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g! AÑO CUATRO. NUM. 646. CRÓNICA UN 1 VERSAL ILUSTRADA. si su charla se parecía á la prosa de estas novelas, iba á tener que aguardar uá gran rato. E a tonces me he puesto á mirar los libros del estante; me ha pareado que un azar fantástico, irónico, había juntado todos estos volúmenes; ron á sentirse molestadas y armaron ana tra- al lado de Shakespeare estaban unos Presupuespatiesta de mil demonios. A tal grado de exaU tos generales del Estado; á la verá de los contatación llegaron los ánimos, que hubo conatos dores de fondos reposaba el Quijote; y dándose de asalto para invadir los sótanos de la fábrica la mana con las íeyes de Indias destacaba una y destruir por medio del fuego el tabaco alma- novela de Carlos Dickens. Estaba yo pensancenado en ellos. Es un colmo de candor pen- do en estas paradojas exttañas cuando un cris sar que podía arder el tabaco de la Arrenda- do ha venido á llamarme; el señor marqués de taria! Figueroa había terminado ya su. conferencia; En la Universidad hubo huelga en una clase. j o le he levantado el anatema que mental y pre. Huelga forzosa, apresurémonos á decirlo para cipitadamente le había puesto, y me he encamino alarmar á nadie. El edificio está en muy nado por un largo pasillo débilmente iluminado mal estado, y ayer empezó á hundirse el techo y con el piso ds charoladas tablas. En el fondo de una sala. Es fatalidad! Llevábamos quince habí ana puerta y en ella estiba ef S r. Maura. ó dieciséis días de clase sin un conato de huel- H e estrechado la mam del insigne estadisí y ga, aunque con un anuncio de mitin Moliner, he pasado aí despacho. Ys he descrito en algucuando se le ocurre al edificio empezar á hun- na ocasión este despacho: es ancho, con unos dirse para que no falte el paro. ventanales de colores y de un toreo severo; a Como contraste, y para algunos como, símbo- taño lo que en él resaltaba era una estatuíta de lo, al mismo tiempo que la Universidad daba D Jaime el Conquistador- -reproducción de el primer aviso de su hundimiento, la Prensa la que existe en Valencia; -no he reparad si visitaba el nuevo y magnífico edificio construi- esta estatua continúa donde estaba. El señor do para Seminario conciliar. Maura se ha sentado y me ha hecho sentar. La Diputación celebró sesión muy breve, Había entre los dos una mesita pequeña, de y acordó enviar representación á la Asam- nogal, y sobre ella estaban los tomos publicablea de Diputaciones que s celebrará en Bar- dos de la Nueva biblioteca de auhres españoles. e celona, y á la de agricultores y harineros que- -Ya le habrá dicho á usted Gabriel- -ha va á reunirse en Madrid. Satisfechos de su la- comenzado diciendo el Sr. Maura- -que yo no bor los padres de la provincia retiráronse á puedo decir nada. Yo no he de hacer sino esdescansar. perar que las Cortes se abran y que los aconTambién el Ayuntamiento se reunió para tecimientos se desarrollen. discutir largo y tendido sobre sueldos, gratifi- -Pero se dice por ahí- -he interrumpido caciones, vaquerías, vacantes y otros asuntos yo- -que usted parece interesado en qtre este por el estilo de los que suelen constituir con Gobierno dure. frecuencia materia de spot i para nuestros acti- -Sí, sí; ya Jo sé- -ha atajado vivamente el vísimos concejales. S r Maura; -ya sé que se va propalando la Hubo conato de huelga de repartidores de idea de que yo no quiero ser Poder ahora, de carne; pero el peligro se conjuró y hubo re- que no le conviene serlo al partido conservaparto de satisfacciones Y de carne, que era lo dor. Y bien; contra esto he de protestar. Yo esencial. no tengo interés ninguno en que viva el actual Se habló de crisis, porque llegó á la Presi- Gobierno Yo no tengo plazo ni de- veinte dencia el tío Paco con la rebaja de los presu- años ni de veinte días. Estoy siempre dispuespuestos; pero, al parecer, todo ello no pasó de to á servir á mi patria. Los que, propagan la un susto, y los ministros pudieron seguir dis- especie de mi conveniencia en dilatar la venida cutiendo la ley de Asociaciones y terminarla del partido cpnservador á la gobernación del CSH vez definitivamente. Alguna había de ser. Estado padecen un error. Ha habido un ligero silencio y yo le he preguntado al ilustre repúblico: -De suerte que, ¿puedo hacer constar qae no existe en usted propósito ninguno de intentar alargar la vida del presente Gabinete, como ON E L SR. MAURA Desde por la ma- se dice por ahí? ñaña, bien tem- -Sí, sí- -ha insistido el S r Maura; -puedeprano, tenía yo na carta de mí querido amigo usted hacerlo constar. D Gabriel Maura Gamazo diciéndome que su Yo he sintetizado in mente las anteriores de padre, el Ilustre jefe