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A B C. VIERNES 2 DE OCTUBRE DE 1906. PAG. 6. EDICIÓN por Napoleón Bonaparte, que hizo temblar los tronos de Europa, y al querer hacerse conquistador, cambiando el casco guerrero por la corona del César, fijó en mal hora para él su vista en España; y la raza ibérica, que lleva impreso en su frente el sello de lo eterno, y que no quería ver palidecer el sol de su grandeza y de su gloria, alzóse airada, y lanzando un grito de venganza que resonó en toda la península, mantuvo á sangre y fuego su independencia en muchos pueblos que fueron teatro de sangrientas batallas. Varias fueron las ciudades que resistieron el empuje de las huestes francesas apellidadas invencibles, y entre ellas, á la manera que en el firmamento sobresale el sol entre la multitud de astros que le rodean, se halló Zaragoza, dispuesta á sucumbir antes que rendirse, refrenando en sus calles aquel torrente devastador que renovó las escenas de Numancia y de Sagunto. Zaragoza es invencible; los aragoneses no se rinden sino después de muertos fue la contestación dada por D José Palafox y Melci, capitán general entonces de Aragón, á Launes, jefe de las tropas francesas, cuando éste intimó la rendición de la ciudad; y esas palabras, salidas de corazones nobles y valientes, dicen harto claro de lo que es capaz el sentimiento religioso y patriótico cuando lo abrigan pechos esforzados. En esta actitud los zaragozanos, y dipuestos á no permitir que. los ejércitos franceses ocupasen la ciudad donde se venera á la Virgen Madre de Dios bajo la advocación del Pilar, y excitados tanto á lo menos por el celo religioso como por el patriótico; con un puñado de militares que se encontraban allí de guarnición, sin obras de fortificación, apenas sin artillería y sin ninguno de los poderosos medios de ataque y defensa que la ciencia de la guerra de aquellos tiempos ponía en manos de sus sitiadores, resistieron los sitios de 24 de Mayo hasta 21 de Agosto de 1808 y desde i. de Septiembre hasta 21 de Febrero de 1809. Trivial verdad es que la unión hace la fuerza. A los aragoneses no les intimaban las bayonetas, ni las bombas, ni las minas enemigas; valientes é ignorantes de las cosas de la guerra; la mayor parte gentes de! campo que dejaban el arado y la esteva para pelear por r u libertad, salieron al encuentro de la división francesa pensando, ciegos por su misma fe, que era empresa fácil arrollar en campo raso á la superior y veterana tropa que en cien batallas había demostrado su pericia. La noble y leal César Augusta estaba ocupada por Launes y su ejército, que desesperaba de tanto valor y heroísmo; en sus calles se batia encarnizada lucha y se degollaba sin respetar sexos, edades, ni clases; las gentes indicaban en sus semblantes Ja opresión de su corazón; el efecto de los certeros proyectiles, las explosiones subterráneas y el estrépito de las bombas, hacían que los edificios se hundiesen bajo los pies de los defensores, envolviendo en sus escombros centenares de víctimas; las humeantes ruinas, entre las cuales se desarrollaba aterradora peste, eran tomadas y batidas en medio de tantos indescriptibles horrores, aumentados por el hambre y por el contagio. Los que no perecían por efecto de la epidemia, fallecían víctimas de las balas; camillas de heridos caminaban dejando escuchar agudos ayes; Otros, envueltos en sangre y polvo, se hacinaban entre las voladuras de los derribos; los carros conducían montones de cadáveres, á los que no había quien diera sepultura, y los ecos de las campanas y el toque de los tambores eran fúnebres y horripilantes. La falta de víveres entorpecía las operaciones; las mujeres, los niños y los ancianos, todos tomaban parte en la lucha, arrojando desde las ventanas y tejados de sus casas, piedras, mueb es, agua y aceite hirviendo y cuanto encontraban á mano. En medio de este bélico y sangriento conjunto de pormenores interesantes y asombrosos, de los cuales no es posible formar idea exacta, el día 1 de Julio de 1808, cuando el ataque parecía encerrarse y dirigirse al sitio del Portillo, batería próxima al castillo de Aljafería, y los defensores sólo peleaban ya alentados por su valor al objeto de vencer ó mondantes que pedir capitulación, sin arredrarles los montones de cadáveres que constituían sus parapetos, ocurrió una insigne proeza que hace más asombrosa la defensa de Zaragoza y que dejó perpetua memoria y se cita y oye siempre con maravilla. x Viendo una mujer del pueblo, joven, d i veintidós años y agraciada de rostro, que ya no quedaban tropas ni artilleros para defender el Portillo, y que una columna enemiga entraba por un boquete y se acercaba á ocupar la batería, deseosa de vengar la pérdida de tantos valientes que habían perecido, y sin que se presentase ningún artillero en tan apurado momento, trepa sobre los cadáveres, y, con mano varonil y resolución asombrosa, toma gallardamente la mecha, aún encendida, de la mano de un artillero moribundo, y dando fuego á un cañón de 24, cargado de metralla, causó un destrozo y una mortandad extraordinaria, y desbaratando la columna enemiga, su