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AÑO CUATRO. INUM. 641. CRÓ- ¡NICA UN 1 VERSAL ILUSTRADA. OCTBRE. DE 1906. NUMERO SUEL- TO, 5 CÉNTIMOS cer y dan por buenas las explicaciones y por excelente la labor, resultará que contamos con los mejores estadistas del mundo, puesto que de prisa y corriendo saben hacer inmejorables leyes y labrar con ellas la dicha del país. Pero resultará también imperdonable la apatía de esos señores que pudiendo haber anticipado la felicidad nacional, la han retardado, y sólo á fuerza de apremios se- han sentido activos f magnánimos. En cambio, sí la obra no da gusto, aparecerá palpable la falta de consideración, el abuso, casi el crimen de leso patriotismo al dejar transcurrir el tiempo sin hacer nada, sin intentar siquiera algo útil y práctico para la nación. Y lo más triste del caso será que el público de ese espectáculo, único juez y único amo, se resigne á seguir soportando tas comedias de la política y no ponga á los comediantes todos, de antes, de ahora y de después, al alcance de los rigores de su legítima indignación. ritualismo de sus sentimientos, que no hay criterio ni términos humanos para juzgarlos ni comprenderlos. El P Francisco Rivera, fray Jerónimo Gracián, Diego de Yepes y Roque Fací, y entre los extranjeros, Eraery, Villefore, Boucher y sobre todo, los Bolandos en su Acia Sanctorum, todo, al escribir la biografía de la Santa, se postran ante sus altares, y más que los frutos de un ingenio maravilloso, recogen en sus escritos el celestial aroma de un purísimo corazón. Cuanto brotó de la pluma de Teresa de Jesús no tiene plan preconcebido, ni estilo artificioso, ni una dicción estudiada; sus escritos encantan por su espontaneidad y sencillez y son más naturales y verdaderos, cuanto expresan afectos menos humanos, deliquios más inten- sos y fenómenos más incomprensibles y maravillosos. No convencen a 1 a razón; pero mueven con poderosa eficacia al alma, verificándose esta paradoja psicológica en fuerza de la ingenuidad con que trasmiten el entusiasmo del sentimiento; y este misticismo lo admite la filosofía, lo o nciona la historia y lo consagra la religión. En Teresa no era fingimiento, sino realidad, todo lo que afirm- -j. Lo muestra la candidez de su carácter y la sinceridad con que re fiere, así sus debilidades pecaminosas, come sus visiones y raptos, los tormentos del infierno que personalmente padece, el indecible amor que con Dios la une y aquella ciencia infusa de que está poseída, siendo de suyo falta de toda cultura científica y literaria. Su elocuencia no nace de las palabras, pues emplea en lo general las más llanas y vulgares; nace de la efusión de sus sentimientos, acrisolados en la llama del fuego voraz, que los purifica y que eleva su espíritu á la región de lo ideal y lo sobrehumano. Como gobernante y doctora, fue al mismo tiempo la santa de Avila la representación ingénita del carácter de nuestra raza literata y poetisa; inspirada y tierna en el orden de la santidad y de la literatura mística, su saber fluía, naturalmente, de su entendimiento, llegando á ser en España y fuera de España honra de las letras patrias en aquel siglo en que llegaron á su más alto punto, siendo, como Cervantes y Calderón de la Barca, figura s ¡nv bólica de nuestro modo de ser y de sentir Las obras que se conservan de su pluma, que sólo publicó por obediencia á sus superiores, impresas repetidas veces y traducidas á todos los idiomas extranjeros, son: Su vida, autógrafa y archivada en El Escorial; El camino de la perfección, I as fundaciones, El castillo interior ó las moradas del alma, el libro de los Avisos, la Visita de los convenios, de las Constituciones, Meditaciones sobre el Pater, Pensa nientos sobre el amor de Dios, sobre El cántico de los cánticos. Meditaciones para después de la comunión, un libro llamado Glosas de Santa Teresa (poesías) que puede dividirse en exclamaciones sobre su ansia de ver á Dios; tinciones y villancicos, varios escritos sueltos y una colección numerosa de Carias á toda clase da ipersonas, sin contar otras muchas de aquél a que se han perdido. En todas estas obrassij ¿ievhan sido estimadas por su mérito y ertfdicion hasta por los mjsraos, enemigos de la Igiesi? se armoniza gloriosamente la religión congas Jetrasfeel ingenio con la sensibilidad y la virtud conia filosofía... Hubiera deseado aar alguna mas amontad MADRID AL DÍA I f na mañana de delicioso otoño y una tarde de franco invierno, nos ofreció el domin- 1 go para recreo de los que cumplen la ley del descanso. Los empresarios de teatros se frotaron las manos, más por gusto que por frío. Sin embargo, hubo también público para las fiestas al aire libre. La Guindalera celebraba á su patrona, la virgen del Pilar, y allá se fue la gente en busca de diversión. En