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S í A Ñ O CUATRO. NUM, 640. CRÓNICA UN 1 VERSAL ILUSTRADA. MADRID, OCTBRE. DJ 5 1906. NÚMERO SUEL TO, 5 CÉNTIMOS desgracia) pero desgraciadamente el señor conde no es el presidente del Consejo. Veamos á los demás ministros. El Sr. García Prieto viene inmediatamente después del señor conde de Romanones. El Sr. García Prieto ha ocupado el banco azul siendo ministro de la Gobernación y después de haber confeccionado unas elecciones; esto indica que las condiciones fonéticas del Sr. García Prieto han podido ser puestas á prueba; lo han sido, en efecto, y de la prueba no ha salido desairado el Sr. García Prieto. Este señor ministro tiene una cosa que anda muy escasa por si m u n d o discreción; -es sencillo; se conoce á sí mismo; sabe hasta dónde alcanzan sus fuerzas, y na querrá de ningún modo, en la actual situación, pasar ante el Parlamento p br un gran orador, capaz él por sí mismo, él solo, de afrontar y refrenar la oposición parlamentaria. ¿A quién consideraremos después de los anteriores señores citados? ¿No tiene el Sr. Jimeno reputación de orador afluente y tierno? Dicen eso por ahí ios que le conocen; lo malo es que esta clase de oratoria poética, un poco sertimental (oratoria que puede ser y es tan artística como las otras) lo malo, repetimos, es que esta oratoria no es la parlamentaria; y corre el señor Jínuno otro riesgo: es el de. su debut. Esto merece una ligera explicación: cuando un orador se ha formado fuera del Parlamento; cuando esta formación de su oratoria se ha hecho en u i tiemoo que es muy distinto del actual (en los tiempos en que ei centro de gravedad, el foco de atracción era Castelar) cuando este orador llega ya á la Cámara popular con una reputación hecha, con un prestigio que allí en la Cámara ha de encontrar su sanción; cuando todas estas circunstancias se producen, el debutante, si no guarda cierto sentido de la discreción y de la ponderación, está expuesto á un fracaso. El contraste entre ¿1 ambiente de la Cámara y la manera del orador es irremediable, y tras el contraste viene la desconsideración. Este caso no ¡se dará en el Sr. Jimeno; el señor ministro de Instrucción pública es discreto, como el Sr. García Prieto; no aspira á la inmortalidad, y ante la oposición pasará como una figura modesta, sin presunciones, grata. El Sr. Navarro Reverter no es orador tampoco; él lo sabe; él que tanto habla y se desparrama por la Prensa, guardará una discreta prudencia, cierta actitud expectante, en el Parlamento; á esta actitud se deberá sin duda el que las rabiosas y furiosas oposiciones no le molesten, cosa- -en ello convendrá el Sr. Navarro Reverter- -que es bastante desagrable. No brillan tampoco por su grandilocuencia los Sres. Gullón, Alvarado y Dávila. El señor Dávila es, como todos sabemos, ministro de la Gobernación; mucha parte tendrá que tomar en los debates, pero aunque hable mucho y como Dios le dé á entender, todo el mundo reconocerá que el peso de la campaña parlamentaria caerá sobre los hombros del señor presidente de! Consejo. Aquí queríamos venir á parar, y ya habrá visto el lector que si no hay ninguna gran figura oratoria en el Gabinete, que si uno de esos elocuentísimos y prestigiosos oradores no puede escudar con su palabra al Sr. López Domínguez, con mucha más tazón, además de la de presidir el Gobierno, tendrá que ser él quien nos dé el diario y necesario espectáculo. Y ahora bien, esta es nuestra pregunta: ¿tiene el señor presidente del Consejo resistencia física bastante para emprender esta tarea formidable, abrumadora? Su salud, ¿es bástanle fuerte para ello? ¿Podrá, como es preciso, pronunciar dos, tres, cuatro discursos en una tarde? ¿Podrá todas las tardes, durante tres ó cuatro ó seis horas permanecer sentado en el banco azul, o ir á todos, resistir impasible las acometidas de las oposiciones, conferenciar y tornar á conferenciar con los jefes de las minorías y con los directores de los grupos, ir del salón de sesiones al despacho presidencial á cada momento, trasladarse rápidamente del Congreso al Senado, respirar la densa y viciada atmósfera de la Cámara (cuyos efectos conoce muy bien D. Alejandro Pídal) comenzar de nuevo el trabajo cuando se retire de las Cámaras por la noche y vea que ha terminado la tarea, puesto que tendrá que prepararse para el día siguiente, estar, en fin, en constante tensión de nervios y en perpetua ebullición cerebral? ¿Le será posible hacer todo esto al Sr. López Domínguez? Esta interrogación es la que se repiten esto días los más íntimos amigos del señor presidente del Consejo. Y aquí está el nudo del problema: en una cuestión de fuerza. AZOR 1 N neranos fueron después á la Salve del Buen Suceso y pasearon por