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A B C SÁBADO 13 DE OCTUBRE DE l9o6. PAG. 4. EDICIÓN i. en la misma puerta del Cuerpo de guardia que aquel tiene instalado en el Zoco Grande. Un judío ha denunciado que un moro le ha robado algunas prendas. Inmediatamente dos soldados del Raisuli buscaron al presunto ladrón, y amarrándole una cuerda al cuello, le condujeron á la puerta del referido Cuerpo de guardia. Ya allí, otro musulmán le preguntó por ¡as prendas robadas. El ladrón negó el hecho, y entonces el musulmán hizo una seña á los soldados, los cuales tendieron al delincuente en una tabla, atándole á ella, le desnudaron, y dos moros comenzaron á azotarle horribleimente. Allí donde caía el vergajo, dejaba una huella negra y ensangrentada; uñó de los golpes le dio en la cara, haciéndole brotar sangre en abundancia. Los alaridos de la víctima no conmovían á nadie. Los soldados presenciaban impasibles aquella infame escena; los moros, ocupados en el Zoco, ni siquiera volvían la cara para ver los estremecimientos de aquel cuerpo horriblemente maltratado. Unos cuantos pasos más allá del lugar de expiación, un centenar de marroquíes, al son de una flauta y un tamboril, cantaban y bailaban, confundiendo sus exclamaciones de alegría con los lamentos del azotado y con ¡a melancólica y atiplada voz ¿del Moecín, que desde el minarete de la Mezquita, exclama: Grande es Alhá. No hay más Dios que Alhá y Mahoma su profeta. Musulmanes, orad, i) EL ESTRENO DE ESTA NOCHE NO E R LOS- -V- -L E- -O S- Fue tal la penosa impresión que me produjo esta escena, que quise averiguar si esos cas tigos se ejecutaban con frecuencia, sabiendo luego que, efectivamente, los prodigaban demasiado, y que algunas veces participando los moros del Raisuli, de la soberbia y absoluta independencia de su jefe, maltrataban de igual manera á los europeos, especialmente á los españoles, pues ayer, sin ir más lejos, propinaron algunos azotazos á un gallego que había disputado con un paisano suyo. Un moro distinguido que ha viajado mucho por Europa, me ponderaba ayer los méritos de ese famoso marroquí. Para ¿1 no significaba nada el brutal castigo que había yo presenciado. El había sido cónsul en Gibraltar y vio algunas veces cardenales en el cuerpo de sus compatriotas, causados por el látigo de la benemérita española, y entre los ingleses todavía existe oficialmente el castigo de azotes, siendo frecuentemente condenadas en Gibraltar ¡as personas á sufrir algunos azotazos por el insignificante delito de llevar una gallina boca abajo, ó estropear las plantas de los jardines públicos. Por otra parte, añadía, hay que ver de qué modo tratan á los moros los franceses, cuando tienen ocasión para ello. El Raisuli sabe todo eso y en vez de amilanarse les cobra cuando puede todas esas deudas. Ayer mismo una docena de hombres suyos penetraron á viva fuerza en la finca de un subdito francés y causaron en ella todo género de destrozos. Con esto basta para demostrar de un modo fehaciente que aparte de algunas apariencias de Jsuena armonía, que puedan alucinar á los incautos, entre europeos y marroquíes no reinan las buenas relaciones que erían de desear y que apeteceríamos todos. GUILLERMO SÁNCHEZ CABEZA Tánger, 9 Octuhre de 1906. Cuando mi querido amigo Tirso Escudero, empresario del teatro de la Comedia, me propuso la traducción de Les romanesques, de Rostand, vacilé un momento ante la dificultad del trabajo. Y al fin lo acepté con gusto, deseando contribuir á la propaganda de un género teatral tan poco cultivado entre nosotros. Mi traducción debía estrenarse en Madrid en la temporada de invierno, y yo pensaba hacerla reposadamente en el verano, limándola Des costames claij s, des rimes tégéris, después con esmero y escrupulosidad; pues í Amour dans un pare, jouant du fláteau... todo cuidado me parecía poco, tratándose de por no encontrar una equivalencia castellana, tan linda comedia. salvo en- el ovillejo que no me parecía com ¡Pero, el hombre propone... Sin haber co- pletamente delicado. Pero el pensamiento de menzado mi trabajo, me sorprendió la notic a esos diez versos del rondel va en los cuatro de de que estaba anunciado para Eldorado de la décima final, donde se solicita el aplauso Barcelona, donde, á la sazón, se encontraba la para el autor, á la usanza de otros tiempos... compañía. La urgencia era, pues, irremediable. He aquí cuanto tenía que decir en descargo Tuve que hacer precipitadamente una labor de mi conciencia. Rostand pide pava su obva que exigía mucho sosiego y gran cuidado; que los trajes sean lindos. Lindos son los que y aunque me juré á mí mismo corregirla antes lucirán los artistas del teatro de la Comedia. de que se representara en el teatro de la Come- Y yo siento sinceramente que no lo sean tamdia, ya se sabe lo difícil que es volver sobre una bién ¡os que yo he puesto á los hermosos penobra que salió de nuestras manos. samientos y á las SeÜciosas frases del admiraN o trato de disculparme