la Plaza de Toros hubo novillada, fresco y cogida aparatosa de un diestro, el Chiquito de Begoña, torero, aunque el nombre parezca más bien de pelotari, que por salvar á un colega suyo, fue alcanzado y corneado. El público se conmovió profundamente porque creyó que el infeliz muchacho estaba muerto. Tan hondamente se conmovió, que continuó viendo el restó de la corrida como si tal cosa. No fue esa la única desgracia. Se registra- ron dos suicidios y varios atropellos, entre éstos uno de un anciano por un automóvil. Recobrada ya la vida normal por la villa con el regreso de todo bicho viviente y veraneante, ES probable que el accidente de ayer sea el primero de Jos tan renombrados atropellos que amenizan la vida de invierno en Madrid. Para hacerla también agradable en otro sentido, pueblan nuestras calles numerosas huestes de pobres pedigüeños encargados de acreditar la eficacia de las medidas adoptadas por nuestras autoridades. De política, escasez de noticias. Llegó Mau ra. Esperaban á su Mesías muchos conservadores que ven al jefe, con su venida á Madrid, muy cerca del poder. Del poder central, naturalmente. Por la noche, no hubo más novedad teatral que la inauguración de la temporada del Guadarrama, que, á juzgar por las señales, viene pegando. T E R E S A DE JESÚS Nació en Avila de los Caballeros el 1 í de Marzo de I 5 I Í Murió en Alba da Torales el 4 de Septiembre de i582. MOMENTOS DE EXPECTACIÓN Oocas veces se ha esperado la apertura del Parlamento con el interés que en la presente ocasión. Conviene no olvidar que en España, cuando de política se trata, confundimos e interés con la curiosidad. Interés se sentiría acaso si hubiera Gobiernos que abordasen esos grandes problemas sociales, agrarios económicos, internacionales, que preocupan á otros países. Pero á falta de Gobiernos que los aborden- -y no de esos problemas, que existen porque es ley de la vida de los pueblos que existan- -y hechos ya á la pequenez de una existencia política que la insignificancia misma de nuestros gobernantes achica, nos subyuga el espectáculo tradicional de pin- pan- pun, que es á lo que se reduce la lucha de nuestros partidos. La cortina va á correrse. La tramoya está funcionando. El protagonista de la obra que va á representarse es un Gobierno cuyo papel en el acto de exposición consistirá en explicar al respetable público por qué ha sido tan activo en ocho días y tan abandonado en tres meses; por qué en quince días ha hilvanado unos presupuestos que no confeccionó en noventa; por qué en una semana ha hecho una ley de Asociaciones que no acertó á hacer en doce. Esas y algunas otras cosas explicará, si á anto llega. Si los morenos se dejan conven- j quella águila nerraosa que vio el profeta Ezequiel, dotada de alas y abundantes plumas de armoniosa variedad, águila que entraba en el Líbano y sacaba en su pico el corazón de un cedro, es el retrato más vivo de aquella virgen, cedro plantado en el huerto del Carmelo para vivir eternamente, no vida de mundo, sino vida de ángel pquí en la tierra, y en el cielo. Difícilmente se hallará alma mas grande ni más generalmente admirada que la de santa Teresa de Jesús. Bossuet advierte que la Iglesia la incluye en el número de sus doctores; Leibniz confiesa haber tomado de ella los principios de la filosofía más sublime, y un profesor muy conocido del Colegio de Francia, no ha tenido reparo en afirmar, en una de sus lecciones, que Santa Teresa evitó la propagación de la reforma protestante más que SanJgnacio de Loyola y Felipe 11. Reducir á una mera compilación los sucesos de la vida de esta santa, la más española, es empeño difícil; la materia es muy abundante, y delicada, y quien como yo tiene el atrevido intento de acometerla, habrá tan sólo de limitarse á breves consideraciones sobre algunos puntos biográficos y á relatar los principales hechos de esta heroína de la virtud, que causó admiración, sobresalió y llegó á distinguirse, no sólo entre las mujeres de aquel siglo de nuestra preponderancia, sino en los tiempos presentes y futuros. En la colección de los Escritos de Santa Teresa, que forma parte de la Biblioteca de autores españoles, de Rivadeneyra, diceD. Vicente de Ja Fuente, que ilustró completísimamente aquélla, hablando de este particular: La vida de esta célebre escritora está redactada por ella misma y esto me dispensa de escribirla. Ninguno mejor que el autor mismo puede dar cuenta exacta de sus pensamientos y conatos, mucho más en materia tan delicada como es la vida interior, la vida del espíritu propio, materia s obre la cual giran los escritos de Santa Teresa casi en su totalidad Hay que considerar á Santa Teresa como religiosa y como escritora mística, pues sus discursos, razonamientos y palabras están todos ellos identificados de tal modo con el espi-