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A B C MARTES 3o DE OCTUBRE DE 1906. PAG. 5. EDICIÓN i. bre y que decora. Menos mal sí éste fuese- D Annunzio, Más que del incendio ó de la combustión de las ideas; et amor, estrenado en Roma por Zacconi, ha desgraciadamente suele ser producto de la va- Sido un fracaso, no habiendo respondido á la nidad, que tambiéflTes humo... Y he aquí una pequeña disculpa de esa orden niveladora. expectación que en los círculos teatrales había Poique todos Ips que van al Congreso por despertad afición, es decir, todos Jos que van al Congre U N C I Ó N CON- En el teatro de Wies- so son igualmente vanos y humeantes... No baden se ha celebra- aludo á los queridos compañeros que hacen MEMORATIVA do la J 5o represen- sus informaciones correspondientes, porque éstos no van. A éstos los llevan. tación de 1 ópera Oberon, reformada por el maestro ScWaa con arreglo á las exigencias La chistera es, pues, una especie de documodernas. mento al portador. Una cédula personal de uso La obra de Weber ha tenido una intepreta- parlamentario. Así como se pide para desemción admirable. peñar ciertos destinos un certificado de buena conducta, para entrar en el Parlamento es inQUE ES UN Un acto de heroísmo dispensable ese horrible documento cilindrico, realizó la otra noche en que empieza á ser justamente despreciado en RASGO! el teatro der Hanno ¡er todas partes, y es indispensable porque da á la soprano Cantando el Fidelio de quien lo llev cierto aspecto de gravedad, de Beethoven, en k escena de la prisión, tuvo la autoridad y de seriedad, muy del gusto de los desgracia de romperse un brazo. A pesar de señores que confeccionan nuestras leyes graios agudos dolores que la acometieron, la tipje, ves, serias y autoritarias. disimulando el accidente, terminó la escena, ¿Comprenderéis ahora toda la importancia sin que el publico advirtiese lo ocurrido. que tiene en la vida de un hombre ese acto, al parecer sencillo, de colocarse la chistera para ir al Congreso... Sólo con ponérsela ya cree tener la resolución de todos los problemas nacionales y el secreto de cuantos cambios y comfiaste año, como todos, no se permite pe- binaciones agitan nuestro mundo político netrar en el Palacio del Congreso á quien Llevando su chistera, ya supone que lleva no lleve sombrero de copa. No creo que rece algo en la cabeza. Y mira á las gentes por encon los diputadlos esta exigencia tubular; pero cima del hombro y contesta con monosílabos y es indudable que á quien no tiene representa- da sonrisas por comentarios, v se calla natución eíí Cortes se le obliga á exhibir la chiste- ralmente, la palabra sagrada de que es único ra, amén de otros documentos igualmente ne- poseedor... Estos son los primeaos ejercicios cesarios, para entrar en aquella santa casa. de esa seriedad asnal, que suele conducir diComo ni mis aficiones ni mis deberes profe- rectamente á un puesto muy elevado... sionales me obligan hogaño á pisar el consabiSólo por esto sería despreciable el sombrero do templo de las leyes respeto esas órdenes de copa, si no lo fuera ya por otras cosas reglamentarias que no he de cumplir. Séame igualmente aborrecibles... Durante m u c h o permitido, sin embargo, una débif protesta, tiempo ha sidoobligatorio en las grandes souna sencilla protesta, que no es otra cosa sino lemnidades, y aun hoy es testigo forzoso en wn latido remántico, que dijo el Otre. ciertos acontecimientos. Y acaso se le exija en el Congreso para dar á sus sesiones y á sus Sí; protesto de la chistera en general, por ridicula, molesta y antipática. Y protesto trabajos- el tono de solemnidad y de aconteciparticularmente de que se la- concedan los ho- mientos de que carecen... Únicamente al pennores parlamentarios que no merece por nin- sar que á los entierros se va de chistera, dan ganas de ponérsela para ir al Congreso... Y, gún concepto. 1 Yo encontraría cierta justificación á. esa prag- como es natural, con su gasa correspondiente. mática, si concretara su tiranía igualatoria. Es ANTONIO PALOMERO decir, si ordenara también que los sombreros de copa fueran del último modelo y con sus reflejos correspondientes. Al fin, éste sería un ideal de elegancia y de buen tono, respetable como todos los ideales, que obligaría á los aficionados á Ja cosa pública á unos ligeros ensayos de dandysmo. Pero exigir la chistera por PRIMER CUERPO DE EJERCITO la chistera aisraa, me parece una insigne ni (POR CORREO) miedad, impropia del tiempo... y del espacio. DE NUESTRO CORRESPONSAL ESPECIAL Santa Cruz del Jfetamar, a 8, n 3 o Quizá esos pequeños legisladores ncr se encuentren con valor para esta novedad. Y acaso oy entraron aquí las fuerzas del bando del debamos agradecérselo, ya que su orden de la Oeste, habiéndose destacado la segunda chistera obligatoria que permite la libre elec- compañía del batallón de Asturias á Escalona, ción de los modelos, nos ofrece reconstruir, acompañada de la sección del 2.0 Mixto de en el salón de Conferencias, la h ¡storia del sem- Ingenieros, con objeto de defender el puente. brero de copa. Allí