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ANO CUATRO NUM. 637. CRONICA UNIVERSAL ILUSTRADA. B ¿MADRID, n DH OCTBRE. DE 1906. NUMERO SUELTO, 5 CÉNTIMOS Y ocurre 10 que es natural que ocurra, por lo mismo que los militares no pueden prestarse á lo que sea juego; por lo mismo que su condición de soldados les familiariza con el peligro; por lo mismo que hacen del culto al honor una religión; ocurre, repetimos, que los lances tienen así garantías de seriedad, y, por consiguiente, probabilidades de mayor gravedad. Un ministro de la Guerra que ordenase á sus subordinados la abstención en todos esos lances, para los cuales fuesen requeridos por hombres civiles deseosos de dirimir cuestiones personales, fruto muchas veces ae una trivialidad, harta en contra del duelo más que todos los ministros de Gracia y Justicia y todos los jueces y todos los policías habidos y por haber. Esa orden sería acatada, porque la militar es la única disciplina entre las disciplinas sociales que se cumple con rigor. Y si esa acción fuese secundada por la de los periódicos poniendo coto á la publicidad, no sólo de las actas con que terminan muchos incidentes, sino á estos incidentes mismos, sobre todo cuando no pasan á la categoría de catástrofes como la que hemos citado al principio, no cabe dudar que se habría hecho algo práctico en provecho de la sociedad y de la civilización. El bailará poco y bailará mal; pero, en fin, ¡que le quiten lo bailadol ¿Formará parte de su programa democrático esa idea de la fraternidad por el baile, expresada ds otra manera menos ¡armante! ¿Querrá realizarla con la aplicación de todos los antecedentes, como intenta DáviU confec cionar su ley de Asociaciones? Pronto lo timos. El Congreso comenzará en seguida sus tareas, y se espera que, aunque nos lo nieguen. el salón de sesiones quedará convertido en salón de baile. Ojo con la zarabanda, general... Y estt consejo, por no ser de ministros, es completamente desinteresado. Pues, por mi parte, que siga la danza. O, para decirlo por boca de un clásico: jPuede el baile continuar! -Gil. MADRID AL DÍA la mañana y fresco por la Con lluvia poraparición efectiva el otoño, tarde hizo su declarando la guerra at consabido jipi y tentiendo sus amorosos trazos á la clásica v siempre madrileña pañosa. La lotería hizo felices á unos cuantos mortales de la lia y corte, metiéndoles en el bolsillo el premio mayor del sorteo verificado ayer. Hay indicios de que parte del dinero se le llevan dos inglese? que están de paso aquí, y la casualidad da rabia, aunque, no sea más que porque al recibir su dinero los subditos británicos se desmentirá la leyenda, muy querida de todo mal pagador madrileño, de que no hay inglés que pueda cobrar una perra en Madrid. i- a conversación dpi día fue el terrible duelo de Zaragoza. Con este motivo se derrochó á cataratas la elocuencia contra esa bárbara costumbre, de la cual abomina todo hijo de vecino. sin perjuicio de provocar n lance á los cinco minutos y por un quítame allá esas frases. De política, poca jcosa. El ministro de Hacienda dale que le dale con los presupuestos, prensándoles para sacar el dulce superávit, y el de Gobernación escribe que te escribirás un proyecto de ley de Asociaciones, que pasará á enriquecer e 3 ya rico archivo de proyectos en conserva. La Diputación provincial celebró sesión y eligió presidente al Sr. Benito Moreno. Después de esto sólo le (corresponde á Madrid el papel de esoerar á ver aué vino traen los M o renos. La Reina madre regresó de La Grania. Nada de crímenes, nada de aunque parezca mentira; y descanso, por consiguiente, para el Cuerpo de policía y para el tspíntu y los nervios de la humanidad. LA HERENCIA DEL SULTAM 1 ace quince días que la noticia del grave es tado de salud del Sultán de Turquía circula por Europa. De un momento á otro se espera recibir 1 a noticia de su fallecimiento, que de ocurrir hace dos años, antes de que la guerra ruso- japonesa hubiese debilitado la potencia militar de Rusia, acaso habría provocado inmediato conflicto europeo. Los rusos no hubieran desperdiciado la ocasión propicia para buscar el desquite del Tratado de San Estéfano. Inglaterra, dominadora del paso de los Dardanelos, no hubiese consentido de buen grado que se cumpliera el testamento de Pedro el Grande, y el emperador Guillermo seguramente habría dejado volar las águilas pangermanas sóbrela cima de los Balkanes... La revolución rusa ha inutilizado por ahora todo intento cesarista en el exterior. Harto hará el Gobierno con mantenerse á flote