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A B C JUEVES n DE OCTUBRE DE 1906. PAG. 3. EDICIÓN 1. jeros del rápido se acuestan en París y no se despiertan del todo hasta que se detienen en Hyeres, Cannes, Niza, Monaco, Mentón. Allí existen magníficos hoteles, villas espléndidas, cuanto pueden apetecer los sentidos. Pronto empezará la invernada de los desocupados y enfermos, en tanto que regresan las gentes modestas y laboriosas, después de haber adquirido casi de balde la salud que tanto cuesta á los opulentos. Estamos entre marinos y soldados. Estas penínsulas, que constituyen el puerto más importante de Francia, poseen arsenal, cuarteles, fortificaciones, y por entre las islas naturales cruzan solemnes y humeantes esas islas artificiales que llamamos acorazados. Sin detenerme á visitar las- grandezas de la guerra, fui á Giens y á San Salvador á ver niñerías. a te he hablado, mi buena Mimí, del Sana torio T ené Sabrán, que está en el primero de dichos puntos. Acoge á cerca de 200 niños de Lyon, que tienen para su transporte un magnífico coche- cama, donde los pobrecillos hacen el viaje con toda comodidad. Es una obra muy hermosa y harto conocida. En cambio nadie me daba razón del de San Salvadour. M e dijeron que era un establecimiento balneario de aguas minerales; pero ignoraban que por allí hubiera niños enfermos. No queriendo esperar un tren juguete que hace el servicio de la costa, tomamos un coche, y me costó gran trabajo convencer al cochero, que no quería ver el Sanatorio para tuberculosos, llamado LesPetites Oisseaux. La tal pajarera no está abierta. Los pajaritos y pajaritas no han llegado todavía. Por fin nos detuvimos ante una magnifica verja que da acceso á un parque en anfiteatro, donde divisábamos unos edificios sorprendentes. Después de una lucha titánica para infringir el reglamento que impedía visitas por la mañana, logré ver á la directora, hermana hospitalaria, con traje gris y blanco y tocas parecidas alas Hijss de la Caridad francesas, Hubo de darle mal mi recado el conserje, pues la pobre señora, Irémula y emocionada, se apresuró i decir que aquello era de una Sociedad y que UN DUELO TRÁGICO lle de higiene, y en donde se respira esplendidez y grandeza. J o creas que exagero, querida niña; venid en cuanto podáis para ver esto, y al mismo tiempo no le vendrán mal á tu padre las aguas minerales próximas, explotadas también por la Compañía. Indudablemente confían en éstas para suplir el déficit del Sanatorio, pues los 3 francos 5o céntimos que cuesta la pensión de cada niño es una cantidad verdaderamente irrisoria. Yo no sé el éxito que podrá tener la empresa; pero desde luego creo que realiza una bonísima obra de solidaridad social, como ahora se dice. Bien lo merece, pues los niños saldrán gananciosos de ello. ¿Para qué cansarte con detalles médicos ¡Si vieras qué banaderas de porcelana para los pequeños, qué cochecillos para los impedidos, qué dormitorios y qué comedores! Es preciso verlo para formarse exacta idea de lo que esto es. Y luego, ¡qué deliciosas vistas, qué ambiente, qué sol! ¡Bien nos hizo sudar en la excursión! Después de almorzar en Hyeres á orillas del mar, entre ingleses, regresamos á Tolón, rumiando, si me permites la frase, tan gratas impresiones. ñ e r o ojalá no hubiéramos venido. La pobla ción es molesta por la masa de marineros, la sobra de marineras, el polvo sucio, los mendigos, aún más sucios... Aún hay más. Comprando unas postales, vi una que decía feria de tas pulgas, El vendedor me dijo que los domingos, en la plaza de Armas, se establece una especie de Rastro, donde se venden trastos viejos, y de ahí el nombre del feria! Tú te has quejado mil veces de San Sebastián por lo que abundan esos saltarines animalillos. Aquí los debe haber de todas las latitudes. ¿Qué diré yo, que á pesar de no haber ido á la tal feria, tengo tanto que contar de ella? Dispénsame, Mimí, pero me voy á dar un baño. Quiero entrar en Italia decentito. EL DR. FAUSTO Tolón, S Octuhre D. JUAN PEDRO BARCELONA MORTALMENTE H E R I D O EN D U E L O EN ZARAGOZA ellas no tenían que ver con el Concordato, etcétera, etc. Con efecto, se trata de unas señoras religiosas que tienen casa en París, estudian para enfermeras, hacen votos probablemente y se dedican al cuidado de enfermos, especialmente niños. Existe una Casa de Salud en París, donde se tratan los casos de Medicina y Cirugía infantil de los niños de la clase medía, clase social que es, después de todo, la más desvalida en ocasiones. Los ricos tienen quien los sane bien, ios pobres son cuidados tan espléndidamente como aquéllos, pero las gentes modestas necesitaban aue por módico precio los auxiliaran. A eso tiende la Sociedad anónima, que ha gastado una millonada en construir un magnífico palacio, en el cual no falta el menor deta- LOS TRAJES DE LOS NOVELEROS r SILVIA PERSONAJE REPRESENTADO POR LA SRTA. CRIA PERCJNET PERSONAJE REPRESENTADO POR LA SRA. PJNO STRAFOREL PERSONAJE REPRESENTADO POR EL SR. LLANO