la villa y asistieron por la noche á Ja Zarzuela, y todo esto es muy madrileño y Madrid se pirra p o r todo lo suyo, cátate que fue ayer un sábado de gloria, sin hallarnos en Semana Santa, para la coronada villa. Los diputados provinciales celebraron sesión. Una delicia de sesión, porque no duró arriba de diez minutos; prueba de que nuestra saternal Corporación entra, por fin, en el buen camino de economizar. Ahorrar tiempo cuando no hay otra cosa que ahorrar, siempre es algo. En cambio, los concejales no se reunieron en cabildo. Recibieron la visita de sus colegas valencianos que regresan á su pueblo. Se cambiaron cariñosas frases, y los ediles del Turia manifestaron que van muy bien impresionados de Madrid. Es favor que Valencia nos hace. La política se animó algo con el regreso de la Corte. Entre la gente que vive de la cosa pública se murmuró un poco de si Vega de Armijo... de si la presidencia del Consejo... de sí la jefatura del partido. Todo para que la masa neutra, que es la que calla, observa y se divierte, pero paga, siga dudando si el partido liberal va á ser partido gobernante ó museo arqueológico. Hubo anoche dos sucesos teatrales: inauguración de la Comedia con estreno de Los noveleros de Rosíand, en francés, y de Antonio Palomero, en castellano, lo que quiere decir que no se trata de un vil fusilamiento, de los que tanto abundan, sino de una gloriosa resurrección de las que tanto escasean, labor que gustó al público y que constituye un triunfo literario para nuestro querido compañero de redacción; y desfile de una nueva revista política, ¡Qué se va á cerrar! en el Gran Teatro, con alusiones políticas, simbolismos, couplets de actualidad y cuanto constituye el género que se creía extinguido porque de él se dijo también que se va á cerrar MADRID AL DÍA regreso de los fue El to de la jornada, Reyescomo el acontecimieny los jóvenes So- REGRESO DE LOS REYES POR TELÉFONO SAN ILDEFONSO, 1 3, I T. LA FUERZA DEL PRESIDENTE coeficiente de resistencia parlamentaria, Qué de fuerza fonética, presenta el actual Gabinete? El primer ministro sobre quien debemos hacer converger nuestra atención es el señor conde de Romanones; este es el orador más aguerrido, más resistente, más espontáneo del presente Ministerio; el señor conde puede sin gran esfuerzo estarse hablando toda una tarde; puede hablar con la misma espontaneidad, con la misma frescura, todo el día siguiente; puede con idéntica serenidad hacer lo mismo al otro y al otro día. Su oratoria no es Jiinchada ni retumbante; no piensa el señor conde en cómo ha de decir las cosas, sino en decir lo que quiere; á veces parece que el tono de su discurso es un poco sencillo, á flor de tierra, pero esto se lo perdonamos bien pronto en gracia de su sinceridad. Es, en resolución, el señor ministro de Gracia y Justicia uno de los Oradores más fuertes del Gabinete, sí no el más fuerte. Pero desgraciadamente (el señor ministro convendrá con nosotros en que esto es una Calida de La Granja. A las once y media de la mañana formó, cubriendo la carrera desde Palacio hasta la Puerta de la Reina, el batallón de Cazadores de Madrid, que ocupaba toda la Alameda. Al salir la bandera del cuerpo de guardia, la música tocó la Marcha Real. El Rey se asomó entonces á uno de los balcones de Palacio y, cuadrándose, saludó inmóvil la enseña nacional. Vestía S. M uniforme de capitán general. Momentos después bajaron los Reyes con su séquito, tomando asiento todos en tres automóviles, un Renault y dos Panhard, que salieron muy lentamente, por ser así el deseo de la Reina. SS. M M iban en el Renault, abierto, y fueron adamadísimos. AI pie de la escalera, en la cual estaban formados los alabarderos, les despidieron las autoridades y personas significadas de la colonia veraniega y del pueblo. Cuando el regio carruaje llegaba, á los acordes de la Marcha Real, frente á la bandera, pusiéronse en pie los Monarcas para saludarla. En los automóviles Panhard iban el general Pacheco, el mayordomo mayor de Palacio, ía duquesa de San Carlos y el conde de San Román en uno, y en el otro el Dr. Alabern, el médico de la Reina, M r Glendinio- v las damas de servicio La despedida ha sido cariñosísima. El pueblo, en masa, acudió á tributar á Sus Majestades efusivas manifestaciones de cariño. -Garda. SEG 0 V 1 A, l 3 1 T, TTXel automóvil al tren A las doce y cuarenta minutos llegaron los Reyes y su séquito, siendo aclamados poi- el público que en cantidad extraordinaria se agolpaba en la estación y sus inmediaciones. En Ids andenes esperaban las autoridades) y comisiones. Rindió honores á SS. M M el regimiente de Sitio, que fue revistado por el Rey. Vestía D Alfonso uniforme del arma de Artillería y la Reina abrigo claro y sombrero negro. -Cb.