en aquel star hirviente de sangre y odios, mas quien sabe si podrían contenerse de igual manera las avideces británicas y las audacias alemanas si el Sultán muriese en estos momenros de honda perturbación en las cancillerías de toda Europa. Entre tanto, la situación del Imperio turco, frente á las contingencias de la catástrofe, no puede ser menos halagüeña. Mientras en Europa la preocupación ante los futuros acontecimientos cada vez es mayor, en Con stant inopia se ignora el grave estado del Sultán. Los periódicos turcos no están autorizados para publicar ni la menor noticia referente al Emperador; los médicos de cámara, alemanes por cierto, están vigilados estrechamente y los altos dignatarios de Yldiz- kiosko se limitan á dar vagas indicaciones al Cuerpo diplomático extranjero. El primer problema que se plantearía en el caso, no por temido menos esperado, de la muerte de Abd- ul- Hamid. sería el de su sucesión al Trono. El presunto heredero es Mehemed Rechad Effendi. Este desgraciado Príncipe nació el 3 de Noviembre de 1844. La muerte del Sultán le sacaría de una prisión, en donde yace largos años encerrado en su harén sin ver ni tratar más que á sus mujeres, á sus esclavos y á sus guardianes. Nadie le conoce, ni él conoce á nadie. Tal vez á fuerza de esperar, habrá olvidado los altos destinos que le aguardan. Tal POLÍTICA RECREATIVA C L BAILE ¡Cuando el Kaiser no tiene que hacer... l ¿Saben ustedes á qué ha dedicado últimamente el Emperador su portentosa actividad... ¡A proteger el baile! En su presencia acaba de celebrarse en Crefeld un Congreso internacional de coreografía, y en sus propias barbas imperiales- le ha dedicado un elogio el presidente de esa Asara, biea, como protector de ias danzas Ya el omnisciente Guillermo habíase hecho acreedor á tan justo título, al declarar que en todas ¡as escuelas debería existir un curso de coreografía. Acaso los caricaturistas saquen partido de esta declaración y de aquel título, presentándonos un símbolo de las danzas y de las andanzas imperiales! Aparte de tan soberana protección y de sus acuerdos desterrando de ia Dueña sociedad la malchicha, el polo, el cake- waík y otros Bailes por el estilo, ese Congreso ha ofrecido al mundo la sanción oficial de esta frase lapidaria, cifra y compendio de una humanitaria cuanto dulce filosofía: Nada hermana á los hombres como el baile. Yo quisiera que nuestro Congreso de los Diputados, cuya apertura próxima se anuncia, aceptara esa Orden del día en su primera sesión, y la aprobara sobre la marcha para que terminaran de una vez las nimiedades, las rencillas, los disgustos y hasta los programas que separan á los representantes del país... Y me atrevo á proponer esa reforma beneficiosa al general López Domínguez, para llenar el hueco que dejara suprimiendo el debate político. Para el jefe del Gobierno, estas discusiones, clásicas en nuestra historia parlamentaria, significan tanto como el cahe- watk para los congresistas de Crefeld. Nadie creerá excesiva esta proposición, si considera que en el mundo político hay sobrados danzantes... Y si el presidente del Consejo la rechazara, no faltará quien piense que lo h ace por su decidido empeño en bailar solo... CONTRA EL DUELO l s. uigi ¡ento drama que ha tenido por esceE na las alrededores de Zaragoza ha conmovido hondamente á la opinión. Nuevas protestas surgen contra una práctica caballeresca que las leyes humanas y divinas condenan, pero que tas autoridades no saben ó no pueden ó no quieren corregir. Valen de poco los esfuerzos de algunos hombres de buena voluntad para propagar y hacer arraiga ide; s contrarias al duelo. Las circulares y excite cíones á los representantes de la ley para que ésta sea cumplida dan también resultado negativo. Y, sin embargo, la Conciencia pública, escandalizada con el relato casi diario de cuestiones personales, y horrorizada con el de tragedias como la de Zaragoza, corcso la de Alicante hace pocos días, como la de Sevilla hace un año, pide un límite á tales demasías. AJgo puede hacerse que sea comienzo de esa obra regeneradora de nuestras costumbres. Un ministra de la Guerra, con buen deseo, puede contribuir eficazmente á esa labor. Obsérvase que dn muchos de esos lances los ontendientes suden buscar padrinos en dignos jefe ú oficiales dell Ejército. Obedece esa predilección á dos razones: á que ia esgrima no está muy generalizada entre el elemento civil y, en cambio, es conocimiento obligado de la milicia, y á que con lia mediación de militares los encuentros tienen más solemnidad