Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C V I E R N E S 12 DE O C T U B R E D E 1006. P A G 8. EDICIÓN 1. hacerme sospechoso á los supersticiosos y á los rutinarios. Cuando en momentos críticos prediqué á los cuatro vientos que de nada nos serviría la leyenda, se me acusó de debilitar los resortes morales de la milicia. Cuando, no á la cabecera, pero sí al lado del que volvió moribundo de Cuba y Filipinas, no he querido recitar preces ni conjuros anacrónicos, sino que atento á penetrar el mal de que moría el raalferido, y después de haber dado con él, proponía remedios amargos, pero eficaces, en vez de entonar himnos dulzones y embusteros, me lUtriiron unos, incapaz; otros, impío; los más comedidos, indiferente. Pero yo, como el sacerdote d ¿Pestalozzi, sigo creyendo siempre en la fuerza del bien, que sabrá abrirse su camino... allá en tiempos venideros, soldado, cuando afirmé que ya en el cementerio, el general español que presenció el acto, conversó con uno de los oficiales que mandaban la fuerzas. La extrañeza, y hasta la duda de mis compatriotas, hállelas justificadas; pero para convencerles de que lo que yo dije era verdad, tuve que invitarles el último domingo á pasar varias horas en esta plaza. A la hora de celebrarse los actos religiosos, rogué á mis amigos que me acompañaran á una de las iglesias que hay en esta población. Esperamos en la puerta del templo hasta que se acercaron varias compañías de soldados ingleses que llegaron hasta la iglesia formados, sin armamento, y provistos, en cambio, de devocionarios. acercaron al altar y comulgaron; los otros mientras tanto, permanecieron en sus puestos. Mis amigos, que todos eran militares, salieron asombrados, y entonces pude explicarles que cuando la fuerza que figura en las honras fúnebres de un soldado, llega al cementerio, mientras el oficial reza las preces del ritual, el acto militar pierde su carácter para dar paso á ios sentimientos de cada uno, y en aquel momento fue cuando el oficial habló con el aludido general español, y no hay para qué decir que quedaron convencidos. Pero su asombro llegó al extremo cuando observaron que las bandas de música de los regimientos dejaban de tocar al pasar por delante de los templos, con objeto de no interrumpir á los fieles, lo mismo católicos, que I. LA EXCURSIÓN CORUÑA- LUGO L U G O L L E G A D A DEL T R E N Q U E C O N D U J O A LOS E X P E D I C I O N A R I O S en los de mis hijos ó de mis nietos. Y entre tanSo, salvo fugaces momentos de desaliento, sigo mi labor, sin que me distraigan las injusticias del pueblo de Bonnaí, si siquiera las equivocaciones, algo más enojosas, de la justicia profesional de Barcelona. JRNARO ALAS Fot. Ferrer. extrañeza lo que dije en mi última crónica, relativa i ios honores fúnebres ts ¿instados poi los ingleses á un NOTAS DE G 1 BRALTAR Ha causado á alLOS INGLESES Y LA, gunos españoles RELIGIÓN Y entonces Fue cuando empecé á hacer observaciones á mis amigos. En España, la tropa va á misa, armada, como si en vez de asistir á un acto de conciencia fuera á entrar en una acción de guerra. Seguimos observando. Al penetrar la fuerza en el templo, los soldados se repartieron sentándose todos y confundiéndose las clases y los oficiales. Allí no había preferencias. En la casa del Señor todos eran soldados, todos iguales. Mientras el sacerdote ofrecía el Sacrificio de ia Misa, había soldados místicos que oían ésta postrados de rodillas, otros de pie, algunos sentados hincando la rodilla únicamente en los momentos más culminantes de la piadosa ceremonia. Por úlümo, llegó la hora en que aigunus individuos de tropa espontáneamente se protestantes, que judíos, al entregarse á las expansiones propias de sus respectivos cultos. F D A D A Con razón se QUEJAque UelN Gobierno jaespañol trata quela Prensa de esta plaza de con una indiferencia verdaderamente censurable á los pueblos que componen la vecina región del campo de Gibraltar. El temporal ha dejado sin casa ni abrigo á centenares de familias que vivían en la barriada de la estación ferroviaria de San Roque, JI mientras el Gobierno envía socorros á Murcia y á Málaga, no tiene para esos infortunados n una palabra de consuelo. GUILLERMO SÁNCHEZ CABEZA Gibrallar, y Octubre jc, oü.