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jgAÑU CUATRO NUM. 63 9 CRÓNICA UNIYERSAL ILUSTRADA. f ¿MADRID, i3 DE OCTBRE. DE 1906, NÚMERO SUELTO, 5 CÉNTIMOS tes la garantía de ser la obra ya indiscutible del partido liberal. Yendo, como irá, será la obra d un Gobierno que podrá coincidir con el pensamiento de su partido ó que habrá de imponerse invocando razones de disciplina, lo que significaría la hipoteca del criterio de sus hombres, y esto no encaja con la buena doctrina democrática, ni se aviene con nuestro carácter meridional, reacio á la sumisión. Y lo que ocurre con este asunto sucede con los demás sobre los cuales ha puesto mano el Gobierno hace pocos días, y no desde hace algunos meses como pudo hacerlo, con febril actividad. Los presupuestos se han arreglado también á última hora. Ha sido labor de remendar. No se hable de reorganización de servicios ni de innovaciones en el régimen de administrar. Se ha cumplido armando un tinglado económico más, y lo que estorbaba porque sobraba se ha eliminado con garlopa en gracia á la rapidez. Con tal hoja de servicios quiere un Gobierno llegar á las Cortes, convencerlas, conquistarlas y con su apoyo sin condiciones continuar usufructuando el poder y darse el tono de decir que se consagra á labrar el bien de la nación. Ni aun contando con la tradicional apatía de nuestro Parlamento puede nadie confiar en la consistencia de esta situación. Va el Gobierno á las Cortes para morir esclavo de su culpa y víctima de su pobrísima complexión. MADRID AL DÍA celebrada en la sus L a Pilanca fueque son muchos. corte por frapaisanos, Hubo ternal banquete y delirante jota El Ayuntamiento celebró sesión. Era ordinaria y, naturalmente, no se trató en ella más que de asuntos ordinarios; de tanta ordinariez como ios desperdicios y aguas corrompidas que se arrojan á la calle contra lo que disponen las Ordenanzas. Lo único extraordinario allí tratado fuá el aumento de mortalidad, que, según un edil, médico él, se observa en Madrid. Es el único medio de que el Concejo se ocupe de algo extraordinario: que haya mortalidad extraordinaria. La Sociedad de Obreros aioañiles celebró junta general para deliberar sobre el conflicto de los albañiles. Afortunadamente hay probabilidades de que no se extienda la huelga, en cuyo caso no habrá en perspectiva más paro jue el del Gobierno. El duelo del día se vennco en el Paseo del y, entre un mecánico y un cerrajero. No hubo padrinos, ni médico, ni acta; pero si dos tiros sin hacer blanco. En cambio hubo tíos palos que uno de los contendientes dio á su agresor, y esto ya dio más aspecto de duelo de verdad al suceso. La fiscalía de la Audiencia dispuso que se instruyese causa con motivo del último desafío ficial verificado en la villa; determinación que por ¡o menos hará perder papel, tinta, tiempo m paciencia. Pero nos entretendremos La política, buena, gracias. Hubo Consejo y e aprobaron los presupuestos. Es decir, que para que haya presupuestos es necesario que haya Consejos. ¿Consejos? jDinerol, como de, sí a el baturro de! cuento E ¡tiempo, incierto; amenazando mas chubascos y más pastorales. En la calle de la Montera se registró un suicidio. El muerto era muy joven y es probafcle que alegase para matarse el estar cansado e la vida. POLÍTICA EUROPEA U 1 LLERMO 11 Y LAS ME- L a s Memorias MORÍAS DEL PRÍNCIPE d e l p r í n c i p e Hoknlohe D E HOHENLOHE? tanta sensación producen en Europa, nan provocado también el enojo del Kaiser por ver en ellas descubierta una página que debía permanecer secreta en la historia de su reinado. Así se lo ha manifestado al hijo mayor del Príncipe, cuyas Memorias son tan comentadas y se cree que, ademáis, destituirá de sus funciones á otro hijo del que fue canciller del Imperio. Esa página secreta, cuya publicación tantc revuelo ha producido, es sencillamente la historia de k dimisión del canciller de hierros, del famoso príncipe de Bismarck. Dos fueron las causas de caer en desgracia este gran político de la Alemania contemporánea. Una encierra la parte nueva y verdaderamente emocionante. El Emperador comunicó i los generales de su Estado Mayor que Rusia tenia la intención de ocupar militarmente Bulgaria, para lo cual era indispensable la neutralidad de Alemania. Pero el Kaiser había prometido al emperador de Austria ser sa