mantenedora, hace voto de no desamparar la batería mientras le dure la vida; ejemplo que, santificado por tanto heroísmo, vigoriza á los extenuados soldados, que acuden á los cañones abandonados poco antes, renovando un fuego tremendo. Aquella mujer, cuyos altos recuerdos ensalza la Historia española, se llamaba Agustina Zaragoza, y fue nombrada subteniente agregado al regimiento Infantería de Ceuta. De ese modo renació España en la capital de Aragón, y el santo templo del Pilar fue el baluarte más fuerte y la admiración de todo el universo, debido al poder de Dios y á la protección de la Patrona excelsa de aquel venerando templo y de aquel heroico y fervoroso pueblo. ¡Bendita historia la de Zaragoza! Sus páginas de valor hállanse esmaltadas por los nombres de Agustina de Aragón, condesa de Bureta, Casta Alvarez y Manuela Sancho; en las liies del saber, por los de Claudia Marcela, esposa de Marcial, que colaboró en sus obras literarias; María del Pilar Sinués, como novelista, y Clotilde Aurora Príncipe, Cecilia Arellano, condesa de Aranda, Luisa Moncayo, Isabel Tresfiel y María Andrea Casamayor. ¡Bien haya la comarca aragonesal Allí existe el culto de lo femenino; el arte, la ciencia, la industria, el progreso y la civilización tienen en todas sus bases por sólido cimiento el Pitar, y s. obre ese pilar álzase hermosa y resplandeciente la Virgen Purísima con su manto de cielo y con su corona de astros. ¡Gloria á Zaragoza, cuna de la libertad de España, que doblegó á reyes y á caudillos; maestra de las virtudes cívicas de todos los pueblos, creadora del Justicia Mayor, tipo perfecto del éforo griego y pedazo de tierra española que no perdió su prestigio jamás, porque alientan en ella la fe cristiana y el patriotismo, y porque es la tierra donde no se miente, ni se cede, ni se teme! Octubre 906. RAMÓN MÉNDEZ Presbítero. do á los fieles á unirse e intervenir en ia acción católica, abandonando en bien de todos su la- f mentable inacción que, á juicio délos prelados, ha contribuido á los males que sufre la nación. Los cuatro obispos firmantes del documeit to, después de manifestar que se hallan de perfecto acuerdo con el Papa y que siempre üca- taran sus mandatos, dirigen una efusiva felicitación al Episcopado francés, por la alocución que dirigieron al clero y á los fieles. Afirman que antes que á los hombres hay qu obedecer á Dios, y que los que sostienen la teoría de que la religión no debe intervenir en la política, formulan erróneamente su idea, porque es la política la que trata de inmiscuirse en la religión. f Protestan del incumplimiento del Concordato del 54; afirman que siempre manifestaron respeto y consideración á los Poderes públicos, y dicen que si en todas partes las leyes humanas deben conformarse con la ley divina, en España todas las disposiciones legales deben llevar el sello de católicas, y toda disposición contraria á la doctrina católica es una infracción de las leyes concordadas. NUESTROS GRABADOS l estreno de anoche. E Por separado damos cuenta del estreno; de El diablo verde, verificado anoche en el teatro de la Zarzuela, de cuya primera escena darnos una fotografía. La excursión Coruña- Lugo La capital lucense ha celebrado este ano con inusitado esplendor las fiestas de San Froilán. Ha habido, además de los números de costumbre en todo buen programa de festejos, solemnidades tan interesantes como el Certamen de orfeones, la Asamblea de Cámaras de Comercio, el Consreso agro- pecuario, etcétera. Para asistir á las fiestas organizóse en la Coruña una numerosísima expedición que fue á Lugo en varios trenes, y de cuya llegada publicamos una fotografía en el presente número. l i l nuevo presidente de la Diputación D José Benito Moreno, elegido presidente de la Diputación provincial de Madrid, ha ocupado con anterioridad la vicepresidencia de la Corporación, y últimamente, con carácter interino, la presidencia. Del acierto con que ha cumplido su misión es prueba elocuente el hecho de que sus compañeros le hayan elegido para desempeñar en propiedad el cargo de presidente. La desgracia de Ateca. noticia, por los Nuestros lectores tienen telegramas que hemos publicado, déla sensible desgracia ocurrida en el puente del río Piedra, al pasar por el cual haciendo la revisión de billetes el revisor del tren D Nicomedes Almarza, cayó al cauce del río y quedó muerto en el acto. Por la fotografía del lugar del suceso, que hoy reproducimos, puede formarse el lector idea de cómo ocurrió la desgracia. Francisco Rodríguez Don En el Ateneo de SevillaMarín. anu se verifico che una brillante velada, en homenaje á su presidente honorario el ilustre literato D Francisco Rodríguez Marín, con motivo de sú elección de académico de la Lengua. Y en el salón de sesiones quedó colocado el retrato del agasajado, obra del notable pintor lfSh PASTORAL COLECTIVA POR TELÉGRAFO i obispos de Santiago, 11, 11 ym. Losfirman una Lugo, Orense, Tuy Oviedo pastoral publicada hoy, y que empezando por manifestar el sentimiento que la cuestión religiosa de Francia les produjo, termina con violentos ataques contra la Prensa liberal, y excitan-