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A R r MIÉRCOLES 3i DF OCTUBRE DE ia o6 PA. G. 9 SDiClON ¡También las mujeres matan... Y es que la mujer resulta igual á una agua profunda, cuyo seno nunca se sabe qué iras, qué tempestades, guarda. Los que juegan con la blandura de la mujer no comprenden que es como si jugasen con una cosa escurridiza, de repentinas, de imprevistas decisiones; la mujer, que es tan bella, dulce, ponderable, como profunda y terrible. Los que se acercan á ella para hostigarla y abusar de su blandura, ignoran que hostigan á un enigma, y que el enigma puede esconder uñas, y que dentro del suave y blanco ser ace cha acaso la muerte. Pero si triste y horroroso es considerar á la mujer como víctima, acuchillada por un malvado, aún es más triste y terrible verla con la mano armada, con el rostro salpicado de sangre. La mujer no debiera conocer el crimen; la mano de la mujer debería ser siempre pura; una flor, una joya, el rizo de un infante, éstas son las cosas que la mano de la mujer debiera tener siempre... Pero estas son cosas que á nosotros los medio poetas se nos ocurre imaginar; la realidad es otra mucho menos agradable. Es una realidad horrible que consiste en un homicidio diario, en una riña campal cada domingo, en un hombre que mata á su novia, una novia que mata á su hombre, el verdugo que mata á dos ajusticiados... ¡Es bastante miserable esta realidad! J. MARÍA. SALAVERR 1 A t S i ttJM M III XLÍ Í UÍMÍ EL DRAMA DE BILBAO JESUSA PUJAMA, QUE DIO MUERTE A SU NOVIO, MAURICIO LUCERET, DE UN TIRO DE REVOLVER EL DRAMA DE BILBAO MAURICIO LUCERET, MUERTO EL DOMINGO ULTIMO POR SU NOVIA EN EL P O R T A L D E SU CASA- -Na, que te lleva á la escuela con el meñique. Marcelo, haste el cargo! ¡i o me hables! Vente á razones! ¡No quiero! Cuando un hombre se rebaja á su señora, Laus Dedos, ú amén, pá el caso es lo mismo. -Hombre, escúchame un momento- ¡Ni en broma! ¡Mira que un loro es un loro y tié derecho pa hablar! ¿Qué vas á decirme, que tu mujer se te ha vuelto corrupia, y que no la domas? Pues mándasela á Malleo- ¡No es por ahí! ss por javeras! Miá que un hombre de tu peso depender de un calamar, y perdona el epíteto. ¡No hay de qué! -Pues que te pierdas la tarde de más salero del calendario; carcula cómo estará too dispuesto aue hasta hay ocarina. -Puede. -Y un arroz con gallo muerto que tié excelencia, con coro de almejitas y cangrejos, y una lata de sardinas, y un matapenas añejo, y una guitarra que pide á voces cante flamenco y cuatro mademoiselles de la vecindá de Ugenio pá que alegren el cotarro, porque siempre el sexo bello da esplendor á una garata donde hay juventú y dinero. ¿Conque vienes? ¡Dale bola Mira que eres berroqueño. t Si no pué ser! ¿Por qué causa? ¡Por el qué dirán! -J M I agüelo, las que te trae ¡Las del ben! También eres tu malévolo! TAMBIÉN LAS MUJERES MATAN Zcr pistola en El vitriolo en Bilbao. Madrid... (GACETILLA RIMADA. V T ecía yo anteayer que la mujer es la víctima eterna, inmolada en aras de la bestialidad masculina; pero como si el sexo debí) quisiera oponerse á mis palabras sentimentales, he ahí que dos mujeres, en el espacio de dos días, arman su brazo con la misma furia que los hombres, buscan á sus víctimas y las hieren, las matan, demostrando imponderable serenidad... Por donde se demuestra que aquí, en nuestro país paradójico, todos sirven para todo, para matar, para embarullar la vida y para hacer de nuestros anales sociales una crónica negra que chorrea sangre y luto. Luto y sangre, éste es el epígrafe que el destino ha querido poner en las páginas de nuestra vida; luto y sangre destilan las columnas de los periódicos; el vino, la navaja, el suicidio, el bandidaje, la horca, tales son las fatídicas palabras qui aparecen, como una condenación dantesca, en la diaria hoja del periódico, y ahora que se avecina el invierno, cuando la Naturaleza pone frío, hambre y duelo en los campos y en los tugurios de los pobres, ahora parece como que los humanos arrecian en su manía de entenebrecer la vida, esta agria y laboriosa vida de un pueblo que aún sangra por sus recientes desastres. Homicidio diario, riña campal todos los domingos, venganzas de un amante, represalias de una mujer y, la horca, que ya se está levantando en Sevilla... Estamos amenazados los españoles por una enfermedad rara, que acaso no hayan catalogado los psiquiatras: esta enfermedad será la obsesión sangrienta, de que vamos á padecer bien pronto. Seducido por los diarios epígrafes de los periódicos, eS público busca ya, como un pan cotidiano, aquel crimen ó aquella calamidad que le remuevan bien los nervios y le estremezcan bien el corazón; el público busca y lee esa crónica fatal, roja como un coágulo de sangre, y hunde su atención en la acerba voluptuosidad que ofrece el crimen; hasta que un día salgamos todos a la calle imbuidos por una universal mama persecutoria, locos y obsesionulos, disparando escopetazos al azar. EL DÍA D E TODOS LOS SANTOS- ¿conque, vienes ú no vienes, ú qué haces? -No me atrevo. -Pues, chico, eres tu más corto que el rápido de Pozuelo. -Es que es un día solezne el de tos los Santos. -Bueno, por eso es la cuchipanda. ¿Y si la parienta luego... ¿Y te apura esa quisquilla que tiés por mujer? ¡No es eso! ¡Son acerolas! ¡Faustino, ya no te conozco! ¡Pero... V t V V- Í; i: kh i T. V: UN LADRÓN AUDAZ EL ZAPATERO V 01 GT QUE, FJNG 1 ENDOSE CAPITÁN, SAQUEO EL AYUNTAMIENTO DE K O E P E N 1 C K 2 ÍACJÉ. NDO PRISIONERO AL ALCALDE Fot. lllustralion u Kone pondenz Céntrale.