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ABC DOMINGO s 8 DE OCTUBRE DE ipoÉL PAG. 6 EDICIÓN, sas flores y que- -habremos de consignarlo- -muy frecuentemente estas flores que el señor ministro maneja se le caen de las manos y se desparraman por el suelo. Hasta el final de la sesión duró ayer el debate financiero y no se le dio remate. Yo cogí mi sombrero y me marché. Una noticia recogi cuando abandonaba la Cámara: la de la enfermedad del presidente del Consejo. El señor López Domínguez estaba en cama. No hace mucho yo escribí en estas columnas un artículo exponiendo mis sospechas de que el presidente del Consejo no pudiera soportar las penalidades y andanzas de su cargo. Aquí, á mi parecer, está el verdadero peligro para la s tuación. Un cargo como ésteyen un país par amentario requiere lozanía y fortaleza; y aun contándose con estas prendas, necesita un hombre político como lo necesita un publicista militante, un estrecho régimen higiénico y tres ó cuatro horas diarias de sport en pleno campo. AZORIN El Ayuntamiento dio un baile enjhonor á fa oficialidad, prolongándose Ja velada, que resultó animadísima, debido en mucho ai ingenio de los oficiales D Cristóbal Dolz, D Clemente Gordillo y D Luis Camporaanes. Los lanceros del Príncipe comentan con ver dadera satisfacción los agasajos de que han sido objeto en Santa Olalla por parte su alcalde, dora Enrique Hierro, de D José Montero, del juez municipal, cura par oco, farmacéutico y del pueblo en general. A las doce de dicho día llegó a Talavera el general director de las maniobras, Sr. Villar y Villate, siendo recibido por Jas autoridades. En Talavera de la Reina ha continuado reinando la m ma animación, acudiendo en la tarde de ayer casi todo el pueblo al paseo del Prado. En él había notas muy curiosas y oímos diálogos graciosísimos entre las señoritas que paseaban. La conversación del día era el alojamiento de los oficiales, y para éstos también tas miradas tiernas. Las muchachas cambiaban impresiones sobre el particular, mostrándose todas muy satisfechas de sus respectivos alojados. ¿A quién tenéis? -preguntaba aJguna á sus amigas. -Yo- -contestaba una con tono enfático, -á un ayudante del Rey, ó al general X. Y con toda seguridad hubiera pagado la niña un telegrama (con el triple de la tasa) para que se extendiese la noticia por España. ¡Ahí es nada, alojar en su casa á tm generall- -Pues yo- -respondía otra, sonriendo dulcemente, -tengo un oficia! muy simpático, muy sportman y... con reloj de pulsera. era el Sr. Burgos. El Sr. Burgos haKa ia correcta y fluidamente. Le ha contestado el señor Dávila: si queréis que os diga lo que me parece de la oratoria de este señor, tendré que confesar que ni su oratoria ni su persona las en: uentro mejores ni peores que las de otros políticos que han pasado por el ministerio de la Gobernación; haced un ligero esfuerzo neraotécnico y recordad á D Venancio González, á D. Trinitario Ruiz Capdepón, al Sr. Puigcerver, á tantos otros. Pero continuemos. Al señor Dávila ha tornado á replicar el Sr. Burgos; el Sr. Burgos es replicado á su vez por el señor Dávila; la réplica del Sr. Dávila no podía quedar sin contestación por parte del Sr. Burgos, el cual contesta en efecto; la contestación del Sr. Burgos- -claro está- -era imposible que permaneciese sin la objeción correspondiente del Sr. Dávila, quien, no hay que decirlo, objeta cumplidamente al Sr. Burgos; replica éste otra vez al S r Dávila; el Sr. Dávila contesta nuevamente al Sr. -Burgos... Yo miro mi reloj; Nevamos tres cuartos de hora con estos dimes y diretes; al cabo nos hemos enterado de que lo que se discutía era si unos concejales deHuelva podían ó no ser vocales de la Junta de obras del puerto. N o está mal todo esto. Estábamos descansando un poco cuando hemos visto que el señor Montes Sierra se levantaba ante su escaño. Este diputado pedía al ministro de Gracia y lusticia que le dijera qué era lo que se podía hacer ó se estaba haciendo respecto á los reos de Peñaflor. ¿Es cierto que á estas horas se está levantando el patíbulo en Sevilla? preguntaba el Sr. Montes Sierra. ¡No, no es cierto! ha gritado el conde de Romanones. Ha creído, erróneamente, el señor preopinante que el ministro no tomaba en serio su pregunta y ha protestado; entonces de todos ios lados de la Cámara han partido exclamaciones que daban á entender que el ministro había contestado seriamente y que la Cámara oía con deferencia y atención al orador. Como el Congreso había de reunirse en seccionas y la hora era llegada, han sonado los timbres y los diputados han comenzado á abandonar sus escaños. Se ha llenado el pasillo central y todos ian aban su horóscopo respecto á lo que pasaría en las secciones. No ha pasado nada. Se trataba de nombrar la Comisión que entienda en la ley de Asociaciones y el Gobierno ha salido lucidamente del aprieto. -Esto va tirando- -se decía en los pasillos luego. -Sí, sí; parece que esto dura- -contestaban otros. No sé yo lo que esto podrá durar. En el salón ha comenzado á seguida un debate sobre aranceles. Lo ha promovido el Sr. Sala: razonaba bien el Sr. Sala. Y como él es un opulento y notable