las vemos de todas clases, La división, con sus cuarteles generales y dide todas formas y de todos tamaños; y en la rector de las maniobras, llegaron al mediodía. mayor ó menor extensión de sus alas, así como Es admirable el estado sanitario de la tropa; en el brillo y alisado de su pelo, podemos co- pues hay batallón, como el de Asturias, que nocer algo de la vida de sus propietarios y se- no ha tenido ni una sola baja, no obstante haguirles en las distintas vicisitudes de sus aspi- ber cubierto 60 kilómetros en veintiocho horas. raciones políticas... ¡Acaso sea esta pintoresca Mientras se alojaban las fuerzas formaron promiscuidad lo más interesante y sugestivo los batallones en columna, estableciéndose inde la llamada vida pública que es también mediatamente el servicio de seguridad. otra promiscuidad de la vida privada... El pueblo demostró voluntad, mucha volunComo se ve, seguimos enamorados de lo tad en alojar á la tropa, pero no el entusiasmo abstracto, oficialmente, por lo menos. Porque aue se vio en Talavera y Santa Olalla. la chistera es una abstracción, en buena metafísica. Y acaso por serlo, se hace indispensable OMENTOS DE A las dos y media para penetrar en et sagrado recinto donde de la tarde, cuando ALARMA las tropas se dispoviven á sus anchas tantos seres abstractos, ó, por mejor decir, abstraídos. nían á comer, se recibió el aviso de estar á la- La chistera es un símbolo en la política es- vista- -realizando un ataque demostrativo, ó pañola. Sn forma de chimenea, parece indicada tal vez un falso ataque- -los Cazadores de la cara que salga i humo de ias cabezas que cubrigada Este; yero, pronta desaparecieron á Ja u N FRACASO El nuevo drama ae vista de las parejas de Caballería del bando Oeste que practicaban el servicio de seguridad. Como consecuencia de la alarma se tocó generala, formando rápidamente las trppas del bando Oeste, que ocuparon los puntos estratégicos de este pueblo. A media tarde, después ae practicado un minucioso reconocimiento por ios Lanceros, se retiraron las fuerzas del general Aznar á sus respectivos alojamientos, comiendo entonces e 1 rancho que tenían preparado cuando sonó e toque de generala. LA CHISTERA MANIOBRAS MILITARES prisioneros un cabo y SAUAS un soldado de húsares de la Princesa que- estaban practicando en su bando el servicio de seguridad; el hecho es verdaderamente notable, debiéndose á la auaudacia de un oficial de la Reina, que llegó á rebasar las parejas del bando Este, frente á Valmojado, situándose detrás de una de aquéllas, á la que llevó por delante, haciéndola prisionera. Se comenta mucho el hecho de naoer apresado un escuadrón de lanceros del Príncipe, del bando Oeste, tres escuadrones de húsares de Pavía, que llegaron anoche á Santa Cruz del Retamar. El hecho es muy discutible y aún no ha dictado fallo el general director. de las maniobras. El escuadrón del Príncipe llevaba más de doce horas en este pueblo; en ese tiempo hay que pensar que se había fortificado y, por tan to, que pudo resistir el ataque de mayor fuer za enemiga. Como en las maniobras se supone que se toman las medidas preventivas de campaña, sin llegar á realizarlas con obras de fortificación, voladuras de puentes, etc. para evitar daños y grandes gastos, ha de considerarse en este caso que todo esto estaba previsto y que e! escuadrón del Príncipe ocupaba una posición fortificada que no puede tomarse fácilmente. El general director de las maniobras decidirá; pero, entretanto, mañana irán las tropas del bando Oeste con ese escuadrón menos, y 1 sdo hay que tenerlo en cuenta, tanto más en estas prácticas en que la Caballería desempeña el pape! principal. Fuerzas de Wad Ras, en unión de los Lanceros, han cubierto el servicio de seguridad, retirándose á las nueve de la noche, como está prevenido en las instrucciones para e tas maniobras. Hoy se esperaba la llegada del Rey, y en esta creencia han venido algunos automóviles, coches, y á caballo multitud de paisanos de los pueblos limítrofes y de algunos bastante distantes. La proximidad del encuentro c e ambos bandos I1 despertado gran curiosidad en los vecinos de este pueblo y alrededores, organizándose verdaderas caravanas de turistas, que no cesaban de preguntar á cuantos oficiales encontraban á su paso si sería hoy el combate y por dónde tendría lugar. Hasta las mujeres se nan lanzado a la carretera, viniendo á pie de Quismondo un grupo animadísimo de bonitas muchachas que formaban también una columna con su correspondiente impedimenta: las suegyas, y como jefa nata una preciosa criatura, Dolores Bullido, digns representación de esta raza puramente española de mujeres inocentes, frescas y hermosas que tanto abundan en nuestros pueblos. Esta tarde todo era movimiento en la carretera; en ella se encuentra establecida la estación éetegráfica, y allí se hallaban conferenciando los generales. Cada vez que un ciclista ó uno de los automóviles de Ingenieros iba á comunicar órdenes, el público corría ansioso de conocer la situación del enemigo, creyendo ENCUE TRO DE EL AMBOSNBANDOS F. UERZAS Han sido cogidos