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A B C- DOMiNGO ¡4 DE CCTUBRE DE 3906 PAG. 9. EDICIÓN 1. UNA EXPLOSIÓN FORMIDABLE ALMERÍA. RUINAS DE LA CASA DESTRUIDA EL JUEVES ULTIMO POR UNA EXPLOSIÓN CUYAS CAUSAS SE JGNORAN mar en los usos domésticos, que tan pronto se le llama alcohol de 30 como de 36 y es porque los 90 son de la escala centesimal y los 36 de la de Cartier; así, pues, para ser exactos al exponer la graduación del alcohol, á continuación del número de grados debemos indicar la escala á que se refieren. I a calidad. La calidad del alcohol nó depende tan tolo de la graduación, sino también de su pureza, porque si bien para muchos usos industriales no presenta inconvenientes el que vaya acompañado de las substancias ya mencionadas, los tiene y muy graves si ha de emplearse en la bebida, pues que muchas de ellas, como son el tan renombrado alcohol amílico y otros, son verdaderos venenos que ocasionan en la salud trastornos de consideración. El obtenido del vino es el que se tiene, en la opinión general, por más puro, y durante mucho tiempo participaron los químicos de este error; pero cuando nó se ha tenido suficiente esmero al prepararle, es bastante peor que el procedente de féculas y melazas bien preparadas, pudiendó firmarse qué la bondad del alcohol es independiente de su origen y depende tan sólo de los medios empleados en la destilación. Por desgracia, los caracteres que distinguen los buenos de los malos alcoholes, no son perceptibles sino por medio de reacciones químicas ó de fenómenos físicos difíciles de apreciar, y la codicia de los industriales lanza al consumo muchos que debieran estar proscritos en absoluto sin que el consumidor encuentre fácil defensa. A plicaciones. Nada se exagera diciendo que estas aplicaciones son ilimitadas; independientemente de las bebidas que, aunque alcohólicas, como el vino, la cerveza, sidra, etc. no pueden llamarse alcoholes porque la proporción de este líquido es muy escasa, hay infinidad de ellas comprendidas con el nombre genérico de licores que por tener del 40 al 60 por 100 ya merecen este nombre; de éstas, unas son simplemente agua y alcohol conteniendo á! o más cantidades inapreciables de otras substancias, como son el cognac, que solamente acompañan á los dos líquidos mencionados algunas materias colorantes y ligeramente aromáticas tomadas de los toneles en que se conserva ó formadas por la acción del aire sobre el alcohol; el atack ó rack de la India, que es agua y alcohol también obtenido por fermentación del arroz; el gin y el whisky de los ingleses que lo preparan con alcohol de cereales y frutos de enebro; el kirsch- wasser ó simplemente kirsch de los alemanes, procedente de la fermentación de guindas ó cerezas con sus huesos; el marrasquino de Zara que lo obtienen fermentando ciruelas y albaricoques; el ron, que proviene de la fermentación de las melazas de caña ó de la savia del arce del azúcar, etc. y otras son este mismo alcohol débil con cantidades apreciables de principios aromáticos de plantas diversas, á muchos de los cuales añaden fuerte proporción de azúcar; entre éstos pueden contarse los diversos anisados, el chartreuse, benedictinos, curasao, etc. Se emplea también el alcohol profusamente Fot Morales. en la perfumería, pues el agua de Colonia, los extractos de olor, el ron quina, etc. todos ellos son alcohol con cantidades variables de esencias diversas, y la farmacia, la tintorería, la fabricación de barnices, las industrias químicas, la fabricación del vinagre y, últimamente, el alumbrado, la calefacción y los motores de alcohol, consumen cantidades inmensas del líquido de que tratamos. p l uso de las bebidas alcohólicas. á Nada diremos del abuso de ellas, porque á todas horas se nos está poniendo de manifiesto su perniciosidad, ni será preciso que repitamos que si están elaboradas con alcoholes impuros, debemos abstenernos á todo trance; pero ¿y si están bien preparadas y hacemos de ellas un uso moderado? también en este caso podemos prometernos poco de ellas, sobre todo de los aguardientes y licores, porque es cierto que inmediatamente después de tomadas ocasionan una sensación de bienestar, si nos encontramos abatidos por debilidad ó cansancio, en virtud de que el alcohol se absorbe con rapidez en el aparato digestivo y produce al momento una excitación nerviosa que nos engaña con apariencia de fortaleza, siempre pasajera, cuyo efecto puede ser muy útil en caso de enfermedad, porque el médico aprovecha esos momentos para obrar ó dar tiempo á que obren otros recursos de mayor eficacia que haya empleado; pero á nada conducen cuando se disfruta de salud, y, en cambio, puede originar irritaciones crónicas y lesiones graves en el organismo, pudiendó desde luego afirmarse