Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C. MARTES 3o DE OCTUBRE DE 1906. PAG. 10. FniCIQN LA ENFERMEDAD DEL PAPA J DE NUESTRO CORRESPONSAL I SPEC 2 AL T oma, 2 S Octubre jVTo creo que sea el mejor procedimiento para evitar algo desagradable, negar su existencia, y por esta razón me ha parecido más oportuno informarme minuciosamente de la enfermedad del Papa, en vez de negar, como lo hacen otros, que S J Santidad esté enfermo. Esta mañana, pues, fuíme al Vaticano, esperé pacientemente que saliera de su visita el protomédico de Pío X, Dr. Lapponi, con quien conversé breves instantes, y luego acudí á otras fuentes de información, que no por ex BARCELONA. EL F E R R O C A R R I L F U N I C U L A R A VALLV 1 DRERA, QUE ACABA DE SÉK INAUGURADO Fot. Moragas i- V MADRID. EL MAGISTRADO DE LA AUD I E N C I A D. J O S É ORTEGA MOREJON VICTIMA DEL CRIMEN DÉ AYER Fot. Carbonell. traoficiales dejan de ser exactas de toda exactitud. He aquí mis noticias: Pío X padece hace tiempo nefritis, enfermedad larga y constante que le ocasiona muchas molestias y es un verdadero inconveniente para su fiebre de actividad habitual; Ia s principales de estas molestias son frecuentes dolores en las articulaciones de las piernas y de las manos y las hinchazones características de los dedos de los pies y de las rodillas. Al Papa le gusta muchísimo dar largos paseos en compañía de su fiel secretario monseñor Bressan por los jardines del Vaticano. Estos paseos le fatigan mucho y ¡e irritan! a inflamación de los miembros inferiores, anulando su elasticidad y su soltura. LOS REOS DE PEÑAFLOR t- i ANDHES ALDJJE EL FRANCÉS JÓSE MUÑOZ LOPÉRÁ Fots. Bairera. As! ha ocurrido ahora. Después de uno de esos largos paseos, Mons. Bressa observó que e) Pontífice arrastraba uns pierna y le propuso llamar el carruaje, pero fue en vano; Pío X insistía en que aquello no era nada; un poco de cansancio, que se pasaría con un poco de reposo Subió el Papa trabajosamente la amplia escalera que conduce á sus habitaciones y se acostó; pero los dolores persistían de tal modo, que fue necesario llamar al Dr. Lapponi. Este no advirtió nada alarmante, pero comprobólos progresos de la enfermedad implacable que destruye poco á poco la robusta salud del Santo Padre. -No es más que un acceso de gota- -dijo. Y por toda prescripción se limitó á ordenar el descanso, orden que siempre desatiende el Pontífice, un riguroso régimen dietético y abundante ingestión de agua de Fuiggi, de esas maravillosas aguas que brotan en Anticoli, provincia de Roma. ¡Si yo pudiera ir allí- -decía sonriendo melancólicamente el Papa- -recobraría la saud... Pero esto no rae está permitido. Obedeciendo á pesar suyo más á sus dolores que á las disposiciones de su protomédico, permanece Su Santidad en el lecho, y á lo sumo pasa algunas horas tendido en una chaisselongue, leyendo periódicos. Han sido suspendidas las recepciones, todas las recepciones, no obstante lo cual, el cardenal secretario de Estado, á quien ayer felicitó el Papa con motivo de su santo, violentó la consigna y fue á echarse á sus plantas para manifestarle su agradecimiento. -Esto no es nada- -le dijo Pío X. -Puede Vuestra Eminencia hablarme cuando quiera de nuestros asuntos. Así tal vez me distraeré. El estado moral del Papa es muy satisfactorio; recibe á sus hermanas con el buen humor característico en él; pero la enfermedad persiste... DR. F. FRANCHI