Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
5 ANO CÜATRQ NUM. 649. CRÓN 5 C A UN 1 VER- SAL ILUSTRADA. k MADRID, OCTBRE. DE 1906. NUMERO EXTRA 10 CENT 1 MOSÜ encaje con los bolillos. De pronto se abrió una puerta y apareció el Sr. Mella. -Azorín, pase usted aquí- -me dijo el in- x signe orador. El Sr. Mella acababa de comer; aun estaba puesta la mesa con los postres. -Ya puede usted sospechar á lo que vengo- -le dije al diputado por Pamplona. -Sí, ya lo supongo- -replicó el Sr. M e lla. -Y mi tarea es bien sencilla al contestar á usted. Yo pienso intervenir en el debate político que se prepara; mejor dicho, yo interpelaré desde luego al Gobierno. El martes supongo que no habrá nada; los presupuestos se leerán el jueves, porque dicen que no quieren leerlos antes de la fiesta de! miércoles para evitar los, efectos en Bolsa; el viernes y sábado supongo que se dedicarán á la cuestión del indulto de los delitos políticos, que piensa, promover Junoy; y el Junes espero poder hablar yo. ¿Ya usted á hablar sobre algún asunto determinado, concreto? -he preguntado al insigne orador. -N o en general- -Ka contestado él, -sobre 1 a política religiosa... ó irreligiosa del Gobierno. -Pero, ¿cree usted- -he- vuelto á preguntar- -que llegará el caso de que hable usted de tal asunto? ¿Cree usted que se presentará al Parlamento la ley de Asociaciones? -No sé; es posible que no- -ha dicho el Sr. Mella; -la verdad es que aquí nadie sabe lo que hace ni lo que quiere. Vivimos en una oligarquía- de unos- cuantos políticos y de unos cuantos periódicos; lo vemos todo á través de los lentes del salón de Conferencias; lo que pasa más allá de Vallecas no nos interesa. Ahora mismo se ha celebrado en Barcelona el Congreso de la lengua catalana; ha sido un acto hermoso; han acudido allí hispanófilos, profesores de la Sorbona, gentes de diversas partes de Europa; todos han dado muestras de un gran patriotismo; por discreción, por delicadeza, ni aun permitieron que se gritara ¡viva Cataluña! uno de los congresistas, el profesor Bonilla, comenzó diciendo que el era castellano por los cuatro costados, y un aplauso unánime y entusiasta siguió á sus palabras. Ha sido éste un acto hermosísimo y que ponía de relieve la fuerza, la espiritualidad, de un gran pueblo. Y sin embargo, aquí ha pasado inadvertido. Otro tanto ocurre con el movimiento de asociacionismo, de solidaridad, que están propagando y fomentando elementos católicos; me reñero á la creación de Cajas de crédito agrícola, á la enseñanza de las prácticas agrarias, etcétera. Usted conoce á uno de los iniciadores, á uno de los que más han trabajado en estos asuntos, á Chaves, que es precisamente un jefe carlista. Todo esto, á mi entender, es Jo que hay que hacer. El pueblo no se da cuenta de que lo que necesita no son leyes, papeles (que eso es en resumen una libertad decretada por un Gobierno: un papel) no se da cuenta de que lo que necesita no son, papeles, sino bienestar, abundancia, facilidad en la vida. La verdadera libertad, la verdadera concordia y la verdadera tolerancia no las pueden crear de golpe doscientos ó trescientos señores que digan si en el salón de un Parlamento; es ello cosa más honda; es fruto de una lenta evolución social, de un intercambio espiritual continuo y eficaz, de mil circunstancias que se elaboran é influyen lentamente, y que están en la casa baeia ó mala en que vivimos, en la calle, en el campo, en la escuela, en el teatro, en el libro, en las costumbres. Si contamos las leyes, decretos, ordenanzas y reglamentos que en todo el siglo xix se Tian producido en España, nos quedaremos estupefactos; el número de pageles es formidable. Y sin embargo, ¿qué ha V adelantado él mísero y resignado labriego de Castilla, de Extremadura, de Andalucía, de Levante? ¿Cómo viven én esos pobres pueblos españoles? ¿Qué es lo que comen? ¿Cómo visten? ¿Qué casas tienen? Ahí está la Información agraria ordenada por et Gobierno en Í 88 J; si usted la abre verá que allí hay pueblos donde las gentes están en tan estrecha necesidad que poi las noches no encienden luz, porque no pueden hacer ese gastó. Esos nobles y buenos compatriotas nuestros, ¿qué preferirán: tener los medios con que hacer una vida cómoda y sencilla, ó poseer la certeza de que cuando se mueran los enterrarán en n cementerio secularizado, como quería A Sr. Moret? Se ha detenido un momento el ilustre ora dor. Yo no quería, causarle alguna molestia prolongando mi entrevista. -De