el de los Consumos) es, según cosas, la acogida que el proyecto ha encontra- expresión del ministro en su discurso, más do en la opinión. s gravoso para los pueblos pequeños que para Indiferente puede ser, y na demostrado ser- los grandes Y, sin embargo, quiere eximir io, la masa popular ante las grandes cuestiones del tributo á los pueblos grandes antes que á nacionales. Con indiferencia vio deshacerse los pequeños, con la agravante de hacer carnuestro imperio colonial; con desdén presencia gar á éstos, además, con el peso de los 27 mid desfile de Gobiernos cuya inestabilidad es llones del cupo del Tesoro, que se condona á Causa de qae nada fecundo arraigue y fructifi- las capitales, durante un año ó dos. que. Pero en lo que no puede juzgársele indiEs decir que durante uno ó dos ejercicios ferente es en lo tocante al tributo de Consuseguirán pagando los pueblos los Consumos mos. Por él ha ido cien v: ces al motín. Contra como hasta aquí y encima los tributos generaél se ha manifestado muchas veces con violenles que se crean, como el recargo de las cédulas, cias duramente reprimidas. por ejemplo; todo á cambio de la promesa de Sí el proyecto de ley de que hablamos sig- que á la vuelta de dos años no existirán los nificase par el pueblo una mejora positiva, si Consumos. así lo hubiese entendido él, á estas horas habría Y para entonces se les ofrece la iniciativa de manifestado su regocijo con la fuerza de ex- crear arbitrios, tan factibles en los pueblos pepresión que sabe manifestar su protesta cuando queños, como sobre el alcantarillado. 1o s collega el moserno. ches de plaza, los servicios funerarios, merca- SI MADRID, i, I) E NOVBRE. NUMERO DEIQQ 6. SUEL- TO, 5 CÉNTIMOS dos, sillas en los paseos, carteles, carruajes y aballos de lujo, automóviles, motocicletas y bicicletas, criados con librea, Casinos y Círculos de recreo, juegos permitidos, etc. y cuando estos gravámenes no basten (para lo cua! naturalmente, se harán ensayos que darán resultados buenos ó malos, y si son malos se ensayarán otros sin dejar de practicar aquéllos mientras no se pruebe la eficacia de los nuevos) se recurrirá a! repartimiento general, una de las armas más terribles que esgrime el caciquismo, plaga complementaria de los Consumos, contra los que no se someten á su aborrecible yugo. MADRID AL DÍA IMPRESIONES PARLAMENTARIAS No pasó ayer nada en la Cámara. Desde el primer momento se supo que el Sr. Moret no podría concurrir á la sesión. Precisamente ayer tenía el Sr. Moret que autorizar ó desautorizar con su palabra al Gobierno. ¿No viene Moret? -preguntaban con cier to asombro los diputados á medida que! b ¿n llegando. -No- -se les contestaba- -está enfermo. ¿Enfermo de cuidado? -tornábamos á preguntar los que nos interesamos oor la saiud del ilustre orador. -No; cosa ligera- -se nos decía tranauil; zándonos; -un enfriamiento. Esto no era extraño; la temperatura ha bajado considerablemente estos días, y cuando se ha trabajado mucho en la vida penosa de la política, cuando también se llega á cierta edad, el organismo- -como le ocurría al Sr. Sagasta- -se muestra extremadamente sensible á las contingencias meteorológicas. No fue, pues, el Sr. Moret al Congreso; varios diputados á primera hora nos enteraron de algunas cosas que- desgraciadamente, han huido de mi memoria. Pronto se entró en la orden de! día. En el salón de sesiones reinaba una estrepitosa baraúnda; -cuatro ó seis diputados charlaban con los ministros en el banco azul; en las puertas había anchos grupos que platicaban á gritos; de los que estaban en los escaños, unos leían, otros escribían cartas, otros paladeaban caramelos; en el estrado presidencial, un hormiguero de señores, acosaban al Presidente y no le dejaban sosegar un momento. Yo quisiera saber qué es lo que pensaría de nuestro país un alemán ó un inglés que de pronto se asomase á la tribuna y contemplase este pintoresco espectáculo. Al inglés, sobre todo, le chocaría en extremo. Ya he dicho en otra ocasión que en la Cámara inglesa no se puede leer un libro, ni comer un caramelo, ni siquiera abrir una carta; allí no existe tampoco campanilla; no se aplaude jamás á nadie, y cuando se habla se hace en estilo sencillo, reoosado, como en una conversación. Pero continuemos con nuestra reseña. Ayer la algarabía era tan formidable que 1 señor presidente se vio en la necesidad de hacer sonar su esquila y llamar al orden á los perturbadores. ¡Orden, señores, ordenl- -exclamó el Sr. Canalejas. ¡Suplico á los señores diputados que hablen en el salón de Conferen cias ó en otros de la casa! Se hizo un poco de silencio y continuó la sesión. Habló ei señor Rahola, habló el Sr. Sala y hablaron otros s F ILOSOFIA DE UN EDIFICIO LOS PROYECTOS ECONÓMICOS Q