ante el público con ble poeta... esta declaración. Si páralos profesionales pueANTONIO PALOMERO de s ervir de excusa, aunque ligera, para el público, no tiene ningún valor; porque sólo exige la buena calidad, sin que le importe el cómo ni POR TELÉGRAFO el porqué del trabajo, ni si se hizo en poco ó muSantiago, 12, 8 n. Ha llegado el obispo d? cho tiempo. Presentarle estas excusas, para Tuy para asistir á la consagración de! obisque las atienda, sería tanto como intentar el po auxiliar de Compostela. soborno de sus juicios. Se ignoraba su llegada, y por esto sólo han Ciertamente no es esa mi intención. En es- ido á recibirle las personas de su amistad. tas líneas informativas, sólo pretendo justificar El ¡lustre viajero ha rechazado los, obseel título de mi traducción y explicar los me- quios que, al saber su estancia aquí, se le pretros empleados al poner en castellano los ver- paraban. sos de Rostand. Les romanesques... Los novelescos; claro está. El adjetivo existe en nuestro idioma, y la Academia lo define exactamente: Exaltado, sentimental, soñador, dado á lo ideal ó fantástiT e nuestro estimado colega Diario Zlnwetsal co... Así son, en efecto, los héroes de esta reproducimos lo siguiente: comedía de Rostand, y de tal modo puede tra Es el caso, que al ministerio de Instrucducirse su titulo... Mas ¿no debe ei traductor buscar la palabra más justa, más comprensiva ción pública y Bellas Artes llegó hace áías de la totalidad de la obra que traduce? Cre- una comunicación de la Dirección del Museo yéndolo así no vacilé en rechazar el adjetivo del Prado, manifestando haber desaparecido novelesco con perdón del Diccionario con- algunos objetos de una vitrina situada en la sultado. Cierto que el Diccionario es un re- sala rotonda de! a Sección de Escultura. presentante de las autoridades del idioma; pero ¿Cuándo y por quién se ha cometido la sustambién lo son los inspectores, de la autoridad tracción de dichos objetos? gubernativa, y solemos esquivar sus órdenes Ni una ni otra cosa ha podido averiguarse cuando no las creemos justificadas. hasta la fecha. Sí, que en la vitrina de refeLos escritores y el común de las gentes rencia no aparecen señales de ftactura, que el aplican el adjetivo novelesco á los actos más celador de la sala fue el que las echó de menos, bien que á las personas y á éstas suelen llamar- que el hecho produjo gran revuelo en el Mulas noveleras en el caso de que se trata. Por seo y que habiéndose acudido á los inventarios feso creí completa y absolutamente fiel llamar por no hallarse catalogados los citados objelos noveleros á unos personajes que, enamora- tos, vióse que eran dos estatuitas romanas en dos de las ficciones, viven las novelas que so- metal y un vaso de alabastro lo que se habían ñaron. Y como romanesques de román, novele- llevado los cacos. Dióse cuenta á la superioridad, y hasta! a ros, se deriva de novela... Espero que se estime mi exceso de escrupulosidad, aunque bien hora presente sólo se sabe que se ha guardado sé que la cosa no vale la pena. Tampoco igno- una gran reserva por parte de todos ios que ro que Les romanesques puede traducirse de directa é indirectamente han intervenido en el varios modos, y casi todos exactos: Los nove- asunto. ridad para intentar tal reforim, me he servido de los metros clásicos; de los versos de once, de ocho y de siete sílabas. Van las escenas de Silvia y Percinet, en silva; las de los padres en romance; en cuartetas octosilábicas los diálogos de los padres y los hijos, y en pareados de siete y once- -muy propios para cierta cómica gravedad- -las del gravemente cómico espadachín Straforel. Hay también unas octavillas italianas y unas cuartetas de pie quebrado, combinaciones métricas aproximadas á las que emplea el propio autor en los mismos lugares. Una sola cosa he dejado sin traducir: el rondel final EL OBISPO DE TUY ¿ROBO EN EL MUSEO DEL PRADO? teros, Los novelescos, Los romancescos, Los roma- nescos. Y hasta, si se quiere, Los románticos y Los romanceros. LA SALUD DEL PAPA POR TEIÉGBAFO D o m a 12, 9 n. La salud del Papa es cada vez más precaria. Pío X, que sufre una gran debilidad general, se ve atacado por el sueño de tal forma, que se duerme hasta hablando. El Pontífice se agrava rápidamente por negarse á seguir las prescripciones de los médicos. ¡Deliciosa comedia! A mí me parece digna hermana de los tiernos y delicados poemas dramáticos de nuestro siglo de oro. Recordando su parentesco, he empleado para su traducción las rimas y las medidas de aquellos tiempos. Conservar los alejandrinos franceses del original, hubiera sido, sin duda, una fidelidad perfecta; pero nuestro público no está acostumbrado á oírlos en escena, y por otra parte, resultaría monótona esa versificación. Sin auto- INSTITUCIÓN TRIUNFANTE se titula una intencionada caricatura que publica mañana Gedeón. Prosa, versos y dibujos de actualidad, tan oportunos como de costumbre, completan este número del popular semanario.