suerte- -hfe dicho- -que según el plan de Usted, ¿el 1 anés explanará usted su interpelación? -Eso es lo quelmagíno. -Y ¿tendrá usted por adversario terrible á Dávila? s- Justoí- -ha exclamado riendo el insigne orador. ¿A Dávila, ese Robespierre dosimé- tríco! Ños hemos despedido. Yo creo que e señor Vázquez de Mella es en nuestro Parlamenta uno de los hombres de cultura más sólida v de más abierto y moderno criterio. AZORÍN MADRID AL DÍA P l tiempo se presentó ayer bochornoso. Los propios ministeriales lo reconocían. Pero ño cayó, con gran satisfacción de éstos, más que una lluvia escasa, con cuentagotas en las últimas horas de la tarde. E las primeras fue el acontecimiento la agresión de que fue víctima, en la Manon Dofie, Rodrigo Soriano, la cual agresión, afor tunadamente, sólo podrá satisfacer á Ja sombrerería de la aue sea cliente ei batallador diputado. v Las cigarreras entraron en la Fábrica y volvieron á su trabajo satisfechas de su triunfo. Aquí no ha pasado nada, y si ha pasado algo ya lo da por olvidado el ministro de Hacienda. La política adquirió gran animación. Se hal l ó de crisis, de disgustos, de actitudes irreductibles, pero todo quedó reducido á que por ahora no ocurrirá nada, y que d- Gobierno tiene asegurada la vida- -hay Compañías de Seguros que se atreven con todo- -lo menos para diez ó doce días. Los suicidios siguen á la orden del día. Ayer liubo otro, éste en la calle del Conde Duque. Por la noche se verificó la inauguración de Ja telefonía con Sevilla, Cádiz, Málaga, Córdoba y Huelva. Fue un acto oficial, y como consecuencia de puede decirse que acaso sea Ja primera vez que sin poner el grito en el cielo es escuchada en Madrid k voz de aquellas sufi. das provincias. ANTE EL PARLAMENTO EL SEÑOR M a dijeron que sería fácil ver al Sr. Mella JvfÉLLA. á las nueve de la noche y fu! á esa hora á su casa. El ilustre orador tradicionalista vive en una calle castiza, (clásica: en la de la Cruz. ¿En qué piso vive el Sr. Mella? preguníé en la portería. -En el principal- -me contesto una niña que había en el cuchitril del portero. luego añadió: -Hace tercero. Esto quería decir que ei pisvi principal no era principal en la realidad objetiva, sino tercero. Comencé á subir las escaleras y llegué al ipiso indicado; en la puerta del cuarto había una chapa ovalada de cobre que decía: Casa de viajeios de Manuel López. Llamé y me abrió un señor; t ¿l vez era el dueño de la casa. Vi en el recibimiento, enfrente de la puerta, seis ú ocho niños que jugaban sentándose y levantándose de un banco; todos reían y chillaban; se oercibía un olor de cocina, á pescado frito. ¿Está el Sr. Mella? -pregunté al señor (que me abrió la puerta. -No, señor; ahora no esta- -replicó éste. ¿Cuando podré venir á verle? -Venga usted mañana de dos á tres. Me marché y al día siguiente volví á la hora indicada; otra vez torné á ver los niños ale gres, alborotadores; pasé á una sala con dos ó tres balcones á la calle y me senté un momento. Las butacas estaban enfundadas de blanco; había allí una cómoda con cajiías de conchas, Como las que he t os visto siendo niños en casa de al ui v e, o+ JO nuestro; en el hueco ds un ba ¡cá uai vestida de neíjro híc s EL TRATADO CON ALEMANIA T entro de pocos días llegarán á Madrid sie te delegados alemanes encargados por su Gobierno para negociar con otros siete que nombrará España las cláusulas de un Tratado de comercio. Los- negociadores españoles serán todos ellos funcionarios públicos, no teniendo representación en la Comisión ni los agricultores ni los industriales. Alemania desea poco más ó menos lo qué Francia; pero no se muestra tan intransigente como ésta en la cuestión de los vinos. Y pide que se conserven las ventajas concedidas en ej modus vivendi a más de cien partidas. Estos son los rumores que circulan soore tan importantes asuntos y los reproducimos creyendo que tienen visas de verosimilitud. DE PALACIO Ay r cumplimentaron á S. M I Ruy, entre otras personas, el alcalde de Madrid, el conde de Casa- Valencia, D Federico Huesca, e barón de la Torre y los generales Polavieja. Concas, Huertas, Aznac, Aguilar, Pavete Tero! y Franco. La Reina, acompañada de la duquesa de San Carlos, paseó ayer en carruaje por Ja Moncloa antes del almuerzo Los infantes D Carlos y D. Fernando asistieron á las maniobras. La Reina madre y la infanta doña María Teresa estuvieron en la Casa de Campo Por la tarde los Reyes pasearon en autowovi! por la citada regia posesión, y después lle