aliado fiel y quería mantener su palabra, porque la ocupación de Bulgaria por los rusos sería sencillamente la guerra entre Rusia y Austria. Guillermo quería ayudar á Austria, na obstante el peligro de que esa guerra se extendiese hasta con Francia. Bismarck no juzgaba prudente esta conducta y desaprobaba la tendencia del Emperador á hacer política personal á lo Federico Guillermo JV. No estalló con este motivo el conflicto entre el Soberano y el Canciller; pero quedó iniciado el desacuerdo que pronto había de determinar la separación de Bismarck. Quería Guillermo señalar los comienzos de su reinado con alguna reforma de protección á los obreros. Alegaba el Kaiser que si no lo hacía el Gobierno, lo haría el Reichtag por iniciativa de los sociajistas, del centro ó del partida progresista. Bismarck, por el contrario, pretendía someter al Reichtag una ley contra los socialistas y disolverle si no la aceptaba. Triunfó el Emperador en el Consejo de Estado, ante el cual llevó el asunto. Todavía se resistió el canciller; pero el dilema del Emperador fue terminante: ó se hacía lo aeorda- j do ó Bismarck dimitía. Y el 18 de Marzo de Í 8 CJO Bismarck pr sentaba la dimisión. Le sucedió Caprivi y á éste el principe Cío vis de H: nenlohe, autor de estas Memorias, que han publicado sus hijos con desagrado manifiesto del Emperador y con regocijo general de Europa, deseosa de conocer todo lo misterioso de la historia. CONTRA EL DUELO C e acentúa la marejada popular eontralos de safios. Nuestros estimados colegas España Nueva anteanoche, y E í Jmparcial ayer, recogen lo que A B C dijo el jueves sobre la intervención de los militares en el duelo. Liberal reitera su propósito de no volver á hacerse eco de actas ni, de noticias de lances en proyecto. El País también ha escrito duro é implacable contra el matonismo caballeresco. Otras publicaciones igualmente estimables exponen juicios que acusan coincidencia en la manera de apreciar la cuestión. Rara vez se dará un caso de semejante unanimidad en la Prensa. Pensar que puede aprovecharse para acabar de un solo golpe con los duelos sería una quimera; pero creer que puede ser útil para reducir ese mal social es ponerse en lo razonable, porque anulada la exhibición, la pose que muchos buscan con esas gallardías en letras impreSas se habrá privado de ambiente vital á los protagonistas de muchos de esos dramas ¡frustrados. Las propagandas bien intencionadas, pero ineficaces por sus procedimientos platónicos, no lograrán lo que se obtendría de un acuerdo unánime de la Prensa, de medidas de gobierno como la que indicamos el miércoles y de otras que el buen juicio aconsejen y tengan posible é inmediata realización. Si la ocasión no se aprovecha tardara en presentarse otra, y claro es que ésta sería á costa de nueva sangre y de nueva desolación, que á todo trance deben ser economizadas. A! presidente de la Asociación de la Prensa le corresponde la iniciativa ñor lo que álos periódicos se refiere. Al ministro de la Guerra la relativa á la intervención de los militares. ESCLAVO DE SU CULPA e cada Consejo de ministros sale el GoD bierno entonando un himno de victoria. jYa hay presupuestosl, dice hoy. ¡Ya hay ley de Asociaciones! dice ayer. Todos los días, desde hace diez ó doce, hay algo nuevo y bueno. Admitiendo la hipótesis de que tanto bueno y tanto nuevo puedan realizar los ministros en el curso de dos escasas semanas, la lógica hace pensar en lo mucho nuevo y bueno que han podido hacer en cuatro meses; pero irremediablemente surgen recelos sobre la eficacia de tan sápida labor. Lo cierto es que si esa ley de Asociaciones, con la cual se ha de abordar y resolver un problema de gran trascendencia, es obra magna, de la cual depdhde el prestigio y hasta la vida de un partido gobernante, no puede elaborarse ni acoplarse á todas las tendencias de lina agrupación cuyos componentes proceden áe diversos campos, en el trascurso de cuatro á cinco días. Realizada despacio, con tiempo para obtener íl examen de los elementos que la han de presiai d ralor de su adhesión, llevaría á las Cor- A B C EN MARRUECOS de las ventanas del hotel donde me hospedo presencio un castigo brutal, infame, que ejecutan unos cuantos moros subordinados del Raisuli, sucios y haraposos JUSTICIA IDEL Acabo de llegar á RAISUL 1 Tánger. Desde una