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A B C DOMINGO 28 DE OCTUBRE DE 1006. PAG. 7. EDICIÓN 1. RAMÓN Y CAJAL Stokolmo, zj, 5 t. Acaba de adjxtdicarse el premio Nobel de este año, en la sección de ciencias, al insigne histólogo español Ramón y Cajal. -Bernard. asta hace pocos, muy pocos años, no habíamos enterado en España deque de los profesores de nuestra Universidad, bajador modesto, apenas conocido fuera aula y del laboratorio, tenía en el extranjero reputación de sabio, ad nirado por las más alr as autoridades de la iencia moderna. Fue preciso, para que Ja noticia se esparciera y se la diese crédito, que, convirtiéndose sus propios colegas en voceros de la fama, repitieran uno y otro día los ecos de sus triunfos en Europa, tan rehacía siempre á mirar por encima d é l o s Pirineos. En Marzo de 1894, la Sociedad Real de Ciencias, de Londres, le invitó á pronunciar el discurso de apertura, y al día siguiente, Ramón y Cajal recibía, con gran solemnidad y aparatosa ceremonia, la investidura de doctor honorario de la Universidad de Cambridge, honor que había sido adjudicado antes á Pasteur. H nos uno tradel Ios, estaba reducido á un enorme microscopio Nachet- -más parecido á obús de sitio que á instrumento óptico, plácidamente guardado bajo un fanal de vidrio que el polvo obscurecía, -y en que el venerable Maestre de San Juan hablaba largas horas á un fatigado auditorio, de fibras, células y tejidos que jamás habrían de contemplarse al través del objetivo del fantástico microscopio. La histología, la anatomía patológica y la fl fc S 4. La consagración ofi I cial de su genio estaba f hecha, y al regresar á Madrid Ramón y CaLos resultados de su jal, el claustro en pleno labor enorme produjede la Facultad de Meron en Europa efectos dicina le tributó el hode deslumbramiento, y menaje público que mesus descubrimientos de recían su t a l e n t o su las terminaciones nerabnegación y su laboviosas y de la contextura riosidad incansable. celular, fueron saludaDesdeentonces, poco dos con emoción respeá poco nos hemos ido tuosa por sabios como enterando de lo qu ¿Lenhosseh, Opet y Lacsignifica para nuestro ki... El mundo científiorgullo nacional la figuco estaba pendiente de ra del ilustre navarro, la constante publicación y en estos últimos años de sus monografías, su nombre, repetido lanzadas por encima del con respeto por todos, hombro, apenas termino va seguido, por fornadas, con profusión tuna, de la impertinenasombrosa, para no inte interrogación q u e terrumpir la tarea de acusaba nuestra incul- i nuevas investigaciones tura y el despego que á y de experimentos nuelas glorias científicas es vos. peculiar de nuestro pueblo. Lo que ha escrito Ramón y Cajal, en forma S a n t i a g o Ramón y de notas, monografías, Cajal nació en Petilla en memorias y observacio 185o, y se educó en ZaFot. Goñi A QUIEN SE HA OTORGADO ESTE AÑO EL PREMIO NOBEL nes, es enorme. Alguien ragoza, de cuya Univerle ha c o m p a r a d o en sidad salió médico en fecundidad á Meníndez y Pelayo, siquiera 1869, en aquellos días en que la revolución vicbacteriología, eran entonces palabras pomposean distintas las fuentes de su erudición; pero toriosa afilhbi en sus filas la juventud florida sas que sonaban á hueco, y cuando Ramón y es lo cierto que jamás ningún cultivador de las de las escuelas de Derecho y Medicina. AlguCajal cayó en Valencia (1884) nombrado cateciencias experimentales fue tan prolífico, desde na vez, pasados muchos años, llegado ya á lo drático de Anatomía general, el asombro desBichat á Claudio Bernard. más alto de su carrera, se le han reprochado, deñoso de sus compañeros y de sus discípulos, El premio Nobel, que acaba de adjudicársecomo estigma funesto, sus amores á la libertad que ¡e veían enfangado en un chiribitri! conle, significa el reconocimiento solemne que e! y al progreso, de aquel alborear de su vida, vertido en laboratorio de mierografía, no tuvo mundo hace de su mérito extraordinario, y al que sólo significaban las palpitaciones de su alma límites. dar de ello noticia, saludamos con respeto al varonil y generosa. El obscuro catedrático hacía vida de cenogrande hombre que tan alto supo elevar con Era en aquellos tiempos en que todo el mabita, trabajando sin descanso en su laboratosu nombre el de la patria que le vio nacer. terial del laboratorio de histología de. San Carrio, sin que nadie se fijara entonces en los re- sultados de unas investigaciones comenzadas al ras del suelo, sin pretensiones de trascendencia, y que habían, sin embargo, de rayar tan altas en la historia de los progresos de la ciencia. Entonces fue cuando Cajal publicó sus doi primeras obras, de Anatomía la una y de Técnica micrográfica la otra, y sin pecar de exagerados, podríamos afirmar que á partir de aquella fecha comenzó en España el interés por un género de estudios que hasta entonces sólo había tenido admiradores platónicos. Cajal no había ido á París á aprender de Ranvier la técnica micrográfica en los espaciosos laboratorios de la escuela práctica. Cajal no tuvo maestros que le enseñaran cómo, el ojo humano podía contemplar extasiado el maravilloso espectáculo del mundo de lo infinitamente p e q u e ñ o sin sentir el vértigo de los g r a n d e s abismos, y solo, encerrado días y noches, con los codos apoyados sobre el tablero de pino y la pupila clavada sobre el ocular dei microscopio, su voluntad indomable y la perspicacia de su poderoso talento, con siguieron formar el más hábil de los técnicos en micrografía y el más audaz explorador de aquel mundo virgen en donde palpitan ios orígenes de la vida... EL EXCMO, SR. D. SANTIAGO RAMÓN Y CAJAL