del partido conservador, ílaracíones del maravilloso orador con esta me recibiría á las cinco y media de la tarde. frase suya, ya citada: Yo no tengo plazo ni de He ¡do á ver al Sr. Maura á la hora indicada. veinte años ni de veinte días, y luego he osado La casa del admirable orador está situada en la insinuar una ligera interrogación relativa á la icalle de la Lealtad? desde ella se columbran las cuestión religiosa. arboledas del Retiro; es una casa clara, sobria- -Yo no sé- -ha dicho el Sr. Maura- -lo y limpia. Cuando he llamado á la puerta me ha que podrá suceder en el Parlamento, si allí es abierto un criado y me ha hecho pasar á ana llevada esa cuestión. Decir yo algo sobre ese estancia donde había un señor escribiendo; una problema, no puedo, por la razón obvia de que de las paredes aparecía cubierta por un estante los planes del Gobierno, de que su pensamiencon puertecillas alambradas. to sobre el asunto, no es todavía conocido de- -Esperará usted un poco, porque está ahí una manera clara y explícita. Sucedí que cada el marqués de Figueroa. -me ha dicho entran- cual habla de ello según sus proporciones y do en la safa el Sr. Rovira, secretario del ilus- conveniencias; pero yo no he de desplegar mis tre orador. labios hasta que en las Cortes sea primero el Yo he leído- -saltando algunas paginas- -ias Gabinete quien nos diga lo aue auiere y lo que novelas del señor marqués de Figueroa y he piensa hacer. pensado ahora, acaso recordando su estilo, que No me parecía ooortuno ni delicado insistir SE MADRID, zo DE OCTBRE. DE 1906. NUMERO SUELTO, 5 CÉNTIMOS mas. El ilustre orador ha recordado su pasada estancia en la incomparable tierra mallorquína y sto ha dado motivo para que habláramos de la vida de pueblo y de sus ventajas y desventajas sobre la vida en las grandes ciudades. El Sr. Maura guarda un grato, un amoroso recuerdo de aquella tierra que está más allá del mar; el insigne político puede repetir los dulces versos de Longfeliow: Sweet tbe mentor is to me Ofa land bey and tbe sea. MADRID AL DÍA parte del programa La estuvomás animada las cigarreras. de ayer á cargo de Volvie- Yo le oía encantado evocar los maravillosos paisajes baleáricos y cuando he estrechado su mano en son de despedida he vuelto á pasar, con ciertas precauciones, por este ancho pasi lio de charoladas, resbaladizas tablas. AZORIN EL TERMINO MEDIO T os estimables colegas, El Correo Español y El País, cada cual desde su punto de vista, han comentado nuestro artículo del jueves No es cosa de juego en el cual arfícutó sosteníamos que no se puede repentizar en la solución de la llamada cuestión religiosa. El órgano carlista halla bien nuestro criterio hasta donde decíamos que la reforma lenta, metódica, pero incesante, habría convencida más y asustado, menos. Por pensar así, ve en nosotros el doctrinarismo y el asomo de lo tibio y lo manso, más peligroso aue lo turbulento del radicalismo. Por su parte, el órgano repub icanoi considera inadmisible nuestra teoría, reputándola de reaccionaria, de alejada de la realidad histórica y de las necesidades de i nación. Nos halaga mucho la distinción de ambas importantes publicaciones, y nos halaga asimismo la falta de coincidencia con su respectivo modo de pensar, porque ello demuestra que estamos en el término medio, que suele ser generalmente el lugar de lo razonable. No participar del absolutismo de ideas de unos, ni del radicalismo de las de los otros, es ponerse en el fiel de la balanza, donde la serenidad ilumina mejor todo juicio. Si por doctrinarismo entiende el periódico carlista el estancamiento de las ideas, la inercia en las costumbres, la tradición erigida en inmutable fey, doctrinarios somos, porque somos liberales sin bandería, amantes del progreso y defensores de toda innovación que acabe con lo rutinario y arcaico y ponga á la nación en el grado de prosperidad moral y material que disfrutan otras naciones del mundo. N o conocemos ninguna que con un régimen de absolutismo y de intransigencias, sin libertad y sin olvido de Jo pasado, ocupe un rango digno de envidia. Lo que no hallamos razonable, y con esto contestamos también á nuestro distinguido co- lega republicano, es que los grandes problemas, como el religioso, puedan servir de plataforma á figuras políticas que hasta aquí han demostrado poca convicción ó poco valor para acometer una reforma que han podido realizar y no la han realizado, y que toman ahora como balancín para guardar el equilibrio en la cuerda, sobre la cual bailan con muchas probabilidades de caer, Gladstone no repentizó su home rule para Irlanda. Fue fruto de una convicción sentida y predicada mucho tiempo y llevada en sazón a. c ANTE EL PARLAMENTO