fabricante de paños, no quiero que entienda el distinguido diputado que pongo esta frase en el papel pensando en que á mis manos venga á parar un excelente traje de Tarrasa. La argumentación del Sr. Sala ha desplacido al Sr. Navarro Reverter. Este señor es un orador florido; además, habla come alguien que caminara á la ventura por un bosque y ora buscase una senda, ora otra, más tarde echase por una tercera y luego comenzase á recorrer una cuarta. Oir al Sr. Navarro Reverter es oir una serie de incisos, apartes y reservas que suelen ser mas latos que la oración en que Van encajados. Y si de lo que se habla es de materias tan abstrusas como la Hacienda, que es de lo que habla el Sr. Reverter, entonces bien podemos decir que saldremos del Parlamento sin tener ni remota luz sobre lo que hemos escuchado. Y si no tenemos luz sobre ello y en cambio no hemos oído al señor ministro de Hacienda algún florido tropo, en ese caso aún podiemos darnos por satisfechos. Elio es, en resolución, que el Sr. Reverter gusta d. ha er pequeños lamilletes con visto- MANIOBRAS MILITARES PRIMER CUERPO D E EJÉRCITO (POR CORREO) D B NUESTRO CORRESPONSAL ESPECIAL Talavera de la 1 eina, 37, 3,3o m. orno comunicamos oportunamente, el día 25 quedó concentrada en ésta Ja división Oeste que manda el general Aznar. En dicho día fueron llegando las tropas por el siguiente orden: ajas cuatro de la mañana, una batería del 5. Montado; á las o ice, otra del regimiento Ligero (4. 0 de campaña) media hora después los batallones de Saboya y Wad- Ras, que permanecieron en la estación cerca deudos horas. A mediodía llegó el general Aznar con el cuartel divisionario y poco después los Lanceros del Príncipe. A las cinco de la tarde entraron los Lanceros de la Reina y el general Palanca con su respectivo cuartel, y á las siete lo hicieron la sección de Ciclistas, la de Escolta Real, el general San Martín, con su cuartel, y los ayudantes de S. M el Rey, Sres. Fernández Blanco y Miláns del Boch. A las once y medía llegó el tren que conducía á los batallones de Asturias y Covadonga, cuya tropa fue rápidamente alojada, gracias al celo desplegado por los tenientes Sres. Luque y Cabezas de Herrera. Del recibimiento hecho á las tropas, ya tienen conocimiento nuestros lectores por los telegramas del corresponsal permanente de Talavera; nos limitamos, pues, á complementar dichas noticias. Los balcones de la población han lucido vistosas colgaduras é iluminaciones; en el lugar que ocupaba el antiguo Arco de Toledo, ha sido levantado otro de follaje, con la inscripción Talavera, al Ejército español El Casino dio un baile á la oficialidad, y hubiera dado otro en la noche pasada con objeto de que asistiesen á él los oficiales de Jos Cuerpos que llegaron anteanoche; pero teniendo en cuenta que al amanecer de hoy partirá la columna, se ha desistido de celebrarle. La marcha ejecutada por la brigada de Lanceros, ha sido muy elogiada, tanto por su velocidad como por el buen estado del ganado. En la marcha de la Artillería ha habido que lamentar sólo un accidente: el teniente señor González Alberdi ha sufrido una luxación en un tobillo, habiéndose pedido su relevo. Sin embargo de esto, en la tarde última estaba muy mejorado, siendo probable que continúe la marcha. Durante la estancia de ios Lanceros dei Príncipe en Santa Olalla, ha reinado la más franca cordialidad entre el pueblo y la tropa. Dicho Cuerpo fuá recibido y obsequiado con delirante entusiasme. Ha habido señora que ha tenido expuesta sus amistades... ¡la cama que iba á ocupar uíi general! (histórico) Sin exagei ación alguna puede asegurarse que ha sido realmente entusiasta la acogida que ha dispensado este pueblo á la división Aznar. Eo el Ayuntamiento ha habido recepción en la tarde pasada. El alcalde, Sr. Muñoz, pronunció un elocuente discurso, cantando las glorias de los militares hijos de Talavera y de! tjército español en general, deseando á éste muchas prosperidades, paz para la nación, y en caso de alterarse, que con letras de oro se aumenten en nuestra historia páginas tan gloriosas como Zaragoza, Gerona y Bailen. El ge. eral YilJar contestó con otro discurso no menos elocuente y patriótico, terminando con ¡vivas! á España y si Rey, á los cuales contestó el alcalde con un entusiasta ¡viva! ai Ejército. A continuación fue obsequiada la oficialidad con un espléndido lunch. Dentro de dos horas partirá! a división Aznar en dirección á Santa Olalla, en cuyos alrededores se alojará. Tan pronto como sepamos las posiciones que ha de ocupar, datemos cuenta á nuestros lectores telegráficamente. CÉSAR MARTÍNEZ CONFLICTO YANQUI- JAPONES POR TELÉGRAFO Tueva York, 27, 10 m. El cónsul escolar Cdhforniano ha decidido excluir á todos los estudiantes japoneses de las escuelas de California. La noticia ha producido gran emoción en toda la República, llegando á temerse hasta la ruptura de relaciones diplomáticas entre W a shington y Ttkío. Los periódicos publican telegramas ae Washington atribuyendo al Gobierno la declaración de que la situación creada por el incidente de referencia es muy grave y hay que p r o ceder muy delicadamente para evitar una ruptura.